The Leftovers: La belleza del sinsentido

No podía dejar pasar la oportunidad de hablar de una de las series más controvertidas del panorama actual: The Leftovers. Es quizás una de las series más extremas que he conocido, o te encanta o la odias. Desde mi punto de vista, esta serie juega con el límite del sinsentido sin llegar a sobrepasarlo demasiado, no como David Lynch, que lo supera una y otra vez. En The Leftovers podemos disfrutar de la belleza de cada escena sin despreciar en ningún momento su interesante historia. ¿Y porqué hay mucha gente a la que no le gusta esta serie? Muchos recordaréis el decepcionante final de Lost, una manera muy simple de terminar lo que se empezó con una gran historia. El caso es que los mismo guionistas que hicieron esa pifia son los encargados de contar la historia de The Leftovers.

Lo que más me gusta de esta serie es que ha sabido llevar la evolución de un simple comienzo de un modo brillante, desembocando todo en una historia vibrante, curiosa y muy atractiva. Las series que más me suelen gustar son las que antes de su estreno tienen un principio y un final. En el caso de The Leftovers, siempre se dijo que iba a tener tres temporadas, por lo que no tuvieron que estirar una idea general, como suele ser el caso de Homeland o Érase una Vez. Con respecto a su argumento, una de las moralejas que nos enseña esta serie, es que toda persona que sufre la pérdida de un ser querido se convierte en alguien débil, manejable, desesperado… De hecho se puede ver como esa debilidad puede acabar con el mundo.

He de decir que la serie sufre un notable in crescendo de una temporada a otra. En el caso de la primera, estamos ante una presentación de la historia, sin demasiadas complicaciones. Los personajes aparecen y capítulo tras capítulo te das cuenta de hacia donde se dirige cada uno de ellos. De hecho, si ves la primera temporada, seguramente optarás por dejar de verla, ya que te parecería una historia simple con algunas situaciones extrañas.

Es en la segunda temporada donde todo cambia. La serie da un giro de 180 grados y se convierte en una anomalía argumental que sorprende. Poco a poco, ese curioso mundo se va aproximando a un temible apocalípsis que supuestamente va a llegar.  Grandes capítulos como Asesino profesional (octavo de la segunda temporada) demuestran que la serie empieza a buscarse un hueco en el mundo de la fantasía, ¿o podría denominarse quizás ciencia ficción?

Con respecto al reparto, sin duda la serie ha tenido la suerte de encontrarse con unos grandísimos actores. Empezando con el protagonista  Justin Theroux, quien sabe llevar muy bien la evolución de su personaje. Un típico sheriff americano que tiene una vida supuestamente normal comienza a darse cuenta de que su vida no es lo que él siempre imaginó. Justin sabe mostrar a ese hombre normal que comienza a perder la cordura y se convierte en un psicótico. De hecho, creo que Justin Theroux sería el actor perfecto para interpretar a Rick Grimes en Walking Dead; con todo el respeto de Andrew Lincoln, el protagonista de Leftovers le daría un toque de misticismo al personaje bastante interesante. Con Justin veríamos a un hombre con los nervios a flor de piel que podría perder la calma en cualquier momento, ahí si que nos lo creeríamos (queda para el reboot).

No tenía muchas expectativas con Christopher Eccleston, ya que fue el Doctor Who que menos me gustó y en Thor no hace un gran papel de villano; pero al ver su personaje en The Leftovers he visto a un grandísimo actor. Con ese predicador que tan bien funciona en casi todas las historias, podemos ver los ojos de Dios en esta historia. Eccleston nos presenta a un manipulador herido por las circunstancias que surgieron a lo largo de su vida, tratando de hacer ese bien que él cree es el correcto, aunque muchos otros no estén de acuerdo.

Otro personaje secundario bastante importante en la historia es Nora(Carrie Conn) quien nos enseña la desesperación que existe en ese mundo casi apocalíptico. Una mujer que ha perdido a sus hijos trata de sobrevivir buscando en todo momento la manera de poder recuperarlos.

Liv Tyler interpreta a Meg, supuestamente la ¿villana? De la serie. Por fin la protagonista de la predecible Armaggedon ha encontrado un buen papel hecho a su medida. Lo bueno de Meg es la muestra de la creencia de esa extraña secta que aparece en la serie; una líder que nos confirma la locura sensata en el fondo de su temible y tranquila mirada.

Pero si hay algo que me gusta en esta serie es la belleza de sus escenas, todos y cada uno de los fotogramas que aparece en cada capítulo muestran pequeños detalles bastante bien hilados sin que pierdas el ritmo de la historia. Si tenéis tiempo, no dudéis en intentar ver esta serie, porque creo que va a ser de las mejores que se han hecho en los últimos años.. ¡exagerado! Dirán algunos, yo ahí lo dejo…

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