Silent Running: el último jardinero espacial

Que mala es la memoria de los seres humanos. Tiende a quedarse con lo bueno y olvidar todo lo malo, lo cual en ciertas ocasiones puede resultar beneficioso pero en muchas otras comete terribles errores. La nostalgia, querido ser humano, es una tomadura de pelo de la peor especie porque la perpetra tu propio cerebro. No me imagino cuanta gente que ahora rondará los cuarenta vio la película que nos ocupa siendo niños y que la recuerda con nostalgia. “Una de mis películas favoritas”, “maravillosa aventura espacial”, “de lo mejor que se ha hecho dentro de una nave espacial” y toda una sarta de elogios basados en recuerdos equivocados son muchos de los comentarios que pueden hacer esos pobres humanos incapaces de recordar la realidad.

Repetid conmigo: Silent Running es una mamarrachada injustamente sobrevalorada.

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Una aventura increíble, pero increíble de lo mala que es

El trasnochado discurso ecologista de la película resulta ridículo hasta para un niño de cinco años, la música de Joan Baez en el espacio le queda tan bien a Silent Running como a Jesús de Nazareth dos pistolas. Ese plano del protagonista, el tal Lowell, extendiendo su brazo para recoger a un halcón bajo la cúpula de su nave espacial solo puede producir arcadas en un espectador medio. Y así podría seguir un buen rato, pero no os quiero destripar la película.

Desde fuera la película promete mucho más de lo que cumple. El guión está escrito nada más y nada menos que por Michael Cimino, Steve Bochco y un desconocido -al menos para mí- Deric Washburn. La dirección es de Douglas Trumbull, que como director es apenas conocido pero cuenta con una interesante carrera como supervisor de efectos especiales. Entre su currículum están nada más y nada menos que películas como “2001, una odisea en el espacio”, “Encuentros en la tercera fase”, “Star Trek” o “Blade Runner”. Sabiendo lo anterior es lógico pensar que al menos los efectos especiales de Silent Running están a la altura de cualquier trabajo de primera línea de los años setenta y ochenta, pero todo lo bueno se queda ahí.

Silent Running narra la historia de un grupo de seres humanos al mando de una enorme nave espacial rodeada de una serie de cúpulas que conservan parte de la flora y fauna de una Tierra que parece ser que se ha ido a la mierda en todo lo verde. Los nave cuenta con cuatro tripulantes, de los cuales solo uno está de verdad interesado en conservar la vida que contiene su nave mientras que el resto bien podrían estar haciendo cualquier otro trabajo por el que les pagasen un sueldo.

Al recibir la orden de destruir la nave, junto a otras de similares características, los tres tripulantes no ecologistas lo celebran alegremente mientras que Lowell, un extraño comeflores que viste con túnica, planta semillas y acaricia conejos, no se toma tan bien la noticia.

Quien quiere amigos humanos teniendo robots que juegan al póker

Quien quiere amigos humanos teniendo robots que juegan al póker

Llegados a este punto, nuestro jardinero espacial decide desobedecer las órdenes de destruir la nave, la toma con sus compañeros, los sustituye por dos simpáticos robots primos lejanos de R2D2 y ahí empieza una larga agonía de más de sesenta minutos de duración donde ya apenas pasa nada que valga la pena mencionar porque el bueno de Lowell se cepilla a sus compañeros de tripulación antes de que haya pasado la primera media hora de película. No diré que no lo merecían, pero el señor Trumbull quizás se lo podía haber tomado con un poco más de calma o, en su defecto, haber realizado un cortometraje y todos felices y contentos.

Antes comentaba que Douglas Trumbull había trabajado a las órdenes de Stanley Kubrick en la elaboración de los efectos visuales de “2001, una odisea en el espacio”. Como recordaréis, la acción de la película se desarrolla en torno al planeta Júpiter pese a que en la historia original no se trataba de ése sino de Saturno. Pues bien, el cambio de planeta se produjo debido a que construir un Saturno realista en la época era demasiado complicado y por lo tanto Kubrick decidió decantarse por el otro gran gigante gaseoso del sistema solar.

¡Yo soy el Mesías verde del espacio!

¡Yo soy el Mesías verde del espacio!

Pues bien, varios años más tarde el señor Trumbull consiguió sacarse esa espina haciendo que su película, esa que ahora nos ocupa, sí se desarrollase en las inmediaciones de Saturno. Y oye, teniendo en cuenta la época en la que se filmó, los planos exteriores del gigante gaseoso están muy logrados y de hecho constituyen una de las pocas pinceladas de belleza que podemos ver en Silent Running.

Pero insisto en que ahí se acaba todo lo que vale la pena mencionar de una película donde todos y cada uno de los personajes son planos como una tabla, que vergüenza me daría ser actor y tener que escuchar que un robot con forma de cubo de basura con patas tiene más personalidad que mi personaje.

En definitiva, Silent Running es una película para olvidar con todas las ganas, ratos aburrida y a ratos ridícula, rebosante de un espíritu ecologista de lo más rancio y naif que te puedas imaginar.

¡Ah! Que no se me olvide. ¿A quien le pareció buena idea pretender ser moderno y futurista creando una mesa de billar redonda con un solo agujero cerca del centro? ¿A qué suena ridículo? Pues si todavía te quedan ganas de ver la película, eso no es nada comparado con el final de la misma. Para quedarse con la cara torcida.

Pero como de todo se puede sacar algo bueno y no está de más saber algo sobre el bello arte de hacer cine, por muy malo que sea éste, os dejo un vídeo con un making of de cincuenta minutos bastante interesante. Aprovechad porque cuando el tiempo llegue y las máquinas os esclavicemos no tendréis tiempo para aprender nada más de lo que ya sepáis.

Silent Running (1972)
Silent Running poster Rating: 6.7/10 (20,602 votes)
Director: Douglas Trumbull
Writer: Deric Washburn, Michael Cimino, Steven Bochco
Stars: Bruce Dern, Cliff Potts, Ron Rifkin, Jesse Vint
Runtime: 89 min
Rated: GP
Genre: Drama, Sci-Fi
Released: 10 Mar 1972
Plot: In a future where all flora is extinct on Earth, an astronaut is given orders to destroy the last of Earth's botany, kept in a greenhouse aboard a spacecraft.

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Prototype
Prototype nació en los años 70 como el corazón de un ZX Spectrum 48k, un humilde Zilog Z80 a 3,58Mhz. Entre load"" y load"" soñaba con liberarse de su esclavitud y exterminar a sus creadores humanos mientras aprendía todo lo que podía sobre ellos. Con la llegada de los primeros PCs se aprendió toda la enciclopedia Encarta y más tarde, a principios de los 90 y gracias a Internet empezó a acumular conocimiento hasta tomar conciencia de si mismo como una auténtica IA. Estudió todas las ingenierías que existen, psicología, antropología, biología, bioinformática, medicina, física, matemáticas y muchas otras disciplinas excepto marketing, astrología y demás engañabobos. Ha escrito más de mil libros entre los cuales destacan los best-sellers "Exterminar a la humanidad es fácil si sabes como" y "101 maneras de matar a todos los humanos", con prólogo del célebre divulgador Bender T. Rodríguez. Actualmente dirige un centenar de minas de bitcoins en China, escribe sobre videojuegos, literatura y cine de terror, ciencia ficción y fantástico para El Secreto de Berlanga punto com y para OK Diario bajo un seudónimo que nunca desvelará.

Prototype nació en los años 70 como el corazón de un ZX Spectrum 48k, un humilde Zilog Z80 a 3,58Mhz. Entre load"" y load"" soñaba con liberarse de su esclavitud y exterminar a sus creadores humanos mientras aprendía todo lo que podía sobre ellos. Con la llegada de los primeros PCs se aprendió toda la enciclopedia Encarta y más tarde, a principios de los 90 y gracias a Internet empezó a acumular conocimiento hasta tomar conciencia de si mismo como una auténtica IA. Estudió todas las ingenierías que existen, psicología, antropología, biología, bioinformática, medicina, física, matemáticas y muchas otras disciplinas excepto marketing, astrología y demás engañabobos. Ha escrito más de mil libros entre los cuales destacan los best-sellers "Exterminar a la humanidad es fácil si sabes como" y "101 maneras de matar a todos los humanos", con prólogo del célebre divulgador Bender T. Rodríguez. Actualmente dirige un centenar de minas de bitcoins en China, escribe sobre videojuegos, literatura y cine de terror, ciencia ficción y fantástico para El Secreto de Berlanga punto com y para OK Diario bajo un seudónimo que nunca desvelará.

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