Espartaco: la lucha por la libertad

Hace una semana hablábamos de Senderos de Gloria, una de las dos colaboraciones del ya centenario actor Kirk Douglas con Stanley Kubrick. Hoy hablaremos de la otra: Espartaco (1960). Esta película constituye una de las obras cumbre del cine épico de Hollywood y supone la consagración tanto del director como del actor y productor. Asimismo es una dramatización perfecta de una época convulsa como pocas (el tránsito de la República Romana al Imperio) y, además, constituye un alegato de libertad que fue capaz de acabar con uno de los episodios más vergonzantes del Hollywood clásico: las listas negras de comunistas.

spartacus_sheeta

Espartaco se basa en hechos reales, aunque la película adapta directamente una novela del escritor norteamericano Howard Fast que relata la historia del esclavo Espartaco. El filme narra la rebelión de esclavos contra la Roma republicana acaecida en el año 73 antes de Cristo, revuelta iniciada y comandada por un esclavo tracio de nombre Espartaco. Es probable que el personaje histórico de Espartaco se asemejase más a un bandido sanguinario, pero en la película se le presenta como un paladín de la libertad (encarnado por Kirk Douglas). La cinta también recoge las luchas de las diferentes ramas políticas de la época por el poder, que en el fondo serían las que acabarían con la República romana. Estas luchas de poder se personifican mediante el duelo interpretativo entre los personajes de Craso y Graco. Craso (encarnado por Laurence Olivier) ejemplifica la arrogancia de la clase patricia, que identifica el interés común de Roma con el suyo propio y que resulta ser un ser sanguinario y enfermo de poder. Graco (interpretado por Charles Laughton) representa a la clase senatorial, a favor de limitar los privilegios de los patricios. A pesar de todo ello, ambos están únicamente interesados en acabar con Espartaco y con lo que representa. Además, la película incluye una historia de amor entre Espartaco y una esclava de nombre Varinia (encarnada por Jean Simmons), fruto de la cual nace un niño (que al final de la película se insinúa que será el continuador de la obra de su padre).

Representación escultórica de Espartaco realizada por el escultor francés Denis Foyatier, conservada en el exterior del Museo del Louvre.

Representación escultórica de Espartaco realizada por el escultor francés Denis Foyatier, conservada en el exterior del Museo del Louvre.

La producción de Espartaco se debe al disgusto de Kirk Douglas por no haber sido elegido por William Wyler para encarnar a Ben Hur (papel que le fue otorgado a Charlton Heston). Por ello, cuando la novela de Howard Fast llegó a sus manos, decidió protagonizar y producir mediante su compañía (Byrna Productions) una adaptación de la misma. En un primer momento pensó en enfocar la película como un alegato pro-sionista contando con el propio Howard Fast como guionista. Pero pronto vio que el proyecto superaba claramente las capacidades del autor de la novela. Fue entonces cuando decidió contratar a Dalton Trumbo.

Dalton Trumbo compareciendo ante el Comité de Actividades Antiamericanas.

Dalton Trumbo compareciendo ante el Comité de Actividades Antiamericanas.

Dalton Trumbo era uno de los guionistas más destacados de Hollywood en las décadas de 1930 y 1940; sin embargo, su simpatías comunistas (que le llevaron incluso a la cárcel) supusieron que fuese incluido en la lista negra del senador McCarthy y, por tanto, marginado por los estudios que dejaron de contar con él. Sí es cierto que siguió escribiendo guiones firmados con pseudónimos o vendidos a bajo precio a otros guionistas que actuaban como tapaderas. Uno de ellos fue el de Vacaciones en Roma, que en 1953 ganó el Óscar al mejor guión que, por supuesto, Trumbo no recogió. En un primer momento Kirk Douglas pensaba en que sería mejor que Trumbo emplease un pseudónimo, pero el anuncio por parte de Otto Preminger de que iba a contratar a Trumbo para el guión de Éxodo, indujo al productor a que el guionista pudiese firmar el texto. Al tomar las riendas del guión, Trumbo quiso plantear la película como una alegoría de la persecución a los comunistas. De todas maneras, Kirk Douglas ordenó a Trumbo que atenuara el tono de agitación política del guión, sobre todo en lo que respecta al personaje de Craso, presentado originalmente como un auténtico ultraderechista.

Los actores fueron seleccionados de una manera muy peculiar. Para los romanos libres, se eligió a actores de origen británico procedentes muchos de ellos del teatro: Laurence Olivier (Craso), Charles Laughton (Graco) o Peter Ustinov (el comerciante Lentulo Batiato). Por el contrario, los esclavos son encarnados por actores americanos como Kirk Douglas (Espartaco) o Tony Curtis (Antonino). De esta manera, resulta muy llamativo el apasionamiento visceral de los esclavos frente a la sutileza y la flema británica de los romanos libres.

Para la dirección del filme Kirk Douglas primero pensó en David Lean, pero rechazó dirigir la película. Por ello recurrió a Anthony Mann (por aquél entonces casado con Sara Montiel). Sin embargo, Mann solamente dirigió las primeras escenas del filme y, no está muy claro por qué, renunció a los pocos días de iniciar su trabajo (algunas fuentes indican los complicados caracteres de Douglas y de Mann como posibles motivos para esta intempestiva renuncia). Por ello, Kirk Douglas recurrió a Stanley Kubrick, con quién había trabajado en Senderos de Gloria. Stanley Kubrick llegó a una película ya iniciada y con un guión que no le convencía demasiado. Ordenó rebajar aún más el tono de agitación política del guión y continuó el rodaje de la película, aunque nunca se sintió entusiasmado por el proyecto. La realización de la cinta se alargó algo más de lo previsto puesto que el rodaje fue bastante accidentado, con varias lesiones de los actores principales. Los exteriores se filmaron en España, contando con la friolera de alrededor de 8500 extras, incluidos miembros del ejército español (que encarnaron a los soldados romanos).

La película fue un éxito desde el primer momento, a pesar de los numerosos cortes que impuso la censura antes del estreno (especialmente en las escenas más violentas). Sin embargo, siete años después de su estreno la película se volvió a distribuir con casi media hora menos de duración, puesto que la censura ordenó suprimir escenas como la secuencia de velada homosexualidad entre Laurence Olivier y Tony Curtis, en la que el patricio explica al esclavo que el hecho de preferir las ostras no elimina el gusto por los caracoles. La película no se podría ver íntegramente hasta 1991. Para este reestreno, hubo que volver a doblar algunas escenas. Como Laurence Olivier ya había fallecido, para la voz de su personaje hubo que recurrir a Anthony Hopkins, que en su juventud se había ganado la vida como imitador de Olivier.

Espartaco es una película de importancia capital dentro del cine épico de todos los tiempos. Imprescindible en las carreras de su director y de su protagonista. La forja de una de las mayores leyendas del cine clásico, una leyenda que ya es centenaria.

Spartacus (1960)
Spartacus poster Rating: 7.9/10 (99,662 votes)
Director: Stanley Kubrick
Writer: Dalton Trumbo (screenplay), Howard Fast (based on the novel by)
Stars: Kirk Douglas, Laurence Olivier, Jean Simmons, Charles Laughton
Runtime: 248 min
Rated: PG-13
Genre: Adventure, Biography, Drama
Released: 07 Oct 1960
Plot: The slave Spartacus leads a violent revolt against the decadent Roman Republic.
Antón L. Martínez
A %d blogueros les gusta esto: