Walt Disney: las dos caras del ratón

Pocos personajes a lo largo de la historia suscitan opiniones tan encontradas como Walt Disney. Amado por muchos, que consideran que la infancia de varias generaciones no sería la misma sin películas como Blancanieves, La Bella Durmiente o Mary Poppins, o sin los cortos de Mickey, Minnie o Donald. Odiado por otros, que lo consideran un monstruo como empresario y representante de valores como el machismo, el capitalismo salvaje o el racismo. Lo cierto es que Walt Disney es un hombre de su tiempo y de su país. Un individuo que, como la propia nación de EEUU, fue capaz de levantar un imperio desde una pequeña empresa familiar de diez empleados, y un creador que recogió elementos de diferentes culturas y manifestaciones artísticas para crear algo totalmente nuevo. Alguien que, a fin de cuentas, elevó a los dibujos animados a la categoría de arte.

Walter Elias Disney nació el 5 de diciembre de 1901 en Chicago. Cuando tenía cinco años, la familia se trasladó a Marceline, un pequeño pueblo de Missouri, en el medio oeste de EEUU, donde su padre montó una granja. Durante los cuatro años que pasó en Marceline, Walt entró en contacto con la naturaleza, algo que se reflejaría en sus películas. De talante soñador, el niño Walt no era buen estudiante, a lo que contribuían los frecuentes cambios de domicilio de su familia.

 

Marceline: el paraíso de la infancia de Walt Disney.

Marceline: el paraíso de la infancia de Walt Disney.

 

A los 18 años, aprovechando sus capacidades como dibujante, Walt entró en una empresa de publicidad, donde conoció al dibujante Ub Iwerks. Disney e Iwerks fundaron la compañía de dibujos animados Iwerks-Disney Commercial Artists que, al poco tiempo, quebró. A consecuencia de esto, Walt y Ub se trasladaron a California, donde Roy, el hermano de Walt, se estaba recuperando de una tuberculosis. Desde entonces los hermanos ya no se separaron: fundaron una empresa, Disney Brothers’ Studio, para producir una serie de cortometrajes animados protagonizados por el conejo Oswald. Sin embargo, problemas legales motivaron la pérdida de los derechos sobre el personaje. Es en ese momento cuando, en un viaje en tren a Nueva York, se le ocurrió a Walt el personaje de Mickey Mouse. El ratón representa la juventud y el optimismo de Walt en esa época. Ub Iwerks se encargó de dar vida al personaje en el primer cortometraje: Steamboat Willie, en el que el propio Walt Disney dobló al ratón. El ratón Mickey pronto se convertiría en un fenómeno de masas en todo el Mundo, llegando a ser premiado incluso por la Sociedad de Naciones en 1935.

A principios de la década de 1930, la empresa de los hermanos Disney empezó a crecer poco a poco. Produjeron una serie de cortos musicales, las Sinfonías Tontas (Silly Simphonies), en que se experimentó con la música y el color. Además, la compañía fue pionera en aspectos como la formación continuada de los empleados o la especialización del trabajo. Walt Disney ya no se encargaba de dibujar, sino solamente de criticar y aconsejar a los empleados. En ese momento, Walt sufrió el primero de los reveses que agriaron su carácter: se enemistó con Ub Iwerks, que se sentía marginado por los hermanos Disney. Walt sufrió en esa época una crisis de nervios con un intento de suicidio, marchándose de viaje a Europa y dejando la compañía en manos de su hermano. Durante el viaje, Walt entró en contacto con el folclore y la cultura europeos, lo cual sería determinante en su obra posterior.

 

Mickey Mouse y Donald Duck representan el estado de ánimo de su creador en dos momentos distintos: la juventud y el ímpetu del inicio el primero de ellos, y la amargura tras los primeros reveses el segundo.

Donald Duck y Mickey Mouse son representativos el estado de ánimo de su creador en dos momentos distintos: la juventud y el ímpetu del inicio el ratón, y la amargura tras los primeros reveses el pato.

 

En 1934 nace el pato Donald, un personaje más complejo psicológicamente que el ratón Mickey y que supone una crítica a la sociedad americana por parte de un Walt Disney bastante desengañado. Ya por entonces estaba planeando el rodaje de un largometraje de dibujos animados en color basado en el cuento de Blancanieves. La producción de esta película fue tan costosa que Walt tuvo que hipotecar sus bienes. Afortunadamente, la película fue un gran éxito de crítica y público y arrojó unos beneficios superiores a los ocho millones de dólares, convirtiendo a la compañía en una gran empresa de más de mil empleados.

 

Óscar (y siete Oscaritos) concedidos a Walt Disney por Blancanieves y los Siete Enanitos)

Óscar (y siete Oscaritos) concedidos a Walt Disney por Blancanieves y los Siete Enanitos)

 

Sin embargo, en 1940 las cosas se complicaron para Disney: las siguientes películas (Pinocho y Fantasía) no convencieron al público. Estos reveses, unidos al cierre del mercado europeo por la Segunda Guerra Mundial, supusieron graves pérdidas para la empresa. En 1941 los trabajadores de la compañía iniciaron una huelga que se extendería durante casi dos meses. Walt Disney lo tomó como una afrenta personal y una traición: su carácter se agrió por completo, realizó grandes ajustes de sueldo y plantilla y se convirtió en un acérrimo anticomunista. De esa época datan las películas más crudas de la factoría Disney: Bambi y Dumbo. También durante la Segunda Guerra Mundial la empresa se dedicó a producir cortos propagandísticos, así como largometrajes para acercar EEUU a Hispanoamérica (Los Tres Caballeros) y contrarrestar las influencias nazis y comunistas en la esfera de influencia de EEUU.

 

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Bambi y Dumbo, probablemente las dos películas más duras de Disney, fueron realizadas en el peor momento para Walt Disney (tras la huelga de 1941) y en el peor momento para EEUU (II Guerra Mundial). Vivir era en ese momento muy difícil y el cine tenía que reflejarlo.

 

Una serie de grandes éxitos en la década de 1950 (La Cenicienta, La Dama y el Vagabundo y Peter Pan), contribuyeron a dar un respiro a las maltrechas arcas de la factoría. También en esta época se produjo con enorme popularidad el filme Canción del Sur, actualmente proscrita por el mensaje racista que contiene. Asimismo, Disney se decidió a experimentar en campos diferentes a los dibujos animados: el cine con actores de carne y hueso, produciendo 20000 Leguas de Viaje Submarino; la cada vez más extendida televisión, y los parques temáticos.  Todos estos éxitos contribuyeron a que en 1961, las deudas contraídas en la década de 1940 fuesen saldadas. En 1964, Walt Disney volvió a revolucionar el cine con Mary Poppins, la primera película que combinaba personas y dibujos animados. Sin embargo, la buena racha duró poco tiempo: Walt Disney fue diagnosticado de cáncer de pulmón en 1966 falleciendo poco después. Le dio tiempo a vivir el éxito de El Libro de la Selva. Desde ese momento empezó a circular el rumor de que Walt Disney está criogenizado. Sin embargo, sus restos reposan en el cementerio de Glendale (California).

 

Walt Disney NO está criogenizado (tumba de Walt Disney y su esposa en Glendale, California)

Tumba de Walt Disney en el cementerio de Glendale, California

 

A partir de ese momento y con la desaparición de Roy Disney en 1971 la compañía entró en un desierto creativo que duró casi veinte años. Sería a finales de la década de 1980, con la llegada a la compañía de ejecutivos procedentes de otras empresas como Michael Eisner, cuando la factoría Disney experimentaría una segunda edad de oro que dura hasta la actualidad. Películas como La Sirenita, La Bella y la Bestia o El Rey León supusieron grandes éxitos de  taquilla. Posteriormente, la unión con Pixar supuso un nuevo impulso para la compañía.

Actualmente, The Walt Disney Company es un enorme conglomerado de empresas de comunicaciones con tres pilares: el cinematográfico (con la compra de otras empresas como Comics Marvel o Lucasfilms), el merchandising y los parques de atracciones. Un conglomerado de empresas disfrazado de factoría de sueños.

Antón L. Martínez
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