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El gran dictador: la risa contra el horror

Nada hay más peligroso que un chiste para un tirano. El chiste va circulando de boca en boca, socavando su autoridad sin que haya forma de controlarlo. La película que nos ocupa hoy es eso precisamente: un chiste. Además, es una obra maestra en que su autor, aparte de ridiculizar ferozmente al régimen Nazi, realiza un alegato a favor de la igualdad, la libertad y la democracia. Probablemente, El gran dictador no sea la mejor película de Charles Chaplin (1889-1997), pero sin ella la historia del siglo XX hubiese sido distinta.

En 1938 Hitler fue nombrado hombre del año por la revista norteamericana Time. A pesar de la anexión de Austria (Anschluss) y de los ataques antisemitas de la Noche de los Cristales Rotos en Alemania, ni Francia ni EEUU ni Reino Unido reaccionaron. Es más, muchos sectores de las sociedades de estos países veían el Nazismo no solo con simpatía, sino directamente como alternativa a la decadente democracia, así como un fiable bastión anticomunista. Por ello, Chaplin se propuso despertar las conciencias y combatir esta pasividad mediante una sátira del propio Hitler.

 

 

La escritura del guión y las labores de preproducción se llevaron en secreto entre finales de 1938 y principios de 1939, con los gastos corriendo a cuenta del propio Chaplin. Se reservó para sí mismo el rol protagonista y para su mujer en la época, Paulette Goddard, el principal papel femenino. El rodaje se inició en septiembre de 1939, pocos días después de que Reino Unido y Francia declarasen la guerra a Alemania. A partir de ese momento, con EEUU como neutral, Chaplin recibió unas tremendas presiones para detener el rodaje de la película, aún así perseveró. El estreno se produjo en otoño de 1940 en medio de una gran controversia, siendo jaleado por muchos sectores de la sociedad americana (entre ellos el propio presidente Roosevelt) e insultado por otros, que lo acusaban de judío y comunista. Sin embargo, la película constituyó un enorme éxito de público tanto en Inglaterra como en EEUU. En Alemania fue prohibida y en España no se estrenaría hasta 1976, después de la muerte de Franco. Se ha especulado mucho sobre si Hitler llegó a ver la película; se cree que se hizo traer una copia desde Portugal y que se proyectó en dos sesiones privadas en su presencia. Lo que no se conoce son sus impresiones sobre el filme.

El argumento de la película se basa en dos historias paralelas que convergen. Por una parte cuenta la historia de un barbero judío que sufre de amnesia tras la Primera Guerra Mundial y no sabe que en su país, Tomania, se ha instaurado un régimen antisemita. Por otra parte, se relata la obsesión del dictador Adenoid Hynkel por conquistar la vecina nación de Osterlich con ayuda del país de Bacteria y su dictador, Benzino Napoloni.

 

 

La película contiene momentos memorables. Son absolutamente geniales los discursos del dictador Adenoid Hynkel en pseudo-alemán imitando los gestos y el tono de Hitler. Parece ser que Chaplin vio horas y horas de documentales cinematográficos protagonizados por el dictador alemán. A modo de anécdota, solamente hay dos palabras en alemán en estos discursos: Sauerkraut (repollo amargo) y Wienerschnitzel (escalope vienés). También es destacable el afeitado en la barbería al ritmo de la Danza Húngara nº5 de Brahms.

Pero probablemente sean dos las escenas icónicas de la película. La primera de ellas es el baile con la bola del Mundo del dictador Hynkel en su despacho con el preludio de Lohengrin de Wagner. Parece ser que Chaplin se inspiró en una película familiar para este momento. La escena, aparte de resultar profética, destaca por la maravillosa composición fotográfica de las tomas, confiriéndole un ritmo y un equilibrio únicos.

El gran momento de la película es el discurso final. Probablemente el discurso final sea uno de los documentos de mayor valor de la historia, no solo del cine, sino de la Historia Universal. Seguramente esté al mismo nivel que el J’Acusse! de Zola, que el He tenido un sueño de Martin Luther King o que El Guernica de Picasso. Pretende ser un revulsivo de las conciencias dormidas, un intento de imponer cordura en una época de locura. A pesar de los casi 80 años transcurridos, las palabras de Chaplin siguen de rabiosa actualidad en esta época de populismos y de xenofobia, de miedo al que viene de fuera y es diferente, de acortamiento de la distancia física pero alejamiento de las conciencias.

The Great Dictator (1940)
The Great Dictator poster Rating: 8.5/10 (138,697 votes)
Director: Charles Chaplin
Writer: Charles Chaplin
Stars: Charles Chaplin, Jack Oakie, Reginald Gardiner, Henry Daniell
Runtime: 125 min
Rated: APPROVED
Genre: Comedy, Drama, War
Released: 07 Mar 1941
Plot: Dictator Adenoid Hynkel tries to expand his empire while a poor Jewish barber tries to avoid persecution from Hynkel's regime.
Antón L. Martínez
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