Plácido: ¡Oh, ácida Navidad!

Muchas películas emplean la Navidad como pretexto para el desarrollo de la trama. Así, desde ¡Qué bello es vivir! (1946) de Frank Capra hasta Love Actually (2003), de Richard Curtis, el cine ha presentado la Navidad como una época en la que hay un lugar para la esperanza, el amor y la solidaridad. Sin embargo, uno de los grandes directores del cine español, empleó la Navidad como pretexto para una de las críticas más corrosivas de la sociedad española de principios de la década de 1960. El nombre del director es, como no, Luis García Berlanga, y la película es Plácido (1961).

Plácido se desarrolla durante el día 24 de diciembre y las primeras horas de la Nochebuena. En el filme se presenta a su protagonista, Plácido (interpretado por Cassen), que se gana la vida conduciendo un motocarro (triciclo motorizado muy popular para labores de reparto en la década de 1960). Plácido ha de pagar una de las letras (uno de los plazos) del motocarro antes de que se ponga el sol o, sinó, perderá el vehículo. Al mismo tiempo, en la ciudad, una marca de ollas de cocina organiza una subasta benéfica en que los ciudadanos han de pujar para llevar a su casa a cenar a vagabundos y a artistas de cine de segunda línea. Plácido es contratado por Quintanilla (José Luis López Vázquez), organizador del acto, para diversas tareas en el marco de esa campaña.

Berlanga no se encontraba en su mejor momento a finales de la década de 1950: su última película, Los jueves milagro, había supuesto un fracaso y parecía que ningún otro proyecto acababa de cuajar. El director decidió alejarse de la profesión cinematográfica para meditar sobre su obra. En 1959 se le ocurrió la primera idea del guión de Plácido, pero ninguna productora parecía interesada. A punto de abandonar el proyecto, Berlanga entró en contacto con el guionista Rafael Azcona, responsable de los textos de películas de corte neorrealista rodadas en España (El pisito y El cochecito de Marco Ferreri). Berlanga y Azcona rehicieron el guión, ayudados por los escritores José Luis Colina (periodista fundador de TVE) y por Josep Lluís Font. A pesar de las modificaciones, la productora Jet Films exigió nuevos cambios en el guión para incluir elementos como un festival taurino y un ajedrez humano. Finalmente sería Rafael Azcona el que daría el puñetazo en la mesa y obligaría a la productora a aceptar el guión sin tantas florituras. La aportación de Azcona es fundamental en Plácido y se prolongaría en las siguientes películas de Berlnaga. De hecho, la filmografía de Berlanga se puede dividir en antes y después de Azcona. Éste aportó a los guiones ese tono ácido y un humor negro más acentuado que en las primeras películas berlanguianas, más dadas a la ternura y al candor.

Rafael Azcona y Luis García Berlanga: un gran tándem en el cine español

En principio la película se iba a llamar Siente un pobre a su mesa, pero la censura se negó puesto que este era el nombre con el que se conocía una campaña organizada por el régimen franquista para promover la caridad “en estas fechas tan señaladas” (en la que se basa la película, por otra parte). La idea de Berlanga era rodar fuera de estudios toda la película (escenas interiores y exteriores). Para los exteriores, se eligió la ciudad catalana de Manresa y para los interiores, solamente un amigo de Berlanga en Barcelona se prestó a ceder su salón para el rodaje. La elección del protagonista fue un poco arriesgada, puesto que Cassen (pseudónimo de Casto Sendra), actor que interpreta a Plácido, no tenía ninguna experiencia cinematográfica previa, pues venía del teatro. El resto del reparto es sencillamente impresionante, con primeras figuras del cine español del momento: José Luis López Vázquez, Manuel Alexandre, Agustín González, Amparo Soler Leal, Antonio Ferrandis y Luis Ciges.

El rodaje fue muy corto y fácil; de hecho, en Estados Unidos, directores de la talla de Fred Zinneman comentaron que les parecía imposible realizar una película tan elaborada con unos costes tan reducidos. La crítica aclamó al filme; a pesar de ser políticamente incorrecto y de que la censura tuvo sus más y sus menos con Berlanga,  la cinta fue seleccionada para representar a España en los premios Óscar. Fue nominada al premio a mejor película en habla no inglesa (aunque la ganadora de ese año fue Como un espejo de Igmar Bergman). Sin embargo, no funcionó en taquilla.

La trama de la película gira en torno a la caridad, pero a una caridad absolutamente frívola y superficial (al estilo de las galas benéficas televisivas que aún hoy proliferan en estas fechas). Critica las pretensiones de una clase media que lo único a lo que aspira es a asemejar su estilo de vida al de la burguesía. Berlanga y Azcona también satirizan el ambiente que rodea a las estrellas de cine, que llegan a la ciudad para participar en la gala benéfica. Además hay una fuerte crítica a la religiosidad pacata y santurrona, especialmente en la escena en que uno de los pobres cae enfermo durante la cena…, y la única preocupación de la familia es que vive con una mujer sin estar casado con ella. La película es ácida hasta en la última escena, en que el rótulo de Fin aparece mientras suena aquel villancico que dice “porque en este mundo ya no hay caridad, ni nunca la habido ni nunca la habrá”.

Plácido es una película imprescindible para conocer el despertar del cine español tras tantos años de censura. Imprescindible por su sentido del humor y por demostrar que con poco también se puede hacer muchísimo. ¡¡¡Feliz Navidad!!!

Placido (1961)
Placido poster Rating: 8.3/10 (1,758 votes)
Director: Luis García Berlanga
Writer: Luis García Berlanga (story), Rafael Azcona (story), Luis García Berlanga (screenplay), Rafael Azcona (screenplay), José Luis Colina (screenplay), José Luis Font (screenplay)
Stars: Cassen, José Luis López Vázquez, Elvira Quintillá, Manuel Alexandre
Runtime: 85 min
Rated: N/A
Genre: Comedy, Drama
Released: 27 Jun 1962
Plot: In a small spanish town, a group of old ladies decide to celebrate Christmas Eve with a "Sit a poor man at your table" dinner: each wealthy household of the town will have a homeless person...
Antón L. Martínez
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