Creadores extranjeros en Hollywood

El cine norteamericano, al igual que la sociedad norteamericana, se nutrió de gentes venidas de diferentes partes del Mundo que aportaron su granito de arena con su técnica o con su talento para que Hollywood sea lo que es hoy en día. Algunos de ellos llegaron a California simplemente buscando una oportunidad para triunfar en el cine, otros lo hicieron por necesidad: huyendo de la miseria o de las guerras que marcaron el siglo XX.

Hollywood a finales del siglo XIX, antes del cine.

Hay que tener en cuenta que incluso los fundadores de las grandes productoras del Hollywood clásico deben su presencia en EEUU a motivos políticos y raciales en el convulso final del siglo XIX: los hermanos Warner (fundadores de Warner Bros.) proceden de una familia que emigró de Polonia a Canadá y luego a EEUU simplemente buscando un futuro mejor; Louis B. Mayer (fundador de la Metro-Goldwin-Mayer) nació en Bielorrusia y emigró de pequeño con su familia a EEUU huyendo de la miseria y del antisemitismo; Samuel Goldwyn (creador del estudio Paramount) huyó a pie con su familia desde Polonia pasando por varios países europeos antes de marcharse a EEUU. Todos ellos eran judíos.

Louis B. Mayer, fundador de la MGM y uno de los hombres más poderosos de EEUU, huyó con su familia de su Bielorrusia natal.

Del mismo modo que los grandes productores son hijos de la emigración, muchos de los grandes directores que han radiografiado la sociedad americana con absoluto acierto recalaron en EEUU huyendo de la miseria, de la guerra o de los genocidios, algo que se puede ver en las películas que realizaron:

Otto Preminger (1905-1986)

La filmografía de Otto Preminger incluye una de las películas que mejor muestran el drama de la emigración: Éxodo (1960), que narra uno de los episodios de la migración de los supervivientes del Holocausto hacia Palestina en 1947 a bordo de un buque llamado precisamente Éxodo.

Otto Preminger sabía bien lo que era ser un emigrante forzoso: a lo largo de su vida protagonizó dos éxodos. Preminger había nacido en una familia judía acomodada en Galtzia, una región de los confines del Imperio Austro-Húngaro que hoy pertenece a Ucrania. Al estallar la Primera Guerra Mundial, huyó con su familia a Graz (hoy en Austria), puesto que Galitzia se convirtió en escenario de duros combates entre Austria y Rusia. Posteriormente, Preminger se forjó una sólida carrera en el teatro en la efervescente Viena de entreguerras. Sin embargo, a mediados de la década de 1930, con el antisemitismo en aumento en Centroeuropa y la cada vez más sólida amenaza de anexión de Austria por la Alemania de Hitler, Preminger tuvo que liar los bártulos de nuevo y huir a EEUU. Su carrera en Hollywood fue fulgurante: películas como Laura, Carmen Jones, Anatomía de un asesinato, El hombre del brazo de oro o la propia Éxodo lo encumbraron como uno de los grandes directores del siglo XX.

Elia Kazan (1909-2003)

Elia Kazan nació en Estambul cuando aún se llamaba Constantinopla pero en una familia de etnia griega. Ser griego y cristiano ortodoxo en el Imperio Otomano no debía de ser nada fácil… Su familia emigró a EEUU cuando Elia tenía cuatro años buscando un futuro mejor. Como en el caso anterior, Elia Kazan se labró una reputación en el teatro antes de dedicarse al cine y triunfar plenamente con algunas de las películas que mejor han reflejado a la sociedad americana y a sus miembros: La ley del silencio, Esplendor en la hierba, Al este del Edén o Un tranvía llamado Deseo. Una de sus últimas películas es América, América, de marcado carácter autobiográfico, que cuenta la emigración de un joven griego desde un pequeño pueblo turco a Constantinopla y, posteriormente a EEUU.

Un tranvía llamado Deseo: la obra maestra de Elia Kazan y una de las mejores películas de todos los tiempos.

Billy Wilder (1906-2002)

El gran director de comedias es también un hijo de la emigración, en este caso por motivos raciales. Wilder también nació en un pueblo del Imperio Austro-Hungaro (hoy en día perteneciente a Polonia) en una familia judía. En su juventud vivió en Viena, donde empezó a trabajar como periodista y, posteriormente en Berlin. Sería en el vibrante Berlín de principios de la década de 1930 donde Wilder tomaría contacto con el cine como guionista. Sin embargo, tuvo que huir de Alemania con la llegada de los Nazis al poder en 1933. Tras una breve estancia en París viajó a EEUU donde se consagraría primero como guionista de las películas de Ernst Lubitsch y después como director. Desgraciadamente su familia no tuvo tanta suerte como él: su madre murió en un campo de concentración y su abuela en un gueto. Billy Wilder dirigió varias películas relacionadas con el nazismo y sus secuelas: Berlín Occidente, Stalag 17 o Cuatro tumbas al Cairo; sin embargo, su gran proyecto frustrado fue La lista de Schindler. Wilder intentó comprar los derechos de la novela en que se basó la película para, según sus palabras, rendir tributo a su familia. Spielberg se le adelantó y, aunque Wilder alabó la película en varias entrevistas, dijo que la hubiera enfocado de una manera diferente.

Fotograma de La lista de Schindler: la película que Billy Wilder intentó dirigir como homenaje a su familia exterminada en el Holocausto pero que no pudo realizar porque Spielberg se le adelantó.

Frank Capra (1897-1991)

Francesco Capra fue uno de tantos sicilianos que emigró a EEUU buscando un futuro mejor. Capra viajó a EEUU con seis años junto con sus padres y tres hermanos. Se asentaron en California porque ya estaba allí su hermano mayor. Tras cursar estudios de ingeniería química y el paso por el ejército, entró en contacto con el mundo del cine como director y guionista de películas mudas. Posteriormente, filmes como Sucedió una noche o Arsénico por compasión lo catapultaron al éxito. Una de las películas de Capra, Caballero sin espada, es una alabanza un poco naif de las virtudes del sistema político americano.

James Stewart encarnando a Jefferson Smith: un político íntegro en el Senado de EEUU.

La lista está incompleta: todos los que están son emigrantes que llegaron a EEUU huyendo de la miseria o del Nazismo; pero no todos los que son, están. Habría que añadir a los directores expresionistas que huyeron de Alemania en 1933 (Fritz Lang el más destacado), o todos aquellos que llegaron a Hollywood contratados por los estudios al ser directores prestigiosos en sus países de origen como Ernst Lubitsch, Alfred Hitchcock o Roman Polanski. Mención aparte merece Charles Chaplin (1889-1977): de origen inglés, se unió a una compañía teatral ambulante para huir de la miseria y, como cómico ambulante, entró en EEUU y recaló en Hollywood. Algo parecido sucede con los actores, guionistas, personal técnico…, pero todos ellos merecen entradas aparte.

Fotograma de El chico de Charles Chaplin, película en que Chaplin refleja la miseria de su infancia en el East End londinense.

Hollywood, como la sociedad americana, debe lo que es (en lo bueno y en lo malo) a la labor de miles de emigrantes que llegaron, en muchos casos, con una mano delante y otra detrás. Muchos de estos emigrantes, tal y como muestra la película El Padrino II, lo primero que vieron de América fueron las bóvedas del centro de acogida de inmigrantes en Ellis Island (Nueva York), obra de otro emigrante: el arquitecto español Rafael Guastavino.

Edificio de acogida de emigrantes de Nueva York obra del arquitecto valenciano Rafael Guastavino (1842-1908).

Antón L. Martínez
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