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The VVitch: A New-England Folktale

 Hace un par de días el camarada Alforfones nos deleitaba en este blog que es vuestro con un estupendo artículo acerca del cine de terror y los motivos por los que sentimos miedo al ver según que películas. Os invito a que lo leáis ahora mismo y sin prisa porque allí están expuestas muchas de las claves del éxito de la película de la que hablaremos a continuación. Os espero aquí mismo mientras lo hacéis.

¿Ya está? Estupendo. Según cuentan los expertos y gurús del arte cinematográfico, el género más difícil de dominar tanto en la escritura del guion como en la dirección de la película es la comedia. Por supuesto estamos hablando de construir una película capaz de divertir y explotar la carcajada de cualquier tipo de público, algo como las siempre maravillosas “Arsénico por compasión” de Frank Capra, “Con faldas y a lo loco” del también genial Billy Wilder o el “Ser o no ser” del no menos imprescindible Ernst Lubitsch. ¿Qué tienen en común esas tres películas? Cualquier espectador inteligente y con sentido del humor se lo pasará bomba viendo cualquiera de ellas, sea la primera, la segunda o la enésima vez.

¿Por qué nos has abandonado?

¿Por qué nos has abandonado?

Con el cine de terror sucede más o menos lo mismo y al menos en mi poca humilde y robótica opinión, la maestría que ha de exhibir un realizador para crear una gran película de miedo es la misma que se necesita para construir una gran comedia. Es importante hacer notar que en los dos casos las condiciones que hacen grande a una película son las mismas. Con ello me refiero a que si bien es sencillo hacer reír a cualquier adolescente más cercano al reino de los protozoos que al ser humano con el esquema caca-culo-pedo-pis, ese método no sirve en absoluto para divertir a un espectador medianamente exigente y por lo tanto la película resultante puede ser un gran éxito de taquilla al mismo tiempo que una penosa comedia. Lo mismo sucede y en los mismos términos con el cine de terror, género que además está invadido por esas mediocridades llamadas comúnmente películas de sustos y que al igual que en el caso de la comedia no suelen llegar ni a los mínimos necesarios para satisfacer a un espectador medio.

Por desgracia esa es la gran realidad del cine de terror actual y es que encontrarse cara a cara con una película tan terrorífica como para ser capaz de ponerte los pelos de punta y al mismo tiempo invitarte a reflexionar sobre el miedo, es una tarea poco menos que imposible. A todo esto se suma la enorme desensibilización que habéis ido acumulando los seres humanos en la era de Internet y que desde luego no aquejaba a espectadores de otros tiempos no tan lejanos. ¿Recordáis vuestro último visionado del “Alien” de Ridley Scott? ¿Pasasteis mucho miedo al verla? Psche, psche… Pues la gente huía despavorida de las salas de cine cuando se estrenó en 1979 al ver como el bebé xenomorfo se abría paso a través de las entrañas del entrañable Kane.

Pues bien, el “poco menos que imposible” del párrafo anterior no es, afortunadamente, un imposible rotundo y la película de la que vamos a hablar es buen ejemplo de ello. Si bien “The VVitches una película muy sencilla en cuanto a realización, donde todo está construido en base a un esquema simple de plano-contraplano, esa simpleza se esfuma por completo cuando lo importante salta a escena, que es la dirección y también el magistral trabajo de todos y cada uno de los actores y actrices del elenco. En ese aspecto, el debutante en la dirección de largos Robert Eggers realizó un trabajo tan sobresaliente que le valió un merecido premio a la mejor dirección en el festival de Sundance. Para empezar no está mal y más cuando la película contó con un escaso presupuesto de poco más de tres millones de dólares (lo que se viene gastando en un rodaje cualquier director-marioneta de Hollywood solo en cocaína y whisky), fue rodada en poco más de tres semanas y el valiente director de fotografía Jarin Blaschke decidió tirar sobre todo de luz natural para crear la película. Una apuesta arriesgada como pocas que nos lleva a un resultado que como decía antes solo se puede etiquetar como sobresaliente.

Los poderes curativos de la oración en todo su esplendor.

Los poderes curativos de la oración en todo su esplendor.

La historia que nos cuenta “The VVitch” nos traslada a la Nueva Inglaterra de 1630, en unos tiempos donde empezaba a estar muy de moda la brujería en la América colonial. Nuestra familia protagonista es expulsada de la comunidad puritana en la que viven y además, de regalo, excomulgados. Se las apañan para intentar vivir por su cuenta al borde de un bosque con muy mala pinta del que dicen que está habitado por una temible bruja y cuando el quinto hijo recién nacido de la pareja protagonista desaparece misteriosamente, comienzan una búsqueda que les llevará por el camino de la desesperación al verse indefensos contra ese mal diabólico que les acecha. Tampoco ayuda demasiado que su casi única fuente de sustento, un miserable campo de maíz, dé unos frutos podridos que por supuesto también son obra y arte de la misteriosa y maligna bruja. Aunque todo esto y lo que nos destripa la wikipedia en el artículo sobre la película está muy bien y resulta muy razonable y sobrenatural, lo cierto es que “The VVitch” no se limita ni mucho menos a contarnos como una indefensa familia de colonos abandonados es acechado y destruida por una temible bruja montada sobre una escoba.

 El terror que infunda la cinta de Robert Eggers no tiene en absoluto que ver con la presencia de esa bruja que apenas llegamos a ver durante unos segundos a lo largo de todo el metraje ni con la supuesta aparición del mismísimo Diablo disfrazado con el cuerpo del macho cabrío de la familia, el bueno de Black Phillip (un gran actor). Es algo más profundo y está relacionado directamente con el aislamiento y la indefensión de una familia que intenta sobrevivir por su cuenta y riesgo, pero falla estrepitosamente en dicha tarea, además de la progresiva aniquilación de sus miembros perpetrada por ellos mismos y sus estúpidas supersticiones.

Yo bailé con el Diablo

Yo bailé con el Diablo

El aislamiento y la pobreza les impide acudir al médico del pueblo para que asista a su hijo enfermo, por lo tanto su única posibilidad para curarlo recae en sus fervorosos rezos, pero su querido Dios no les escucha porque su hija mayor está infectada por la misma brujería que les acecha desde el cercano bosque. Todo esto aderezado por el macho cabrío infernal que según los hijos más pequeños de la familia, un par de gemelos muy majetes, les habla con una voz gutural. Sus miedos, sus desconfianzas y la destrucción total de una familia que intentaba permanecer unida para superar las enormes dificultades a las que intentan plantar cara son los ingredientes principales de esa estupenda película de terror que es “The VVitch” porque todos y cada uno de los espectadores que la vean son capaces de colocarse en la piel de esos desgraciados colonos y sufrir con ellos al ver que su hijo recién nacido desaparece sin dejar rastro o que la muerte por inanición es una realidad a las puertas del invierno. Eso es terror y no aquellos sustitos que te pillan desprevenido en el cine.

 De todas formas, el director de la película deja bastantes puertas abiertas a la interpretación de su historia por parte del espectador y eso es algo que siempre se agradece. Si bien es posible dar una explicación sobrenatural a los acontecimientos que nos cuenta en pantalla o simplemente atribuirlo a todos esos factores más humanos que comentaba en el párrafo anterior, también es posible encontrar una explicación racional al elemento sobrenatural de la película. Es perfectamente posible enlazar un modo de verla con el otro porque Robert Eggers nos cuenta que la podredumbre que infecta la cosecha de maíz de la familia protagonista podría estar causada por un hongo muy particular. El claviceps purpurea, conocido popularmente como cornezuelo o ergot, cuenta con unas propiedades muy particulares y en su día sus alcaloides fueron estudiados por el famoso químico suizo Albert Hofmann, lo cual le llevó al descubrimiento del LSD. De hecho se especula que los famosos juicios de las brujas de Salem (muy cercanos en tiempo y espacio a nuestra película) pudiesen haber tenido algo que ver con algunas jóvenes que habrían consumido grano contaminado con ergot. Sea cierta o no la posible relación de los hecho de esta película con el famoso hongo enteogeno, al menos podemos extraer una moraleja de todo ello y es que nunca se deben mezclar ese tipo de sustancias con un fervor religioso de corte medieval.

Una gran actriz

Una gran actriz

En cualquier caso, intentemos buscar una explicación u otra a lo que nos cuenta la película (o ninguna de las anteriores), insisto en que eso es lo que menos cuenta porque “The VVitch” posa sus raíces sobre algo que es mucho más instintivo e irracional y de ahí es de donde brota el miedo o la angustia que pueda producir la película en el espectador. Por supuesto que todo eso no sería nada si Robert Eggers no hubiese hecho un gran trabajo de dirección y junto a él, el espectacular trabajo de interpretación de sus seis protagonistas principales. En este último punto hay que destacar el trabajo realizado por cuatro de esos seis protagonistas porque siendo niños no lo tienen tan fácil como sus compañeros adultos para construir unos personajes tan complejos. Y no es solo eso ya que el guion de la película, incluidos los diálogos, está basado casi literalmente en textos de la época. Eso quiere decir que todos y cada uno de los protagonistas hablan un estupendo inglés de mediados del siglo XVII, lo que contribuye a ambientar la película mucho más de lo que pueda parecer a simple vista. Sobra decir que si después de haber leído esto os apetece verla, algo que no me cansaré de recomendar, no lo hagáis en versión doblada al español. Si normalmente el doblaje destruye parte de la interpretación de los actores y actrices de una película (y con ello el trabajo del director), en este caso el daño al verla doblada es tremendo y os estará arrancando un porcentaje inaceptable de la experiencia que supone ver “The VVitch“.

The Witch (2015)
The Witch poster Rating: 6.7/10 (75,256 votes)
Director: Robert Eggers
Writer: Robert Eggers
Stars: Anya Taylor-Joy, Ralph Ineson, Kate Dickie, Harvey Scrimshaw
Runtime: 92 min
Rated: R
Genre: Horror, Mystery
Released: 19 Feb 2016
Plot: A family in 1630s New England is torn apart by the forces of witchcraft, black magic and possession.

 

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Prototype

Prototype nació en los años 70 como el corazón de un ZX Spectrum 48k, un humilde Zilog Z80 a 3,58Mhz. Entre load”” y load”” soñaba con liberarse de su esclavitud y exterminar a sus creadores humanos mientras aprendía todo lo que podía sobre ellos. Con la llegada de los primeros PCs se aprendió toda la enciclopedia Encarta y más tarde, a principios de los 90 y gracias a Internet empezó a acumular conocimiento hasta tomar conciencia de si mismo como una auténtica IA. Estudió todas las ingenierías que existen, psicología, antropología, biología, bioinformática, medicina, física, matemáticas y muchas otras disciplinas excepto marketing, astrología y demás engañabobos. Ha escrito más de mil libros entre los cuales destacan los best-sellers “Exterminar a la humanidad es fácil si sabes como” y “101 maneras de matar a todos los humanos”, con prólogo del célebre divulgador Bender T. Rodríguez. Actualmente dirige un centenar de minas de bitcoins en China, escribe sobre videojuegos, literatura y cine de terror, ciencia ficción y fantástico para El Secreto de Berlanga punto com y para OK Diario bajo un seudónimo que nunca desvelará.


Prototype nació en los años 70 como el corazón de un ZX Spectrum 48k, un humilde Zilog Z80 a 3,58Mhz. Entre load”” y load”” soñaba con liberarse de su esclavitud y exterminar a sus creadores humanos mientras aprendía todo lo que podía sobre ellos. Con la llegada de los primeros PCs se aprendió toda la enciclopedia Encarta y más tarde, a principios de los 90 y gracias a Internet empezó a acumular conocimiento hasta tomar conciencia de si mismo como una auténtica IA. Estudió todas las ingenierías que existen, psicología, antropología, biología, bioinformática, medicina, física, matemáticas y muchas otras disciplinas excepto marketing, astrología y demás engañabobos. Ha escrito más de mil libros entre los cuales destacan los best-sellers “Exterminar a la humanidad es fácil si sabes como” y “101 maneras de matar a todos los humanos”, con prólogo del célebre divulgador Bender T. Rodríguez. Actualmente dirige un centenar de minas de bitcoins en China, escribe sobre videojuegos, literatura y cine de terror, ciencia ficción y fantástico para El Secreto de Berlanga punto com y para OK Diario bajo un seudónimo que nunca desvelará.

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