El Brillante surrealismo de The Preacher

Llevaba un tiempo deseando hablar sobre esta serie, ya que es una de mis favoritas, pero preferí esperar a que terminase la segunda temporada para dedicarlo un post. The Preacher es una serie basada en unos cómics con el mismo nombre dónde se mezcla el lado más clásico de Texas con fenómenos sobrenaturales, pero de un modo simple, sin demasiados alardes, simplemente unos buenos actores y un brillante guión se encargan de adentrarnos en ese mundo tan particular. Por si no la conocéis, The Preacher nos cuenta la historia de un Predicador afincado en Texas que un día, mientras rezaba en la iglesia, recibe un increíble don que le otorga el poder de que la gente cumpla todo lo que le pida. En ciertos momentos acaba bien, pero en otros pueden llegar a acabar con la vida de alguien.

Lo que más me llama la atención de esta serie es su ambientación. Generalmente es muy difícil conseguir mostrar en televisión la ambientación de un cómic; en ciertos casos, como ocurre con la serie Inhumanos, fallan en este aspecto (aunque la serie Inhumanos, a pesar de eso, no me disgustó). En The Preacher consiguen mostrarnos una especie de western surrealista, donde lo sobrenatural encaja perfectamente, como si llevase ahí toda la vida. Lo más curioso es que la serie comienza con una primera temporada de presentación, en la que vemos a un predicador con un pasado bastante turbio que trata de recuperar la normalidad con el oficio de su padre, un hombre que trató de enseñar a su hijo lo correcto, pero que, por desgracia, acaba llevándolo al lado incorrecto. Y según van pasando los capítulos, empezamos a ver un mundo completamente surrealista que comienza a florecer en el último capítulo de la primera temporada y se muestra por completo en la segunda.

El protagonista de la serie bebe mucho del genial personaje de Clint Eastwood en una de sus mejores películas: El Jinete Pálido, ese predicador oscuro y silencioso, que sufre cada día por su pasado y es capaz de matar con la mirada. Aún así, debido a que debe de seguir el argumento de la historia, el modo de llevar los pesonajes es completamente diferente. A continuación os dejo una escena de pelea del Jinete Pálido y otra de The Preacher, para que veáis a dos personajes muy similares en situaciones completamente diferentes.

La evolución de este personaje es bastante notable, vemos que poco a poco, según van pasando los capítulos, el noble predicador comienza a sacar su lado más oscuro, volviendo a esa violencia del pasado.

Uno de los verdaderos culpables de que esta serie sea tan buena es Joe Gilgun, sin duda la guinda ideal para la producción. Gilgun ya había demostrado su nivel en Misfits, dónde tenía la difícil tarea de  sustituir a la estrella de la serie, Robert Sheehan. Y no lo hizo nada mal, la verdad. El hecho de que la serie haya sido cancelada no es culpa de Giglun; sin duda la producción llevaba ya un par de temporadas con unos guiones muy flojos, ya no había ideas… En The Preacher, Joe Gilgun interpreta a Cassidy, el amigo/enemigo que siempre acompaña al predicador. Por circunstancias de la vida, Cassidy es un vampiro bastante diferente al que estamos acostumbrados a ver. En este caso vemos un vampiro de lo más normal, una persona que vagabundea por el mundo y que lleva sus poderes de un modo discreto. De hecho llega a dar pena en ciertas escenas, sobre todo cuando tiene que regenerarse… Giglun le da ese toque decadente que tan bien interpretaba en Misfits. Su fisicidad es bastante marcada, ya que en todo momento nos muestra lo frágil que puede llegar a ser el personaje a pesar de su inmortalidad, eso sí, sin perder su toque violento, como podemos ver en la foto…

Pero un buen western no sería perfecto sin su vaquero. Por eso The Preacher nos presenta al mejor villano que puede tener la serie, El Santo de los asesinos. Un personaje frío, calculador e incansable que posee todas las características del típico vaquero rudo que te podías encontrarte en ese Oeste americano. Sin duda, acertaron con el actor, ya que Grahan McTavis es un profesional escocés con una amplia experiencia en el cine, pero que no tuvo la suerte de alcanzar el éxito. El Santo de los asesinos es un perturbado invencible que no descansará hasta que termine su trabajo. Al igual que el predicador, tiene un turbio pasado que acabo traumatizándole.

Personajes de lo más curiosos como Hitler o unos extraños ángeles convierten este western en un mundo surrealista de lo más chocante, ironizando en todo momento con el mundo de la religión, llegando a mostrarnos a unos creyentes ciegos que no llegan a ver la cruda realidad. Sin duda, es una serie bastante violenta, ya que cuando menos te lo esperas, te puedes encontrar a alguien arrancándose sus propios órganos; y hasta ahí puedo leer.

 

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