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El exorcista: pánico en el plató

Hay muchas películas que, en uno u otro sentido, resultaron revolucionarias. Unas porque influyeron profundamente en el cine posterior, otras porque trataron temas que jamás se habían tratado en el cine y algunas porque incorporaron técnicas innovadoras. La película que nos ocupa hoy se puede englobar dentro de las tres categorías anteriores y, además, supuso uno de los mayores taquillazos de la década de 1970.

El argumento es bastante simple: una niña llamada Regan MacNeil sufre una extraña enfermedad psiquiátrica que le lleva a experimentar cambios de humor y un comportamiento extraño. Tras una serie de infructuosos tratamientos médicos, un doctor insta a la madre a recurrir a los servicios de un exorcista.

 

 

Pero empecemos por el principio. En 1972 el novelista William Peter Blatty buscaba desesperadamente a un director que quisiese adaptar al cine su última novela, una historia basada en un caso real titulada El exorcista. El libro había resultado un superventas en la época y su autor veía que tenía grandes posibilidades de ser un éxito como película. Sin embargo, parecía que ningún director quería rodar una cinta con un argumento tan simple y desagradable. En el momento de mayor desesperación, el autor se decidió a escribir varias cartas a algunos de los más jóvenes directores del Hollywood del momento, todas ellas idénticas cambiando sólo el nombre del destinatario. En ellas se alababa al director correspondiente en términos de “mejor director del Hollywood actual” y se destacaba la magnífica oportunidad de rodar ese guión y que solamente el director correspondiente sería capaz de llevarla a la gran pantalla con éxito. La carta surtió efecto al llegar a las manos de William Friedkin, que venía de rodar con enorme éxito The French Connection.

El “entrañable” director William Friedkin

Pronto surgieron los primeros roces entre el director y el autor de la novela: William Friedkin le dijo literalmente que el guión que había elaborado era una mierda y que tenía que reescribirlo. Además, a la hora de decidir el reparto tanto el autor de la novela como la productora, la Warner Bros., eran partidarios de un elenco con caras conocidas. Se llegó a sondear a estrellas de la talla de Marlon Brando, Robert De Niro, Shirley MacLaine o  Audrey Hepburn para los protagonistas. El director se negó rotundamente: no quería a ningún actor que le pudiese hacer sombra, estaba seguro de que la película sería un éxito y quería que toda la fama fuese para él. De esta manera, los papeles principales los interpretaron dos actores relativamente desconocidos: Ellen Burstyn como la madre de Regan y Jason Miller como el padre Demian Karras. Solamente claudicó a la hora de elegir a unos secundarios más conocidos: Max von Sidow (el actor fetiche de Igmar Bergman) que tuvo que ser envejecido con árduas sesiones de maquillaje, Lee J. Cobb (La ley del Silencio), Jack MacGowran (Callejón sin Salida) y la voz de la actriz Mercedes McCambridge (Johnny Guitar, Gigante) para el demonio. El personaje de la niña Regan fue adjudicado a Linda Blair, de doce años.

El rodaje fue un auténtico calvario: William Friedkin era un perfeccionista patológico, capaz de estar varios días rodando la misma escena de un trozo de bacon friéndose en una sartén, y todo porque no le gustaba la forma en que la loncha se doblaba con el calor. Ni que decir tiene que el rodaje se alargó varios meses más de lo previsto y que el presupuesto se disparó hasta los doce millones de dólares. Blatty, el autor de la novela, participaba en labores de producción y quería a toda costa rebajar el presupuesto para poder llevarse una parte más sustanciosa de los beneficios del filme. Por ello, las discusiones entre autor y director se hacían cada vez más frecuentes por el tema económico.

El rodaje fue especialmente duro para los actores. Friedkin llegó al maltrato físico tan solo para que la interpretación de los mismos fuese lo más convincente posible. Así, los asustaba frecuentemente con disparos al aire, música estridente o ruidos. La escena en que se puede ver el aliento de Regan congelarse fue rodada en una cámara frigorífica a -20ºC con la niña prácticamente desnuda. En otra escena Ellen Burstyn es propulsada hacia atrás con fuerza; ante los ruegos de la actriz para que no le hiciesen daño, el director ordenó que fuese impulsada con una cuerda lo más enérgicamente posible, produciéndole un daño grave en la columna vertebral que llevaría a la actriz a sufrir dolores crónicos. Friedkin llegó a abofetear al sacerdote William O’Malley a fin de que su pequeña intervención en el filme resultase más realista. Para que la voz del demonio sonase más convincente en las escenas en que la niña está atada a la cama, la actriz Mercedes MacCambridge las grabó con una cuerda anudada en el cuello y convenientemente atiborrada de cigarrillos y alcohol. Además, el director estaba tan convencido de que iba a ganar el Óscar que se lo hizo escribir en su propia silla. Por todo ello, William Friedkin se ganó el apodo de Willie el Loco por parte de su equipo.

exorcisttheexorcista1973

Desde el principio se produjeron acontecimientos extraños en el rodaje como incendios fortuitos, accidentes (lógicos por otra parte teniendo en cuenta las exigencias del director), fallecimiento de familiares de los actores, la muerte de Jack MacGowran de una gripe o, incluso, la acusación por asesinato de uno de los extras. Todo ello, convenientemente sazonado por el departamento de publicidad de la Warner, contribuyó a extender el rumor de que la película estaba maldita. El propio director llegó a requerir los servicios de un exorcista para bendecir el plató, algo a lo que la Iglesia Católica se opuso.

Las labores de postproducción llevadas a cabo por Friedkin también fueron arduas, extendiéndose durante casi dos meses. El director fue exageradamente meticuloso a la hora de realizar las mezclas de sonido y el montaje de las escenas. Resulta destacable el uso magistral de los efectos subliminales: la película incorpora zumbidos de avispa y rostros demoníacos aparentemente imperceptibles pero que hacen mella en el subconsciente, incrementando la desazón que causa la película. También llama la atención la banda sonora, con fragmentos originales del compositor Krzysztof Penderecki y pasajes tomados de otros autores como Mike Oldfield. En concreto, la icónica melodía de rock sinfónico de Tubular Bells de Oldfield fue utilizada sin el permiso de su creador (algo que no le gustó mucho al músico inicialmente, aunque después le proporcionase una publicidad inimaginable).

Ejemplo de una de las imágenes subliminales que incorpora la película para incrementar la desazón del espectador.

A la hora del estreno, los directivos de la productora no tenían ninguna esperanza en el filme, por ello no se le confirió demasiada publicidad al principio. Cual sería su sorpresa cuando el público comenzó a abarrotar las salas de cine. A esto también contribuyó la condena al filme por parte de determinados sectores de la Iglesia Católica y de otras confesiones. Se desató una ola de histeria (en parte también alentada por el departamento de publicidad de la Warner), con solicitudes masivas de exorcismos, ambulancias a la puerta de los cines y rumores como que la película era tan terrorífica que algunas mujeres habían abortado viéndola. A pesar de las elevadas expectativas del director, la película solamente recibió dos premios Óscar en los apartados técnicos, siendo la gran triunfadora de los premios Óscar de 1973 la cinta El golpe de George Roy Hill.

Por último, reseñar que en el año 2000 se reestrenó el filme incluyendo escenas que no se habían mostrado en la versión original de la película. Entre estas escenas cabe destacar una en que Regan baja las escaleras de su casa a cuatro patas mirando hacia arriba. Para el rodaje de esa escena se contó con una contorsionista ayudada con cuerdas. En el año 1973 los métodos disponibles no permitían disimular esas cuerdas, pero en 2000 las técnicas de edición digital sí que eran capaces de eliminarlas.

Desde luego, esta cría es un demonio...

Desde luego, esta cría es un demonio…

Es posible que El Exorcista no esté entre las mejores películas de la historia en cuanto a su argumento. Pero su importancia radica en que supuso una auténtica revolución en el mundo de los efectos especiales y un fenómeno de masas, con secuelas de calidad desigual. Desde ese momento, el cine de terror ya nunca sería igual…

The Exorcist (1973)
The Exorcist poster Rating: 8.0/10 (287,487 votes)
Director: William Friedkin
Writer: William Peter Blatty (written for the screen by), William Peter Blatty (novel)
Stars: Ellen Burstyn, Max von Sydow, Lee J. Cobb, Kitty Winn
Runtime: 122 min
Rated: R
Genre: Horror
Released: 26 Dec 1973
Plot: When a teenage girl is possessed by a mysterious entity, her mother seeks the help of two priests to save her daughter.
Antón L. Martínez
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