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El conquistador de Mongolia: la maldición de Gengis Khan

Son varias las películas que arrastran tras de sí el calificativo de malditas. Pero, quizás, ninguna de ellas hizo correr tantos ríos de tinta en su momento como El conquistador de Mongolia. Lo cierto es que, a raíz de los hechos que rodearon a la grabación de esta cinta estrenada en 1956, una película mediocre fue capaz de copar las portadas de los principales periódicos de EEUU e incluso protagonizar más de una sesión del Congreso norteamericano.

En 1955 el guionista Oscar Milliard buscaba un productor al que le interesase su último guión: una película sobre los años de juventud del emperador mongol Gengis Khan. Sin embargo, nadie en Hollywood parecía muy interesado en su historia. Sería el polifacético Howard Hughes el único capaz de ver un posible éxito comercial en el guión. La película contó con una auténtica constelación de actores para la época: Agnes Moorehead, Susan Hayward, Pedro Armendáriz y John Wayne para el papel protagonista, todos ellos dirigidos por Dick Powell. La idea inicial era rodar en el desierto mongol de Gobi; sin embargo el contexto internacional de Guerra Fría, con la Guerra de Corea aún dando sus últimos coletazos no aconsejaba rodar en un país comunista. Se propusieron varias localizaciones y, finalmente el equipo se decantó por el desierto que rodea a St. George (Utah), en el centro-oeste de EEUU.

El rodaje transcurrió sin incidentes reseñables salvo el hecho de que una pantera que aparecía en la película se soltó de su cadena y a punto estuvo de devorar a Susan Hayward. Sin embargo, la maldición ya se había desencadenado… La película fue un sonado fracaso de crítica y público que no llegó a cubrir gastos y contribuyó a darle la puntilla a la mítica productora RKO. Pero lo peor estaba por llegar. Así, los miembros del equipo que participó en el rodaje de la película desarrollaron tumores en los años siguientes y fallecieron. Quizás los casos más sonados fueron los de la pareja protagonista, John Wayne y Susan Hayward, así como el del director Dick Powell; sin embargo, también se produjo una elevada mortalidad en los miembros del equipo que se encontraban detrás de las cámaras. Según algunas fuentes, hasta 150 personas de las 210 que formaban el equipo de rodaje fallecieron como consecuencia de procesos tumorales en los años siguientes al rodaje de la película. Pronto los medios empezaron a preguntarse por qué estaba sucediendo esto.

 

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Los protagonistas del filme, desde arriba a la izquierda en sentido horario en las esquinas: Agnes Moorehead, John Wayne, Susan Hayward y Pedro Armendáriz; en el centro, Dick Powell, el director de la cinta. Todos ellos murieron de cáncer tras rodar la película.

 

La región del centro-oeste de EEUU, donde se encuentra Utah, es una de las zonas más despobladas de Norteamérica. Gran parte de ella comprende una sucesión de desiertos. Probablemente, uno de los más famosos sea el desierto de Nevada, donde entre 1940 y 1990 se realizaron varias decenas de ensayos con bombas atómicas. La zona donde tenían lugar las pruebas es un gran círculo de casi 4.000 kilómetros cuadrados al norte de Las Vegas. El lugar del rodaje de El conquistador de Mongolia se encuentra a unos 200 km del desierto de Nevada, pero los vientos dominantes de la zona ( (del SO) arrastran grandes cantidades de arena a enormes distancias. Ya en la época en que se rodó la película se conocía la existencia de contaminación por radiación en el área, pero no existía una conciencia del peligro como hoy en día. Realmente, es muy difícil probar que exista una conexión entre la radiación en Utah y la muerte de los miembros del equipo de rodaje de la película; pero sí se ha demostrado que la incidencia de tumores en órganos radiosensibles es superior en el sur de Utah frente a otras áreas del país1. El caso de El conquistador de Mongolia sirvió para dar visibilidad al problema. De hecho, en la década de 1990 se aprobaron compensaciones para los afectados por la radiación en esta zona. Sin embargo, el gobierno norteamericano sigue sin reconocer la existencia de un problema a gran escala de contaminación por radiación y, aun hoy, se suceden las protestas. La maldición de Gengis Khan no es algo del pasado, sino del presente y, por desgracia, posiblemente del futuro…

 

Los vientos del SO arrastran polvo desde el área donde se ensayaban las bombas atómicas en Nevada hacia St George (Utah), donde se rodó el filme.

Los vientos del SO arrastran polvo desde el área donde se ensayaban las bombas atómicas en Nevada hacia St George (Utah), donde se rodó el filme.

 

  1. Johnson CJ. Cancer Incidence in an Area of Radioactive Fallout Downwind From the Nevada Test Site. J Am Med Assoc. 1984;251(2):230–6.
Antón L. Martínez
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