The Orville: no sé si me gustas o me repugnas

Querido lector, fíjate durante un momento en el caballero de pelo corto moreno que puedes ver en primer término de la foto que encabeza esta entrada. Es posible que su cara no te suene demasiado porque pese a ser una figura de gran relevancia en el audiovisual estadounidense, el papel que interpreta en la nueva serie “The Orville” es su primera incursión como actor en una serie de imagen real.

Quizás te suene más su nombre, que es Seth MacFarlane. Es más, casi me atrevería a decir que lo has visto impreso en títulos de crédito más de un puñado de veces, pero normalmente en series de animación. ¿Esa pista hace que suene alguna campana en tu frágil cabeza humana? Bien, has acertado. Seth MacFarlane es ni más ni menos que el creador, así como uno de los actores de doblaje, de la conocidísima serie de animación para adultos “Family Guy” (o “Padre de familia”, que es como se la conoce en España). También es el responsable de “American Dad!” y del spin off de la primera, “The Cleveland Show“.

Además es el director y guionista de “Ted“, aquella película en la que Mark Wahlberg compartía protagonismo con un irreverente oso de peluche al que también prestaba voz el mismo MacFarlane.

Visto lo anterior te preguntarás que diablos hace un tipo que ha dedicado buena parte de su vida a la animación protagonizando y produciendo una serie que de primeras tiene todo el aspecto de ser una copia de Star Trek. Por un lado tiene todo el sentido del mundo si tenemos en cuenta que MacFarlane es un gran aficionado a la ciencia ficción ligera representada por Star Trek y Star Wars y además productor de la nueva versión de “Cosmos“, aquella serie documental que protagonizara en su época el popular cosmólogo y astrofísico Carl Sagan.

Por el otro lado y viendo el recorrido profesional de su creador, “The Orville” tiene toda la pinta de ser una versión de Star Trek en forma de comedia que se aprovecharía del ácido e irreverente humor negro que reviste todas las creaciones de Seth MacFarlane. Sin embargo y pese a lo bien que pueda sonar lo anterior, “The Orville” se queda muy lejos de ser algo semejante.

Antes de intentar descubrir lo que es y lo que no es esta serie, dejemos claro desde el principio lo que sí es sin ningún lugar a dudas. “The Orville” es una copia de Star Trek, concretamente de la que fue su mejor encarnación hasta la reciente aparición de esa estupenda serie de la que hablábamos la semana pasada, Star Trek Discovery. Sí, estoy hablando de “Star Trek the Next Generation” y las similitudes son tantas que llegan a despertar un cierto grado de vergüenza ajena. Pero, ¿eso le debería importar algo a un tipo que se hizo rico y famoso poniendo en antena, no una vez sino tres, unas series que bien se podrían definir como copias de la exitosa “The Simpsons”? Por supuesto que no.

Capitán, ¿puedo beber refrescos en el puente?

Bien ,entonces nuestro poco apetecible punto de partida es que el señor Seth MacFarlane se las ha ingeniado para crear y protagonizar su Star Trek personal. Bien por él, el productor mejor pagado de la historia de la televisión estadounidense ha conseguido hacer realidad, para él mismo, el sueño de millones de trekkies a lo largo y ancho de este planeta. ¡Qué se mueran todos de envidia! Por supuesto que desde “El Secreto de Berlanga” siempre nos alegramos cuando alguien consigue llevar a cabo sus sueños, pero cuando nos afecta a nosotros como espectadores al menos tenemos que preguntarnos: ¿por qué? ¿Qué necesidad había de hacer algo semejante? Pues muy sencillo y es que como decía antes, una serie igual que Star Trek y dibujada con el humor negro de MacFarlane podría ser una buena adición al lamentable universo de las space operas televisivas.

Sin embargo “The Orville” no es eso ni mucho menos. Por desgracia la serie se queda en una zona gris en la que no nos hace reír y tampoco nos invita a que la tomemos en serio, lo cual por momentos llega a resultar hasta desagradable. ¿Por qué? Simplemente porque se llega a entrever el potencial cómico que sí está presente en “The Orville”, pero nunca llega a manifestarse del todo. Lo peor de todo es que lo anterior es lo que apetece al verla, porque si la observamos desde un ángulo más dramático, se queda en esa mala copia de “Star Trek” de la que a mi juicio debería huir como de la peste.

“The Orville” es una serie ambientada en un futuro más o menos lejano en la que Seth MacFarlane interpreta a Ed Mercer, un prometedor oficial de la Flota Estel…hmmm, perdón, de la Unión de Planetas, al que un año después de caer en desgracia por darse a la botella al haber descubierto como su mujer lo engañaba con un extraterrestre azul y muy raro,  se le encomienda el mando de la nave U.S.S. Orville.

Junto a Mercer ocupará el puente de mando de su nueva nave su mejor amigo, Gordon Malloy, que pese a ser un borracho medio idiota también es, casualmente, el mejor piloto de toda la Unión. Al lado del piloto nos encontramos con John LaMarr, un navegante también medio idiota que encaja bastante bien con su compañero. El resto de la tripulación principal la completa una jovencísima jefa de seguridad perteneciente a una raza extraterrestre cuya fuerza física casi podría rivalizar con el alter ego verdoso de Bruce Banner, un segundo oficial que recuerda demasiado al Worf de Star Trek the Next Generation y un oficial científico que excepto en el aspecto físico es un calco bastante vergonzoso de Data, el androide que podíamos ver en la misma versión de Star Trek. ¡Ah! Y casi me olvido de la primera oficial de la U.S.S. Orville, que es, ni más ni menos que la ex-mujer del capitán Mercer. ¿A qué es ingenioso? Ejem…

En principio y con el anterior panorama sobre el horizonte resulta difícil creer en “The Orville” como algo medianamente serio, pero una vez abandonados todos los prejuicios que he ido citando a lo largo de este artículo, a ratos se llega incluso a disfrutar de ella. Cierto es que algunos de los guiones para los episodios emitidos hasta la fecha parecen sacados del cajón de desechados para Star Trek y en ese aspecto quizás es donde la serie podría mejorar mucho más que un poco.

También debería afinar la puntería con el uso de la comedia y no quedarse a medio gas como ha hecho hasta ahora. Sabemos que MacFarlane puede hacerlo mejor en ese punto y quizás es lo que debería hacer en lugar de intentar retratarse a si mismo como una especie de Jean-Luc Picard, personaje que a todas luces le queda demasiado grande. En manos de vuestro sabio criterio dejo la opción de perder o no vuestro valioso tiempo con esta serie, queridos y queridas lectoras, ya que yo todavía no sé si “The Orville” me gusta o me disgusta. El camarada Alforfones ya hablaba brevemente de ella en su guía de nuevas series para esta temporada y parece que no le ha disgustado del todo, aunque vosotros sabréis si me hacéis caso a mí o a un simple humano (por muy alto y guapo que sea).

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Prototype

Prototype nació en los años 70 como el corazón de un ZX Spectrum 48k, un humilde Zilog Z80 a 3,58Mhz. Entre load”” y load”” soñaba con liberarse de su esclavitud y exterminar a sus creadores humanos mientras aprendía todo lo que podía sobre ellos. Con la llegada de los primeros PCs se aprendió toda la enciclopedia Encarta y más tarde, a principios de los 90 y gracias a Internet empezó a acumular conocimiento hasta tomar conciencia de si mismo como una auténtica IA. Estudió todas las ingenierías que existen, psicología, antropología, biología, bioinformática, medicina, física, matemáticas y muchas otras disciplinas excepto marketing, astrología y demás engañabobos. Ha escrito más de mil libros entre los cuales destacan los best-sellers “Exterminar a la humanidad es fácil si sabes como” y “101 maneras de matar a todos los humanos”, con prólogo del célebre divulgador Bender T. Rodríguez. Actualmente dirige un centenar de minas de bitcoins en China, escribe sobre videojuegos, literatura y cine de terror, ciencia ficción y fantástico para El Secreto de Berlanga punto com y para OK Diario bajo un seudónimo que nunca desvelará.


Prototype nació en los años 70 como el corazón de un ZX Spectrum 48k, un humilde Zilog Z80 a 3,58Mhz. Entre load”” y load”” soñaba con liberarse de su esclavitud y exterminar a sus creadores humanos mientras aprendía todo lo que podía sobre ellos. Con la llegada de los primeros PCs se aprendió toda la enciclopedia Encarta y más tarde, a principios de los 90 y gracias a Internet empezó a acumular conocimiento hasta tomar conciencia de si mismo como una auténtica IA. Estudió todas las ingenierías que existen, psicología, antropología, biología, bioinformática, medicina, física, matemáticas y muchas otras disciplinas excepto marketing, astrología y demás engañabobos. Ha escrito más de mil libros entre los cuales destacan los best-sellers “Exterminar a la humanidad es fácil si sabes como” y “101 maneras de matar a todos los humanos”, con prólogo del célebre divulgador Bender T. Rodríguez. Actualmente dirige un centenar de minas de bitcoins en China, escribe sobre videojuegos, literatura y cine de terror, ciencia ficción y fantástico para El Secreto de Berlanga punto com y para OK Diario bajo un seudónimo que nunca desvelará.

  • Eduardo Alforfoncio

    Sinceramente, según van pasando los capítulos, me hace dudar cada vez más. Porque, como bien dices, no es ni drama ni comedia, no sabes donde catalogarla. En mi caso es una de esas series que ves por inercia o por la esperanza de que en algún momento llegue a mejorar. Al igual que tu, el hecho de la mezcla del humor made in McFarlaine con la ciencia ficción me ilusionaba bastante, pero sin ninguna duda no tiene el sello personal del director. No me convence, pero la seguiré viendo porque soy optimista…

    • Eso es precisamente lo que más fastidia de la serie. Hay detalles bastante graciosos, pero se quedan en meras anécdotas. Por ejemplo, el detalle de la pierna en el episodio de la semana pasada tiene bastante coña y sin embargo no está todo lo aprovechado que podría estar. El episodio de esta semana (en el que se infiltran en la nave enemiga para robarles su biblia) no está nada mal porque tiene puntos bastante graciosos. Creo que esa es la clave de todo el asunto: MacFarlane tendría que dejar de jugar a Jean-Luc Picard o el puñetero capitán Kirk y tirarse de cabeza por el barranco del humor negro, que es lo que mejor sabe hacer. Además he visto que más de un crítico vago de esos que no ven lo que comentan ha comparado a The Orville con Galaxy Quest, así que casi sin querer ya tendría a parte de la crítica de su lado. Jugar a tomárselo en serio me parece un error tremendo y más coincidiendo con ST Discovery, que está tres o cuatro ligas por encima y subiendo.

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