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Cabaret: la decadencia a ritmo de musical

Pocos géneros cinematográficos son tan representativos de la denominada época dorada del cine como los musicales. El período comprendido entre el año 1927, en que se estrenó El cantor de jazz, y finales de la década de 1950 o principios de 1960 supusieron una auténtica explosión de películas musicales. Muchas de ellas sin más pretensión que el entretenimiento, pero también auténticas obras maestras como Cantando bajo la lluvia, Cita en San Luis o West Side Story. Sin embargo, a finales de la década de 1960 el género empezó a decaer. Aún así, aunque en menor medida, algunos directores se siguieron atreviendo con este tipo de películas. Bob Fosse (1927-1987) es un ejemplo de ello y a él se le debe uno de los mejores musicales de todos los tiempos: Cabaret (1972).

Pero empecemos por el principio: en 1939 el escritor inglés Christopher Isherwood publicó la novela Adiós a Berlín. En ella se narraban, aunque algo distorsionadas, sus experiencias en el Berlín de entreguerras y su relación con una cantante de Cabaret llamada Sally Bowles. A partir del libro, los compositores John Kander y Fred Ebb elaboraron el libreto para un musical en la década de 1950 que triunfó en Broadway. Así, en 1970, el productor Cy Feuer se interesó por el libro y se decidió a llevarlo a la gran pantalla. Se barajaron varios directores, entre ellos Gene Kelly y Billy Wilder, pero finalmente el encargo recayó en Bob Fosse; realmente fue una apuesta arriesgada puesto que Fosse tenía más experiencia como director teatral que como director cinematográfico. Para el papel del protagonista masculino, Brian Roberts, el productor no quería un actor conocido. Sin embargo, Michael York, actor de moda a principios de la década de 1970, era el que mejor se adaptaba al papel. Para la protagonista femenina: la cantante Sally Bowles, papel que exigía saber cantar además de actuar, se valoraron actrices como Julie Andrews o Barbra Streisand. Finalmente, la elegida fue Liza Minnelli, hija del director de musicales por antonomasia, Vincente Minnelli y de la malograda Judy Garland, siempre recordada por encarnar a Dorothy en El mago de Oz. Joel Grey, que había encarnado en el teatro al inquietante maestro de ceremonias del Cabaret, fue elegido para repetir el papel en el cine. La película debe mucho a su director de fotografía (Geoffrey Unsworth) que se inspira claramente en el expresionismo alemán y en la obra de Otto Dix. Las actuaciones musicales intercaladas en la trama de la película escenifican, de modo irónico, las situaciones que van viviendo los personajes.

Estéticamente, Cabaret se inspira en las obras de los pintores expresionistas alemanes como Otto Dix. A la derecha, Retrato de la periodista Sylvia von Harden (1926) por Otto Dix. A la izquierda, fotograma de Cabaret.

Estéticamente, Cabaret se inspira en las obras de los pintores expresionistas alemanes como Otto Dix. A la derecha, Retrato de la periodista Sylvia von Harden (1926) por Otto Dix. A la izquierda, fotograma de Cabaret.

Cabaret es un musical muy peculiar, puesto que pretende reflejar la decadencia. La decadencia de una sociedad: la República de Weimar alemana, que se hunde poco a poco en el fango del nazismo; y la decadencia de unos personajes que, fruto de profundas crisis de identidad, han perdido el rumbo de sus vidas. La película comienza con la llegada de un inglés, Brian Roberts, a Berlín para completar sus estudios de alemán en el año 1931. En la pensión donde se aloja conoce a Sally Bowles, cantante americana que actúa en el sórdido cabaret Kit Kat Club, dirigido por un personaje inquietante al que se le denomina “el maestro de ceremonias”. Sally y Brian inician una relación de amistad y, aunque ella se le insinúa, el británico le aclara que no está interesado en tener sexo con ella. La vida de ambos da un vuelco al conocer al barón Max von Heune. Al mismo tiempo, Brian imparte clases de inglés a Fritz, un gígolo, y a Natalia, heredera de un industrial judío, que acabarán enamorándose. La historia de esta pareja sirve de excusa para reflejar el creciente antisemitismo en la sociedad alemana. La película se cierra con la canción Cabaret, un himno a la decadencia en sí mismo.

Al mismo tiempo, Cabaret es una película realizada en plena decadencia del musical como género cinematográfico. Esto condicionó sobremanera el enfoque del tema, puesto que las exigencias del público habían cambiado mucho en poco más de diez años y el resultado tenía que ser muy diferente de los musicales clásicos. El tratamiento de temas como la violencia, la sexualidad, el travestismo, la corrupción social o el antisemitismo supusieron un fuerte shock en la época. Una de las canciones, If you could see her (Si pudieses verla), desató fuertes protestas por parte de varios colectivos judíos.

Su estreno se vio acompañado por la aclamación de la crítica. Fue capaz de acaparar nueve premios Óscar en la ceremonia de 1972, imponiéndose nada más y nada menos que a El Padrino en varias categorías que, sin embargo, sí se llevó el Óscar a la mejor película. De hecho, Cabaret ostenta el récord dentro de los filmes sin el premio a la mejor película en cuanto al número de Óscars.

El filme constituye un documento imprescindible para entender cómo una de las sociedades más dinámicas y libres, en todos los sentidos, pudo incubar el nazismo. La República de Weimar (1919-1933), surgida tras la derrota de Alemania en la I Guerra Mundial y la caída del imperio del Kaiser, supuso un cuestionamiento de los modelos previos a todos los niveles. A nivel social conllevó una regulación de derechos sin precedentes y a nivel cultural implicó la experimentación en todos los campos artísticos y el desarrollo todo tipo de movimientos de vanguardia. Sin embargo, la crisis económica de 1929 y una serie de ideologías latentes en la sociedad alemana dieron lugar al surgimiento del movimiento Nazi, encabezado por Adolf Hitler. Esto se refleja de modo magistral en la escena que constituye el clímax de la película: la canción Tomorrow belongs to me (El futuro me pertenece), la única interpretada fuera del Cabaret, en que una inocente merienda de campo se acaba convirtiendo en una manifestación a favor del Nazismo.

Por todo ello, Cabaret es una película imprescindible. Imprescindible por su calidad artística, por su música y por la talla de las interpretaciones de los actores. E imprescindible también para comprender el surgimiento del Nazismo en una sociedad desorientada y sin rumbo. Una sociedad que, a lo mejor, no difiere demasiado de la actual…

Cabaret (1972)
Cabaret poster Rating: 7.9/10 (36,983 votes)
Director: Bob Fosse
Writer: Joe Masteroff (based on the musical play "Cabaret" book by), John Van Druten (based on the play by), Christopher Isherwood (stories), Jay Presson Allen (screenplay)
Stars: Liza Minnelli, Michael York, Helmut Griem, Joel Grey
Runtime: 124 min
Rated: PG
Genre: Drama, Musical
Released: 13 Feb 1972
Plot: A female girlie club entertainer in Weimar Republic era Berlin romances two men while the Nazi Party rises to power around them.
Antón L. Martínez
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