Elia Kazan: el genio marcado por la traición

El pasado 28 de septiembre se cumplieron 15 años del fallecimiento del director Elia Kazan. Kazan, que revolucionó el mundo del cine y del teatro con su manera de dirigir, fue protagonista de uno de los momentos más oscuros de la historia del cine: la Caza de Brujas. Su confesión durante los interrogatorios eclipsó la carrera de uno de los más grandes genios del siglo XX, puesto que parte del mundo del cine nunca perdonó su traición.

Elia Kazan (1909-2003)

Como vimos hace ya algunos meses, Elia Kazan fue uno de los muchos forasteros que triunfaron en el cine estadounidense. Nacido en 1909 en Constantinopla (la actual Estambul), en el seno de una familia griega, Elias Kazantzoglou emigró a Nueva York con sus padres cuando era todavía un niño. Su padre, que pretendía que Elia regentase el negocio familiar de alfombras, no vio con buenos ojos que el joven se decantase por los estudios artísticos.

Constantinopla a principios del siglo XX: cuando nació Elia Kazan la actual Estambul aún era la capital de un imperio multicultural en que griegos, turcos, árabes, armenios y otras etnias convivían mal que bien. Pocos años después, a partir de 1914, la Guerra Mundial y sus consecuencias agudizarían la decadencia de la ciudad.

Desde el final de la adolescencia Kazan se sumergió en el mundo del teatro de Nueva York, primero como actor y después como director. En 1947, cuando ya era un reputado director de escena, fue cofundador del Actor’s Studio, academia de interpretación teatral que formó a varias generaciones de actores empleando el Método Stanislavski de interpretación teatral.

Konstantin Stanislavski, actor y director teatral ruso creador del método interpretativo que lleva su nombre y que, gracias a Elia Kazan, sirvió para formar a varias generaciones de actores.

En 1945 debutó como director en Hollywood con el filme Lazos Humanos, aunque su primer gran éxito no llegaría hasta 1950 con Pánico en las calles. Su consagración se produjo al año siguiente con Un tranvía llamado deseo, adaptación de la obra de teatro de Tennessee Williams que ya había dirigido en los escenarios de Nueva York. Como ya comentamos en este blog, el filme es un hito de la historia del cine y consagró a su actor protagonista, Marlon Brando, formado en el método Stanislavski.

Vivien Leigh y Marlon Brando en uno de los mayores duelos interpretativos que se han filmado en toda la historia del cine.

A principios de la década de 1950, Elia Kazan protagonizó el episodio más turbio de su vida. El director había sido miembro durante un corto periodo de tiempo del Partido Comunista y por ello fue llamado a declarar ante el Comité de Actividades Antiamericanas. Presionado por el productor Darryl Zanuck y ante la perspectiva de no poder dirigir más, Elia Kazan aceptó delatar a sus compañeros de partido. Muchos de sus colegas no le perdonaron jamás y, de ahí en adelante, en todos los reportajes o entrevistas salía a relucir su testimonio ante el comité. El guión de su siguiente película, la ganadora de ocho Óscars La ley del silencio (1954), se inspira en su experiencia y en los ataques recibidos tras su declaración.

Durante las décadas de 1950 y 1960, Elia Kazan dirigió algunas obras maestras más: Viva Zapata! (1952), que se inspira en la biografía del revolucionario mejicano Emiliano Zapata; Al este del Edén (1955), que cuenta el tránsito desde la adolescencia a la edad adulta de un joven en un ambiente marcado por el odio y por la ausencia de su madre; Un rostro en la multitud (1957), sobre el papel de los medios de comunicación y la fragilidad del sueño americano; Esplendor en la hierba (1961), que refleja la brecha entre padres e hijos y la pacatería de la sociedad estadounidense, y América, América (1963), la más autobiográfica de todas, que cuenta el éxodo de un joven griego hasta Estados Unidos. El cine de Kazan se caracteriza por su realismo y su crítica social, siendo uno de los directores con mayor talento a la hora de destacar las miserias de Estados Unidos (aunque también de glosar algunas de sus mayores virtudes). Además, Kazan fue un gran director de actores, dejándoles gran libertad en su interpretación. De la mano de Elia Kazan debutaron y se consagraron algunos de los actores más relevantes del siglo XX como el citado Marlon Brando, James Dean, Natalie Wood o Eva Marie Sant, muchos de ellos formados en el método Stanislavski.

Natalie Wood y Warren Beaty en Esplendor en la hierba, película pionera a la hora de abordar temas como la sexualidad o la maduración del individuo.

Tras la década de 1970, Kazan se alejó del mundo del cine y se centró en otra de sus pasiones: la literatura, publicando varias novelas y una autobiografía. Una de sus últimas apariciones públicas tuvo lugar en la gala de los Óscar de 1999, cuando le fue otorgado un premio honorífico. Ese día se puso de manifiesto que parte del mundo del cine todavía no le había perdonado su actitud ante el Comité de Actividades Antiamericanas: algunos directores y actores, como Ed Harris, Ian McKellan, Nick Nolte, Steven Spielberg o el español José Luis Garci, apenas aplaudieron mientras agradecía el galardón flanqueado por sus amigos Robert DeNiro y Martin Scorsese, tal y como se puede ver en el video que sigue al párrafo. Cuatro años después, en septiembre de 2003, Elia Kazan fallecía en su casa de Nueva York y con él se iba una de las grandes figuras de la cinematografía del siglo XX.

Antón L. Martínez

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