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Jack y Walter: mucho más que una extraña pareja de cómicos

En 1968 se estrenó la película La extraña pareja, basada en una exitosa obra de teatro de Broadway. El filme narra la historia de dos amigos divorciados que deciden compartir su piso a pesar de la incompatibilidad de sus caracteres: Felix es un neurótico obsesionado con la limpieza y Oscar es un juerguista. El productor decidió que Oscar fuese interpretado por el actor que lo encarnó sobre los escenarios, Walter Matthau, pero para dar vida a Felix recurrió a un grande de la comedia americana: Jack Lemmon. Lemmon y Matthau eran amigos y ya habían compartido pantalla en En bandeja de plata (Billy Wilder, 1966); sin embargo, La extraña pareja los consagró como uno de los mayores tándems del cine americano del siglo XX llegando a realizar once películas juntos. Esta asociación eclipsó las brillantes actuaciones de ambos actores en géneros muy distintos al de la comedia.

Walther Matthau nació en 1920 en Nueva York de madre lituana y padre ruso. Por el contrario, Jack Lemmon era hijo de un empresario de Massachusetts y, según siempre contó, había nacido cinco años después que Matthau en el ascensor del hospital donde su madre iba a dar a luz. Su juventud debió de ser muy diferente: Matthau decidió ser actor después de participar como operador de comunicaciones en la Segunda Guerra Mundial, mientras que Lemmon asistió a clases de interpretación mientras se formaba en algunas de las mejores instituciones de Nueva Inglaterra (incluida Harvard) desde su infancia, aunque también sirvió durante unos pocos meses en la Marina de EEUU.

Walter y Jack: una extraña pareja en ciernes.

La carrera de Matthau se inició en el teatro, siendo ya en 1960 uno de los actores más reputados de Broadway. Mientras tanto, Lemmon prácticamente no se subió a las tablas y, desde sus inicios profesionales, destacó como actor de cine. Los primeros papeles de Matthau en la gran pantalla serían, casi exclusivamente, dramáticos. Así, destacó por sus interpretaciones en Un rostro en la multitud (Elia Kazan, 1957), Charada (Stanley Donen, 1963) y Punto límite (Sidney Lummet, 1964). Por el contrario, Lemmon brilló desde sus inicios por sus habilidades para la comedia, siendo memorables sus actuaciones en filmes de Billy Wilder como Con faldas y a lo loco (1959), la comedia agridulce El apartamento (1960) e Irma La Dulce (1963), así como en  Días de vino y rosas (Blake Edwards, 1962) en la que, aunque sea una tragedia sobre los estragos del alcoholismo, Lemmon logra imprimir a su personaje una cierta vis comica. Entonces llegó Con bandeja de plata (Billy Wilder, 1966) y todo cambió para ambos actores.

Todo el mundo tiene un pasado…, y Walter Matthau y Jack Lemmon también. Fotogramas de Charada y Con faldas y a lo loco.

Hasta el momento de la grabación de En bandeja de plata, Lemmon y Matthau nunca habían coincidido en un rodaje y ambos congeniaron, a pesar de que las circunstancias de la filmación no debieron ser fáciles puesto que Matthau sufrió un infarto mientras participaba en la película. A esta amistad pudo contribuir que ambos intérpretes compartieran una misma pasión: el fútbol. La cinta funcionó bien, en parte debido a la buena sintonía que se percibe entre los dos protagonistas, aunque también pudo influir algo que su director fuese uno de los genios de la comedia del siglo XX, por supuesto. El filme cuenta como un cámara de televisión interpretado por Lemmon sufre un accidente durante un partido y, asesorado por su cuñado, encarnado por Matthau, decide exagerar sus lesiones para cobrar un seguro. A partir de En bandeja de plata, Matthau fue encasillado en papeles de personajes sin escrúpulos y Lemmon en el rol de individuo algo ingenuo y frágil.

Fotograma de En bandeja de plata.

Además de la ya mencionada La extraña pareja, ambos volvieron a coincidir en nueve ocasiones más. Primera plana (Billy Wilder, 1974) es quizás la mejor sátira periodística que jamás se haya rodado. El filme cuenta las artimañas de un director de periódico encarnado por Matthau para retener a su periodista estrella interpretado, como no, por Jack Lemmon. La película es una sucesión de gags que se suceden a una velocidad de vértigo y que no dejan títere con cabeza al presentar unos personajes que se mueven únicamente por su propio interés. Aquí un amigo (Billy Wilder, 1981) es la última película del director y narra la relación entre el gángster Matthau y el neurótico suicida Lemmon, que acaba por desbaratar todos los planes del primero. Ya en su vejez protagonizarían los filmes Viejos gruñones (Donald Petrie, 1993) y su secuela de 1995; El arpa de hierba (1995), dirigida por el hijo de Matthau; Por rumbas y a lo loco (Martha Coolidge, 1997), y La extraña pareja otra vez (Howard Deutch, 1998), que plantea el reencuentro de los protagonistas del filme original 30 años después. Además, también coincidieron en Kotch (1971), en que Lemmon dirige a Matthau y JFK, caso abierto (Oliver Stone, 1991), en que ambos interpretan dos breves cameos (aunque no aparecen al mismo tiempo en la pantalla).

Lemmon y Matthau en La extraña pareja otra vez. A pesar de que no está a la altura de la primera, esta segunda parte es una comedia entretenida gracias a la brillantez de sus dos actores principales.

Durante esos años también interpretaron papeles brillantes en solitario. Quizás la mejor interpretación de toda la carrera de Lemmon sea la que realiza en Missing (Costa-Gavras, 1982), donde encarna a un americano que ha de viajar a Chile para buscar a su hijo, desaparecido tras el golpe de estado de Pinochet. Lo más destacado de la interpretación de Lemmon es  que consigue, de modo magistral, transmitir la evolución de su personaje desde el conformismo a una rebeldía tardía contra el sistema.

Jack Lemmon como padre desesperado en una de las escenas más crudas de Missing.

Matthau también exploró nuevos registros como el de actor de musical en la película Hello, Dolly! (Gene Kelly, 1969), donde se atreve a cantar. En ella interpreta a un industrial de mediana edad que busca esposa a través de la alcahueta Dolly Levi (encarnada por Barbra Streisand). Una de las anécdotas más jugosas del rodaje es el odio casi enfermizo que ambos se profesaban: se cuenta que dejó de hablarle a uno de sus compañeros de rodaje porque éste apostó en un hipódromo por un caballo llamado Dolly, igual que el personaje interpretado por la Streisand.

El personaje de Matthau en Hello, Dolly! es un gruñón, tacaño y misógino industrial que da la réplica a una alcahueta interpretada por una Barbra Streisand en estado de gracia.

Matthau falleció en julio del año 2000 y Lemmon en junio de 2001 y así, con menos de un año de diferencia, se fueron dos gigantes del cine americano del siglo XX.

Antón L. Martínez

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