El cine y las sagas

Ayer se estrenó Los últimos jedi, la octava entrega de La guerra de las galaxias, una de las sagas de mayor éxito de toda la historia del cine. En estos últimos años la proliferación de nuevas entregas de sagas, secuelas y demás ha ocupado gran parte de la cartelera de los cines. Esto se debe a que, hoy en día, parte del público demanda espectacularidad al acudir a los cines y esta espectacularidad conlleva que el coste de producir un filme se haya incrementado de manera exponencial en los últimos años. Así pues, las grandes empresas cinematográficas prefieren invertir en cintas con personajes y situaciones que gocen de aceptación y empatía por parte del público que arriesgarse a fracasar produciendo una película que puede no ser del agrado de los espectadores.

Hay muchos tipos de sagas cinematográficas, desde aquellas constituidas por películas basadas en entregas consecutivas de una obra literaria (como las ocho películas de Harry Potter), algunas formadas por filmes que comparten protagonistas (las sagas de superhéroes constituyen un ejemplo de esto), e incluso otras que incluyen cintas sin ningún vínculo aparente entre sí (como la Trilogía del dólar de Sergio Leone). En esta entrega de El secreto de Berlanga repasaremos cuatro ejemplos de sagas cinematográficas:

Las ocho entregas de la saga basada en los siete libros de Harry Potter. Interesante ver la evolución de los protagonistas (y del tono de las películas) durante diez años.

La guerra de las galaxias:

En el año 1977 se estrenó el filme La guerra de las galaxias de un jovencísimo director llamado George Lucas. La película llegó en el momento justo: en una época en que EEUU atravesaba una crisis económica y social (recientemente su ejército se había retirado de Vietnam y Nixon había dimitido tras el caso Watergate), el filme creaba una mitología de evasión. Lucas había realizado estudios de antropología, sociología y literatura, y estos conceptos se plasmaron en el filme: la lucha entre el bien y el mal de la filosofía Gnóstica, el mesianismo cristiano, el Gólem de la mitología judía…, además de múltiples referencias literarias. Poco antes del estreno, Lucas decidió que el tema podía dar para una secuela y, posteriormente, para una tercera entrega. Surgieron así El imperio contraataca (1980), más oscura y superior en calidad a la entrega original, y El retorno del jedi (1983).

Ya en la época en que se estrenó la primera trilogía, Lucas había considerado la posibilidad de explicar en tres películas los antecedentes de estas primeras cintas; sin embargo una serie de problemas personales (como su divorcio), fueron retrasando la materialización del proyecto. No sería hasta el año 1999 cuando se estrenaría La amenaza fantasma, primera entrega de esta segunda trilogía. A pesar del despliegue de efectos especiales, estas tres películas no están a la altura de las originales.

En diciembre de 2015 se estrenó El despertar de la fuerza, primera película de otra serie de tres nuevas cintas. A diferencia de las anteriores, las películas de la tercera trilogía no están dirigidas por George Lucas, aunque colabora con la producción. El despertar de la fuerza es un claro homenaje a las tres primeras entregas de la saga, a pesar de que no es tan revolucionaria como las originales. Además, el pasado año 2016 se estrenó Rogue One, una espectacular película que no pertenece a ninguna de las trilogías pero que también refleja el universo Star Wars.

El padrino

En 1972, El padrino supuso una revolución comparable a la que, cinco años después, produciría La guerra de las galaxias. La mafia había protagonizado películas anteriormente, sin embargo, el filme de Coppola fue el primero en presentar a esta organización desde el punto de vista de la propia Mafia y sacarle los colores a la sociedad americana al mostrarle el monstruo acunado en su seno. Una actuación antológica de Marlon Brando y la inolvidable partitura de Nino Rota contribuyen también al éxito del filme.

Dos años después se estrenó la segunda parte de la trilogía: El padrino II. Dicen que las segundas partes nunca fueron buenas, pero sin duda esta es la excepción a la regla: El padrino II es aún más ambiciosa que la primera parte. La cinta narra dos historias paralela de dos generaciones de mafiosos. La del patriarca Vito Corleone, llegado a Nueva York a principios de siglo, y la de su hijo Michael, que alcanza el vértice de la pirámide de la Mafia en los turbulentos años 50.

La tercera parte de la trilogía, de 1990, sin ser una mala película no está a la altura de las precedentes. Es un filme mucho más violento que narra el ocaso del patriarca Michael Corleone en la década de 1970.

Michael Corleone (Al Pacino) y su hija Mary (Sophia Coppola). En la saga El Padrino, Francis Ford Coppola coincidió con otros miembros de su familia además de con su hija Sophia: su hermana la actriz Talia Shire (que interpreta a Connie Corleone, la hermana de Michael), y su padre, el compositor Carmine Coppola. La familia es la familia…

La trilogía del dólar

Las películas Por un puñado de dólares (1964), La muerte tenía un precio (1965), y El bueno, el feo y el malo (1966) comparten género, el wéstern; director, Sergio Leone; compositor, Ennio Morricone, y actor protagonista, Clint Eastwood. Eastwood interpreta en las tres a hombres de los que se desconoce el nombre y que pueden ser la misma persona…, o no.

Clint Eastwood en El bueno, el feo y el malo.

Los tres wésterns de Leone, que fueron agrupados posteriormente bajo el nombre de Trilogía del dólar por cuestiones promocionales, difieren ligeramente de las películas de vaqueros tradicionales y se incluyen entre los denominados Spaguetti Western, es decir, películas de vaqueros de producción italiana (aunque rodadas en España). El tratamiento que Leone realiza de la violencia es más explícito que en las películas americanas. Además, el director italiano realiza tomas muy largas que, aderezadas por la música de Morricone, suelen culminar con un clímax final (como se puede ver en el vídeo inferior).

La trilogía de Leguineche

La trilogía de Berlanga es, con permiso de Torrente y de La gran familia, la gran saga cinematográfica del cine español. En ella, Berlanga pretende satirizar, con su aguda y corrosiva mirada, tres momentos de la historia reciente de España con unos personajes demenciales. La escopeta nacional (1978) se ambienta en una cacería al final del Franquismo (hacia 1970). El marques de Leguineche (interpretado por el aristócrata Luis Escobar) y su hijo (José Luis López Vázquez) son los anfitriones de un grupo de políticos e industriales. Realmente, el encargado de sufragar la cacería es el industrial catalán Jaume Canivell (José Sazatornil), fabricante de porteros automáticos, que pretende promocionar su producto en pleno desarrollismo económico e inmobiliario. El filme muestra con acidez los enfrentamientos entre las diversas familias políticas del franquismo (falangistas, tecnócratas del Opus Dei, etc.).

La segunda entrega, Patrimonio Nacional (1981) centra su mirada en los Leguineche, que realmente habían sido personajes secundarios en la primera película de la saga. En el filme, el marques, su hijo y su nuera (Amparo Soler Leal) vuelven a Madrid tras morir Franco pensando que el nuevo rey Juan Carlos se va a rodear de aristócratas como había hecho su abuelo Alfonso XIII. Al llegar a la capital, encuentran que en su palacio reside la marquesa (interpretada por Mari Santpere), una franquista acérrima que no puede ver a su marido ni a su hijo.

La demencial familia Leguineche, protagonistas absolutos de Patrimonio Nacional.

La cinta más floja de la saga es Nacional III (1982), que refleja los meses que siguieron al golpe de estado de Tejero en 1981 hasta el triunfo del PSOE de Felipe González en las elecciones de 1982.

Antón L. Martínez

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