Los otros de Hollywood I

Una película es el resultado de un trabajo en equipo. Para su éxito desde luego que es importante la labor del director, y de los actores, y de los guionistas, y del compositor de la banda sonora. Pero también es crucial el trabajo de muchas personas que, a priori, no son tan visibles. Los encargados de diseñar los decorados y los vestuarios, los especialistas, los encargados de sonido, los directores de fotografía…, son todos imprescindibles para que una película funcione. Algunos de ellos dejaron una impronta indeleble en el Hollywood clásico y constituyen aún hoy en día una referencia para los nuevos creadores en el ámbito cinematográfico.

Saul Bass (1920-1996)

Saul Bass quizás fue uno de los creadores más personales del Hollywood clásico, un auténtico genio capaz de elevar a la categoría de obra de arte algo tan anodino como unos títulos de crédito.

Bass nació en una familia inmigrante del Bronx neoyorkino. Ya desde su juventud se interesó por el mundo del diseño gráfico; con apenas veinte años empezó a trabajar en Hollywood como diseñador de carteles. Sería el director Otto Preminger quien, impresionado por el cartel realizado para su película Carmen Jones, le propuso también diseñar los títulos de crédito, desarrollados a partir de una rosa que ardía sin consumirse. Desde entonces se convirtió en una auténtica figura: todos hemos visto alguna vez una película con títulos de crédito diseñados por el equipo formado por Saul Bass y su mujer Elaine Makatura. Así, además de con Preminger (con quien trabajó en todas las películas posteriores a Carmen Jones), Saul Bass colaboró con directores como Hitchcock (Con la muerte en los talones, Psicosis, Vértigo), Kubrick (Espartaco), William Wyler (Horizontes de grandeza), Billy Wilder (La tentación vive arriba) o Scorsese (Uno de los nuestros).

Bass concebía los títulos de crédito como una narración más o menos abstracta del argumento de la película, la cual predisponía al espectador para lo que iba a ver a continuación.

Saul Bass también se dedicó a colaborar con los directores para el diseño de algunas escenas complejas. De esta manera, ayudó a Kubrick a planificar el rodaje de la batalla final de Espartaco. De todas maneras, su trabajo más destacado en ese campo fue la asesoría a Alfred Hitchcock para la escena del asesinato en la ducha de Psicosis, llegando a dibujar el storyboard de la escena plano a plano y rodando él mismo la secuencia. Además, Saul Bass dirigió posteriormente cortometrajes (ganando un Óscar por uno de ellos) e incluso realizó una película de ciencia ficción.

Póster de Uno, dos, tres (Billy Wilder, 1961), obra de Saul Bass.

Su influencia es aún palpable hoy en día en los créditos de muchas películas y series, tales como en Atrápame si puedes de Spielberg, La comunidad de Álex de la Iglesia o en la serie Mad Men.

Yakima Cannut (1895-1986)

Yakima Cannut es sin duda el especialista cinematográfico más destacado de todos los tiempos. No solamente por su participación en películas como La diligencia, sino por haber desarrollado técnicas y trucos que se siguen aplicando en cualquier película en que aparezcan escenas de riesgo con caballos.

Yakima Canutt nació en el estado de Washington en una familia de origen escocés. Su nombre real era Enos Edward Canutt. Desde pequeño sintió fascinación por los caballos, llegando a ganar el campeonato mundial de rodeo en 1917. Poco antes había recibido el nombre indio de Yakima por un error periodístico. Entró en el mundo del cine como actor en las primeras películas mudas de vaqueros rodadas en la década de 1920. Sin embargo, no pudo adaptarse al cine sonoro puesto que sufría un problema de ronquera crónica. Desde ese momento se dedicó a sustituir a los actores en las escenas de riesgo. Sería su amistad con John Wayne (al que enseñó a caerse del caballo sin partirse el cuello) la que induciría al director John Ford a contar con Canutt para sustituir a Wayne en algunas escenas de La Diligencia. Canutt no solo sustituyó a Wayne brillantemente, sino que asesoró al director para el rodaje de las escenas de acción.

Fotograma de La Diligencia con Yakima Canutt en pleno salto.

A partir de la década de 1940, Canutt dejó de  interpretar él mismo las escenas de acción y se centró en asesorar y ayudar a los directores a rodar este tipo de escenas. Además, hizo pequeños papeles como el que realiza en Lo que el viento se llevó: es el desertor que intenta atacar a Scarlett O’Hara en Tara. De todas maneras, el trabajo de su vida vino de la mano de William Wyler con Ben-Hur (1959): el ya sexagenario Yakima Canutt se encargó de dirigir y rodar la carrera de cuadrigas, así como entrenar a los caballos y a los aurigas. Su hijo Joe es el especialista que sustituye a Charlton Heston. Posteriormente, Canut se encargaría de la dirección de segunda unidad en películas como El Cid, La caída del Imperio Romano o Un hombre llamado caballo. En 1967 recibió el Óscar honorífico por su carrera de manos de Charlton Heston.

Edith Head (1897-1981)

Edith Head fue la más destacada diseñadora de vestuario del Hollywood clásico, ostentando el récord de mujer más veces nominada (35 veces) y más veces ganadora (8 veces) del premio Óscar (el récord absoluto de mayor número de nominaciones y premios lo ostenta Walt Disney).

Head nació en una familia judía en San Bernardino (California). A pesar de no tener ni experiencia ni formación en el campo, entró con 26 años en el departamento de vestuario de la Paramount. Las malas lenguas aseguran que tomó prestados bocetos de otras candidatas para la entrevista de trabajo… Ya en la década de 1930 se convirtió en una figura dentro del estudio tras la oportuna dimisión de Travis Banton, el director del departamento de diseño de vestuario de la Paramount (aquí también las malas lenguas aseguran que la propia Head tuvo algo que ver en esa dimisión…). Sea como fuere, a partir de finales de la década de 1940, Edith Head era la directora de vestuario más reputada de Hollywood, apareciendo entre las nominaciones a los Óscar como mejor vestuario de manera ininterrumpida entre 1949 y 1967 (la categoría se creó en ese año 1949). Colaboró con directores como Billy Wilder (Sabrina), William Wyler (Vacaciones en Roma), Cecil B. DeMille (Los diez mandamientos) o Joseph L. Mankiewicz (Eva al desnudo); aunque su colaboración más estrecha fue con Hitchcock, convirtiéndose en su diseñadora de cabecera (La ventana indiscreta, Atrapa a un ladrón, Los pájaros, etc.). A partir de 1967 (con 70 años), Edith Head pasó a trabajar para la Universal, donde continuó diseñando vestuarios hasta el día de su muerte.

Edith Head fue la primera diseñadora estrella de Hollywood, capaz de crear una imagen personal con su aspecto un poco estrafalario. Tanta fue su fama que llegó a actuar en series como Colombo haciendo de sí misma.

Antón L. Martínez
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