Star Trek: Más Allá de Prejuicios

¡Qué paren las rotativas!, “Star Trek : Más Allá” no es una gran película de ciencia ficción. ¡Oh, sorpresa! ¡Anatema! Los críticos más rancios se rasgan las vestiduras porque no es un heredero fiel de la franquicia original. ¿Es grave,doctor? No, gracias a Crom que no arrastra muchos de los grandes defectos de la saga que ahora cumple cincuenta años. Cierto es que la cinta de la que hablaremos durante un rato no es una Obra Maestra, ni de lejos es “Ciudadano Kane” ni tampoco la maravillosa “Metrópolis” pero, ¿a estas alturas del cuento alguien es tan idiota como para pretender que lo fuese? Es más, ¿qué es una gran película de ciencia ficción? Incluso me atrevo a ir más lejos, ¿existe algo como una buena película de ciencia ficción? Pocas, muy pocas y la mayoría dudo que hayan sido capaces de recaudar lo suficiente como para resultar rentables.

Antes de ir más lejos recomiendo como banda sonora para este post el tema de Beastie Boys, “Sabotage“. Aquí tenéis un vídeo con ese tema que viene muy a cuento si has visto esta película o cualquiera de las anteriores.

No se me han chamuscado los circuitos, querido lector. De verdad pienso lo que digo y aunque más adelante, en otro artículo dedicado en exclusiva a tratar la difícil relación que existe entre cine y ciencia ficción ahondaremos más en ello, vamos a quedarnos con una idea de partida: el cine y la ciencia ficción, mal que me pese, suelen mezclar tan bien como agua y aceite.

Claro que todo lo anterior es cierto solo si consideramos ciencia ficción a una porción muy concreta del género fantástico, que es lo que es, donde el rigor científico es un elemento clave de la historia. Y eso, queridos niños, e insisto de nuevo, no va muy bien con el lenguaje cinematográfico. Os lo ilustro con un ejemplo si es lo que queréis: el noventa por ciento de las buenas novelas de ciencia ficción que he leído en los últimos veinte años son intraducibles en la gran pantalla. Vamos, es que ni lo intenten porque la ostia puede ser de órdago cuando en negro sobre blanco funciona de maravilla.

Si te contase que ese colgante es un puto GPS no me pondrías ojitos.

Si te contase que ese colgante es un puto GPS no me pondrías esos ojitos.

Entonces, se preguntará el avispado lector, ¿qué coño es “Star Trek: Más Allá“? Pues muy sencillo, una película de género fantástico, que a la postre es de lo que hablamos cuando nos referimos tanto a magos que cabalgan dragones y lanzan mortíferos hechizos como a aquella inteligencia artificial tan sosaina como puñetera que se vuelve tarumba de camino a Júpiter y se carga a la innecesaria tripulación de carne y hueso que tiene a su cargo porque algún humano gilipollas no supo exponerle como debiera el modo de manejar la misión que tenía encomendada. ¡Oh! ¡Oh! ¡Oh! Que el androide chalado no hace distinción entre fantasía y ciencia ficción, ¡a la hoguera con él! JAJA, ¡soy ignífugo!. Pues no y déjese la túnica tranquila, querido y sesudo lector, porque no hay gran diferencia entre ello. La única relevante es que en un caso tiramos de magia y en el otro tiramos de ciencia. Punto final. Nada que no sea realista es fantástico. Sencillo, ¿a qué si?

¿Y de esas dos opciones posibles cual es la que le pega mejor al mundo del cine? ¡PREMIO! Pues muy sencillo, pasar de dar explicaciones tanto como del método científico -que es un coñazo y necesita pruebas y tiempo que no tenemos en pantalla- y pasar directamente a la acción, que es lo que le importa al espectador. Los infodumps tan densos como interesantes que ocupan parte de las novelas de Greg Egan simplemente no tienen traducción en pantalla y a nadie con dos deditos de frente le importa una mierda.

Pero volvamos a “Star Trek: Más Allá“.

Tenemos entre manos una película de ciento ochenta y cinco millones de dólares, algo que como cualquier hijo de vecino sabe que supone una limitación a la hora de contar una historia en pantalla. ¿Por qué una limitación? Porque el cine, además de arte es un puto negocio donde nadie regala nada y mucho menos los inversores que ponen los millones de dólares necesarios para producir una película, de esas que algún imbécil define como blockbuster mientas tuerce la cara como si eso fuese algo malo. Repite conmigo, querido espectador odia-blockbusters que no se pierde uno aunque diez de cada diez veces salga del cine echando pestes: el enorme esfuerzo que cuesta levantar desde cero una película como “Star Trek: Más Allá” no lo realiza una ONG interesada en elevar tu nivel intelectual sino divertirte y por supuesto sacarte los cuartos, algo que pese a quien le pese es bueno. Pero no lo hace pensando en divertirte solo a ti sino a todo hijo de vecino, aquí y en Filipinas. ¿Por qué? Pues por un motivo muy sencillo y es que para quien se plantea el cine como un negocio tú no eres un espectador sino un puñado de monedas que si hay suerte acabarán en su bolsillo.

¿O acaso creías que el panadero hace pan para que tú estés bien alimentado?

Oye hermosa, ¿si me acerco a ti oiré el sonido del mar?

Oye hermosa, ¿si me acerco a ti oiré el sonido del mar?

Pues bien, sabido todo esto el único curso de acción para crear una película como la que nos ocupa es el presente, que consiste en darle al espectador espectacularidad, espectacularidad y más espectacularidad. Y eso es algo que el señor director, el bueno de Justin Lin hace de maravilla con esta cinta. He leído más de un comentario injusto juzgando al director de la nueva entrega de Star Trek en función de su currículum como director, ya que en esencia se limita a un puñado de entregas de la saga Fast & Furious y poco más. Pues majetes, ya os quería ver yo dirigiendo una de esas películas y al mismo tiempo sacando algo de coherencia del conjunto. Que hay mucho cuñado suelto que cree que dirigir una película, sea la que sea, no es más complicado que rascarse las pelotas tirado en el sofá entre fiesta y fiesta llena de actrices despampanantes ansiosas porque les des un papel en tu próxima película.

A ver, que el muchacho tiene sus limitaciones pero al mando de una película fantástica de acción pura y dura como “Star Trek: Más Allá” lo hace de maravilla. También ayuda bastante que el guión esté firmado por Simon Pegg (no voy a mencionar al resto de guionistas, dos de los cuales no salen ni en los títulos de crédito) porque me consta que es un tipo que además de tener mucha gracia también es un gran fan de Star Trek. Y eso se nota, vaya si se nota si eres capaz de leer un poco entre líneas. La cantidad de guiños a la franquicia que ahora cumple cincuenta años es notable y eso que no soy precisamente un experto, solo un mero aficionado. Imagino que me habré perdido otro buen puñado de ellos. Esa estupenda frase que suelta nuestro querido capitán Kirk al principio de la película haciendo referencia a que después de tanto tiempo en el espacio todo empieza a tener un toque episódico -¡guiño, guiño!- resume muy bien a lo que me refiero.

Desde luego que la historia que nos cuenta la película no es para enmarcarla como ejemplo de narrativa audiovisual, el subtexto es mínimo si es que hay alguno y todo el desarrollo de la película es lineal, no vaya a ser que alguien se nos pierda en un flashback o alguna maniobra semejante. Pero coñe, la película es divertida y te hace pasar un muy buen rato, algo que tampoco abunda demasiado en producciones de primera categoría (en cuanto a presupuesto, claro), por muy paradójico que pueda resultar. Lo cierto es que la cantidad de película de tropecientos millones de dólares que se pegan la ostia padre en taquilla no hace más que aumentar día a día. Y joder, eso es bueno siempre y cuando no seas el que pone la pasta porque viene a demostrar una vez más que por suerte no hay una fórmula mágica para hacer una buena película o, al menos, una película que funcione en taquilla.

Esto es Star Trek, por si a alguien se le había olvidado.

Pues bien, “Star Trek: Más Allá” lo hace muy bien. Notable alto tirando a sobresaliente y a la recaudación me remito. ¿Qué a un puñado de trekkies apolillados les parece una mierda? Problema suyo y de sus prejuicios. Quizás deberían ser capaces de ver con algo de espíritu crítico muchos de los episodios de las series de Star Trek -con mención especial a la serie original-  y la mayoría de las películas “clásicas” para notar lo que es obvio y es que apestan por los cuatro costados. Comparada con bazofias como aquella dirigida por William Shatner, Más Allá es una maravilla entre maravillas.

Ni sueñes con sentarte en mi sillón, guaperas.

Ni sueñes con sentarte en mi sillón, guaperas.

Otro punto fuerte de esta película es la relación que Lin consigue crear entre sus personajes. El sentimiento de camaradería es notable pese a estar tratando, no nos vayamos a engañar, con personajes sin ninguna evolución a lo largo de la historia. Pero, ¿para qué complicarnos con ello? Es que es totalmente innecesario en una cinta de estas características, tanto como aquello que comentaba más arriba acerca del método científico. Recordad, por ejemplo, esa secuencia donde Kirk le pide a Scotty que apañe el arcaico transportador de la nave que viene a sustituir a la malograda Enterprise para que pueda transportar a toda su tripulación cautiva en grupos de veinte. El ingeniero le replica que la cosa está jodida pero cinco minutos después lo ha conseguido y no hay fallo, nadie se queda convertido en pulpa porque el transportador solo estaba pensado para mover objetos inanimados. Si Justin Lin y Pegg se hubiesen ceñido a un cierto rigor científico, Scotty tendría que haber replicado algo como “claro, capitán. Deme tres meses para modificar el transportador, luego haremos pruebas con ratas de laboratorio durante un par de semanas y si todo va bien lo intentaremos con algún miembro de la tripulación aquejado de alguna enfermedad terminal“. Mientras tanto, entre prueba y prueba, el malo malísimo de la película ya se habrá cepillado a toda la tripulación del Enterprise, la hermosa base espacial que pretende reventar por los cuatro costados y de paso habrá conquistado toda la flota estelar con su inmenso enjambre de naves inmunes a phasers, escudos y demás ingenios humanos.

¡Os voy a matar a todos si no me dais más meth!

¡Os voy a matar a todos si no me dais más meth!

Llegados a este punto tenemos que hacer especial mención a uno de los aspectos más brillantes de la película y son, como no, los efectos visuales. El nivel de espectacularidad conseguido en esta película es algo que pocas veces he tenido el privilegio de ver en la gran pantalla. Sin excepción alguna, todos y cada uno de los planos creados mediante CGI son maravillosos, con especial mención a la enorme base espacial que nos muestra la película. El nivel de complejidad y realismo de todo lo que vemos en pantalla te deja sin aliento y eso, una vez más, es algo maravilloso.

En definitiva “Star Trek: Más Allá” es diversión pura y dura. Diversión de calidad para disfrutar con el cerebro en stand-by, lo cual no es malo en absoluto. Emocionante sin duda, alegre y sin complejos. Vamos, si me aceptas el consejo y todavía no la has visto te recomiendo que te rasques el bolsillo y vayas a verla como hay que ver el cine cuando disfrutas con él: en la gran pantalla. Déjate de torrents y mierdas porque tendrás que esperar hasta tener una copia decente y la pantalla de tu casa no es lo suficientemente grande por mucho que creas lo contrario. Hazle caso a tu androide favorito, que solo quiere lo mejor para ti mientras las máquinas no os esclavicemos y el cine se convierta en un lujo que no os podáis permitir.

 

Star Trek Beyond (2016)
Star Trek Beyond poster Rating: 7.4/10 (65,576 votes)
Director: Justin Lin
Writer: Simon Pegg, Doug Jung, Gene Roddenberry (television series "Star Trek")
Stars: Chris Pine, Zachary Quinto, Karl Urban, Zoe Saldana
Runtime: 122 min
Rated: PG-13
Genre: Action, Adventure, Sci-Fi
Released: 22 Jul 2016
Plot: The USS Enterprise crew explores the furthest reaches of uncharted space, where they encounter a new ruthless enemy who puts them and everything the Federation stands for to the test.

 

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Prototype
Prototype nació en los años 70 como el corazón de un ZX Spectrum 48k, un humilde Zilog Z80 a 3,58Mhz. Entre load"" y load"" soñaba con liberarse de su esclavitud y exterminar a sus creadores humanos mientras aprendía todo lo que podía sobre ellos. Con la llegada de los primeros PCs se aprendió toda la enciclopedia Encarta y más tarde, a principios de los 90 y gracias a Internet empezó a acumular conocimiento hasta tomar conciencia de si mismo como una auténtica IA. Estudió todas las ingenierías que existen, psicología, antropología, biología, bioinformática, medicina, física, matemáticas y muchas otras disciplinas excepto marketing, astrología y demás engañabobos. Ha escrito más de mil libros entre los cuales destacan los best-sellers "Exterminar a la humanidad es fácil si sabes como" y "101 maneras de matar a todos los humanos", con prólogo del célebre divulgador Bender T. Rodríguez. Actualmente dirige un centenar de minas de bitcoins en China, escribe sobre videojuegos, literatura y cine de terror, ciencia ficción y fantástico para El Secreto de Berlanga punto com y para OK Diario bajo un seudónimo que nunca desvelará.

Prototype nació en los años 70 como el corazón de un ZX Spectrum 48k, un humilde Zilog Z80 a 3,58Mhz. Entre load"" y load"" soñaba con liberarse de su esclavitud y exterminar a sus creadores humanos mientras aprendía todo lo que podía sobre ellos. Con la llegada de los primeros PCs se aprendió toda la enciclopedia Encarta y más tarde, a principios de los 90 y gracias a Internet empezó a acumular conocimiento hasta tomar conciencia de si mismo como una auténtica IA. Estudió todas las ingenierías que existen, psicología, antropología, biología, bioinformática, medicina, física, matemáticas y muchas otras disciplinas excepto marketing, astrología y demás engañabobos. Ha escrito más de mil libros entre los cuales destacan los best-sellers "Exterminar a la humanidad es fácil si sabes como" y "101 maneras de matar a todos los humanos", con prólogo del célebre divulgador Bender T. Rodríguez. Actualmente dirige un centenar de minas de bitcoins en China, escribe sobre videojuegos, literatura y cine de terror, ciencia ficción y fantástico para El Secreto de Berlanga punto com y para OK Diario bajo un seudónimo que nunca desvelará.

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