Natalie Wood: el eterno enigma

Probablemente no fuese la mejor actriz de Hollywood, ni la más laureada: pero lo cierto es que Natalie Wood se merece un hueco entre las estrellas del cine americano. Una biografía bastante particular, con unos orígenes ciertamente curiosos y una muerte prematura en circunstancias muy turbias, contribuyen a acrecentar la leyenda.

Empecemos por el principio: Natalie Wood no se llamaba así, sinó Наталья Николаевна Захаренко, es decir, Natalia Nikolaevna Zakharenko. Era hija de rusos en el complicado EEUU de finales de la década de 1930. Poco después de su nacimiento el 20 de julio de 1938 en San Francisco, su padre cambió su apellido por el de Gurin. Natalia Gurin fue impulsada hacia el mundo del espectáculo por su madre. La buena mujer estaba obsesionada por que su hija destacara primero en el ballet y, posteriormente, cuando vio que no era la vocación de la pequeña, la encaminó hacia el mundo del cine. Para intentar que los estudios se interesasen por su hija, llegó a propagar rumores falsos como que era descendiente de una familia gitana rusa o de aristócratas rusos huidos a América tras la Revolución. Con o sin rumores, consiguió que la pequeña debutase a los cuatro años con una escena de quince segundos en la película Happy land (1943). Se ve que la pequeña lo hizo muy bien, puesto que atrajo la atención del director Irving Pichel, que contó con ella en varias películas. En esos años, por consejo de la productora RKO, adoptó el nombre de Natalie Wood (en homenaje al director Sam Wood, responsable de algunas de las películas de los hermanos Marx y de algunas escenas de Lo que el viento se llevó).

Natalie Wood en su etapa de niña prodigio.

Natalie Wood saltó al estrellato con películas como Mañana es vivir (1946) y De ilusión también se vive (1947), lo que la consagró como una de las estrellas infantiles de la década de 1940. La transición a la adolescencia es un momento muy duro para los actores y actrices infantiles y pocos lo superan sin problemas: Natalie Wood fue uno de ellos. Las décadas de 1950 y 1960 vieron cómo la actriz se convertía en una de las mayores jóvenes promesas de Hollywood. Títulos como Rebelde sin causa (1955) de Nicholas Ray, Centauros del desierto (1956) de John Ford, Esplendor en la hierba (1961) de Elia Kazan, West Side Story (1961) de Robert Wise, La carrera del siglo (1965) de Blake Edwards o Propiedad condenada (1966) de Sydney Pollack, supusieron colaboraciones de la actriz con los mayores directores cinematográficos del momento y hasta tres nominaciones al Óscar. Sin embargo, a partir de la segunda mitad de la década de 1960, la estrella de Natalie Wood empezó a declinar.

La actriz en 1961 en todo su esplendor (en la hierba).

En 1957 la actriz se había casado con el actor de cine y televisión Robert Wagner, del que se divorció en 1962 contrayendo matrimonio en 1967 con el productor Richard Gregson. En 1972 se reconcilió con Robert Wagner y se volvió a casar con él. Pero el matrimonio se truncó de modo dramático la noche del 29 de noviembre de 1981.

El personaje de María en el musical West Side Story es el más recordado de toda su filmografía. Aunque a ella no le gustaba nada, pues sentía que al haber sido doblada en las canciones, no había podido desplegar todo su talento.

El personaje de María en el musical West Side Story es probablemente el más recordado de toda su filmografía. Aunque a ella no le gustaba nada, pues sentía que al haber sido doblada en las canciones no había podido desplegar todo su talento dramático.

Según el informe policial, esa noche Natalie Wood había cenado en un restaurante en la Isla Santa Catalina (California) junto con su marido Robert Wagner, el actor Christopher Walken y el patrón del yate Splendour, propiedad de la actriz. Durante la cena, bebieron abundante vino y champán y, en un momento de la noche, se desató una discusión entre Robert Wagner y Christopher Walken. Posteriormente, los cuatro embarcaron en el yate y la disputa prosiguió en un camarote. Natalie Wood, que según el forense había ingerido gran cantidad de alcohol, en algún momento salió del camarote, tomó un bote, comenzó a remar y cayó o se tiró al agua. Cuando a bordo se dieron cuenta de la ausencia de la actriz, Christopher Walken avisó a la policía y, ya entrada la mañana, se encontró el cuerpo flotando en el agua junto a unos acantilados. El cadaver presentaba contusiones compatibles con la caída del bote.

Pero pronto se desataron los rumores. Así, una mujer cuyo yate estaba próximo al de Natalie Wood oyó una fuerte discusión con voces femeninas y masculinas y golpes. Además, el patrón del Splendour confesó que Robert Wagner no dejó encender los reflectores del barco y que retrasó todo lo que pudo el aviso a la policía. Se corrió el rumor de que la actriz y Christopher Walken, que estaban rodando juntos una película de ciencia ficción, eran amantes. Incluso se llegó a implicar a Robert Wagner, a Christopher Walken y a Natalie Wood en un ménage-à-trois.

Natalie Wood y Robert Wagner: ¿una pareja feliz?

Natalie Wood y Robert Wagner: ¿una pareja feliz?

De todas maneras, la historia siguió dando qué hablar: en 2011 se publicó un libro acusando abiertamente a Robert Wagner de asesinar a la actriz. Esto, unido a las presiones de la hermana de Natalie Wood, impulsó a la policía a reabrir el caso. Sin embargo, a las pocas semanas se volvió a cerrar con la única novedad de que en vez de ahogamiento, la causa de la muerte se certificó como ahogamiento y otras causas. En 2014 un informe médico apuntó la posibilidad de que los hematomas del cadaver pudieran haberse producido antes de la caída del cuerpo al agua.

La muerte de Natalie Wood aún sigue dando qué hablar. Lo cierto es que en ocasiones el fallecimiento de la actriz eclipsó una de las carreras más fulgurantes del cine americano. La carrera de una actriz que marcó profundamente la década de 1960 y que dejó varias películas que se han convertido en auténticos clásicos.

Antón L. Martínez
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