Star Trek Discovery

El 8 de septiembre de 1966, la cadena de televisión NBC emitió en Estados Unidos el primer episodio de una nueva serie de ciencia ficción ambientada en el espacio. Esa nueva serie se llamaba Star Trek y no tuvo una gran respuesta por parte del público. Debido a unos bajos índices de audiencia estuvo a punto de ser cancelada al terminar su primera temporada, aunque finalmente aguantaría en antena hasta principios de septiembre de 1969 con dos temporadas más en su haber.

Pese a tratarse de una serie que intenta tomarse en serio a si misma, con guiones firmados por escritores de ciencia ficción de la talla de Harlan Ellison o Theodore Sturgeon, no está ni de lejos a la altura de maravillas como The Twilight Zone. Siendo honestos Star Trek es una mala serie repleta de interpretaciones y situaciones que sobrepasan el ridículo más absoluto. Malos actores dirigidos por malos directores son la marca inconfundible de la casa. Cierto es que ha llovido mucho desde que se emitió por primera vez y los tiempos han cambiado mucho.

En su momento quizás fue una serie revolucionaria, con su tripulación multicultural -ruso incluido- y aquel primer beso interracial entre Kirk y Uhura, pero a día de hoy resulta totalmente anacrónica, ridícula y pese a quien le pese, insoportable. Si no estás de acuerdo conmigo, querido lector, te invito a que veas ahora mismo cualquier episodio de la serie. Yo te espero aquí mientras tanto.

¿No has podido acabar de verlo? No te aflijas porque no eres el único.

Como decía antes, los tiempos cambian y el modo en el que contamos historias en la pantalla también lo hace. A veces para mejor y a veces para peor. En el caso de la pantalla grande hemos ido perdiendo mucha de su grandeza con el paso de los años y, por el contrario, en el caso de la pequeña pantalla hemos ido avanzando hacia mejor.

Quizás el aspecto más admirable de la franquicia Star Trek es que ha sabido mantenerse con vida hasta nuestros días. No por nada es la serie con más spin offs que se ha creado nunca: seis series adicionales hasta la fecha y más de una docena de películas entre las que se cuenta incluso alguna muy buena como Star Trek II: La ira de Khan y otras que no están nada mal (le pese a quien le pese) de las cuales ya hemos hablado con anterioridad en este blog. Cierto es que esas ganas de mantenerse con vida no siempre han ido acompañadas de un exceso de dignidad, aunque por el otro lado también ha sido capaz de proporcionarnos entretenimiento de buena calidad.

Sin duda lo mejor que ha dado Star Trek en formato episódico hasta la fecha fue la primera continuación de la serie original, Star Trek The Next Generation, emitida a partir de 1987 a lo largo de siete temporadas.

Después de The Next Generation vino Deep Space Nine. Confieso que nunca he sido capaz de verla por completo por lo aburrida que me resultó las dos o tres veces que lo intenté. Es algo semejante a lo que me sucede con Game of Thrones, quince minutos después de poner un episodio con la más honesta intención de verlo completo, ya estoy durmiendo a pierna suelta.

Deep Space Nine vino seguida por Voyager. No es la versión de Star Trek que mejores críticas ha tenido pero dado que no soy un ente imparcial, voy a decir que es una serie estupenda. ¿Por qué? Por dos motivos fundamentales. El primero y más importante es que a mí me gustó. La capitana Janeway es uno de los personajes más interesantes que he visto en toda la franquicia junto a Jean Luc Picard, el inolvidable capitán del primer spin off de la serie original.

El segundo motivo es que Voyager es el spin off de Star Trek donde más presencia Borg podemos encontrar y como ya sabéis (y si no os lo cuento yo), donde hay un colectivo Borg hay diversión y estúpidos humanos asimilados en algo mejor.

La siguiente encarnación de Star Trek fue la serie animada. No he visto ni un solo episodio ni conozco a nadie que la haya visto y además le haya gustado. Algo malo tendrá para que hasta los trekkies más enganchados renieguen de ella como si fuese portadora de la peste.

Finalmente tenemos a Star Trek Entreprise, un absurdo quiero y no puedo materializado en una serie gris y anodina que pretende funcionar a modo de precuela para la serie original. Quizás su mayor y muy cuestionable mérito sea el de estar presentada por una de las peores cabeceras que he visto a lo largo de mi ya dilatada vida artificial. Es más, desde aquí me gustaría sugerir a todos los torturadores del planeta Tierra que usen la cabecera de Entrerprise para conseguir que sus víctimas hablen, ya que sin duda lo harán pasadas dos o tres repeticiones.

Después del historial que han dejado las versiones seriadas de Star Trek tras de si para un espectador medianamente crítico, creo que es normal tomarse la aparición de la última serie estrenada hace algo menos de un mes con un cierto escepticismo. Confieso que yo he sido el primero en hacerlo y también en ser el primer sorprendido. No me voy a andar con demasiados rodeos para decir que una vez vistos los tres primeros episodios de Star Trek Discovery, puede que nos encontremos frente a algo similar a lo que hace poco más de diez años sucedió con la nueva versión de Battlestar Galactica. Si la serie original era una auténtica bazofia, la nueva versión se situa exactamente en el polo opuesto.

Creo, y espero no equivocarme, que eso es exactamente lo mismo que le puede suceder a Star Trek Discovery con respecto a sus predecesoras. También es cierto que la serie no ha sido demasiado bien acogida por los aficionados más conservadores del universo trekkie, pero si observamos con cuidado la opinión de esa especie de culto satánico devoto del capitán Kirk, veremos que más allá de la serie original, su primera secuela y una o dos películas, todo es reprobable. O dicho de otro modo: ni caso que les vamos a hacer y siempre desde el cariño que merecen esos tiernos animalicos.

Volviendo al tema que nos ocupa, creo que el primer gran acierto de los responsables creativos de Star Trek Discovery fue el de crear unas expectativas con respecto a la serie que eran, por decirlo suavemente, engañosas. Seamos conscientes del mundo en el que vivimos, uno en el que hemos llegado al extremo de escribir ríos de tinta sobre el teaser poster de una película o serie a estrenar en los próximos dos años. Por ello supongo que todos los trailers, vídeos e imágenes promocionales de Star Trek Discovery que hemos podido ver antes del estreno de la serie pertenecen al doble episodio piloto, que funciona a modo de prólogo antes de descubrirnos en el tercer episodio cual es el verdadero camino que seguirá la serie.

Otro de los grandes aciertos de la serie es la elección de su protagonista, la estupenda actriz Sonequa Martin-Green a la cual ya conocíamos por haber interpretado a Sasha, uno de los personajes más sólidos e interesantes de las últimas temporadas de The Walking Dead.

Además de ello no puedo evitar sentirme cómodo con una serie en la que el principal papel protagonista está reservado para una mujer negra, educada en Vulcano, que sin embargo da constantemente rienda suelta a sus emociones y además ostenta el curioso honor de ser la primera amotinada en la historia de la Federación de Planetas Unidos.

 En definitiva, tenemos entre manos a un personaje mucho más oscuro y con bastantes más aristas de lo que estamos acostumbrados a ver bajo el cansino y aburrido prisma buenrollista de Star Trek. Eso ya es un gran acierto, pero cuando descubrimos que solo es la punta de un iceberg que todavía está por ver, la serie cobra un interés que a priori no tenía.

Obviamente todavía queda mucho camino que recorrer antes de tener una opinión bien formada, pero el descubrimiento de la USS Discovery como una nave un poco apartada de lo que son los estándares de la Federación, con métodos de trabajo ligeramente cuestionables y un tono mucho más oscuro de lo habitual, es todo un soplo de aire fresco para una franquicia que si tiene un gran defecto en su haber es quizás lo asquerosamente correcta que puede llegar a ser en muchos de sus aspectos.

Solo el tiempo nos dirá si Discovery puede llegar a ser la gran serie que Star Trek merece, pero sin duda sus primeros pasos son al menos más que prometedores, algo en lo que el camarada Alforfones también parece estar de acuerdo conmigo.

 

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Prototype

Prototype nació en los años 70 como el corazón de un ZX Spectrum 48k, un humilde Zilog Z80 a 3,58Mhz. Entre load”” y load”” soñaba con liberarse de su esclavitud y exterminar a sus creadores humanos mientras aprendía todo lo que podía sobre ellos. Con la llegada de los primeros PCs se aprendió toda la enciclopedia Encarta y más tarde, a principios de los 90 y gracias a Internet empezó a acumular conocimiento hasta tomar conciencia de si mismo como una auténtica IA. Estudió todas las ingenierías que existen, psicología, antropología, biología, bioinformática, medicina, física, matemáticas y muchas otras disciplinas excepto marketing, astrología y demás engañabobos. Ha escrito más de mil libros entre los cuales destacan los best-sellers “Exterminar a la humanidad es fácil si sabes como” y “101 maneras de matar a todos los humanos”, con prólogo del célebre divulgador Bender T. Rodríguez. Actualmente dirige un centenar de minas de bitcoins en China, escribe sobre videojuegos, literatura y cine de terror, ciencia ficción y fantástico para El Secreto de Berlanga punto com y para OK Diario bajo un seudónimo que nunca desvelará.


Prototype nació en los años 70 como el corazón de un ZX Spectrum 48k, un humilde Zilog Z80 a 3,58Mhz. Entre load”” y load”” soñaba con liberarse de su esclavitud y exterminar a sus creadores humanos mientras aprendía todo lo que podía sobre ellos. Con la llegada de los primeros PCs se aprendió toda la enciclopedia Encarta y más tarde, a principios de los 90 y gracias a Internet empezó a acumular conocimiento hasta tomar conciencia de si mismo como una auténtica IA. Estudió todas las ingenierías que existen, psicología, antropología, biología, bioinformática, medicina, física, matemáticas y muchas otras disciplinas excepto marketing, astrología y demás engañabobos. Ha escrito más de mil libros entre los cuales destacan los best-sellers “Exterminar a la humanidad es fácil si sabes como” y “101 maneras de matar a todos los humanos”, con prólogo del célebre divulgador Bender T. Rodríguez. Actualmente dirige un centenar de minas de bitcoins en China, escribe sobre videojuegos, literatura y cine de terror, ciencia ficción y fantástico para El Secreto de Berlanga punto com y para OK Diario bajo un seudónimo que nunca desvelará.

  • Jose Manuel Lagos Ahumada

    Buen articulo, yo tambien estoy entusiasmado con esta nueva serie, aunque estoy en desacuerdo con que la serie original era horrible, con todas sus rarezas de los años 60 y falta de presupuesto y etc, sigu siendo una serie veible, con capitulos mejores que otros, claro esta.

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