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Agatha Christie en la gran pantalla

Siendo la segunda autora inglesa más publicada de todos los tiempos (Shakespeare es el primero – o quienquiera que fuese el autor de Hamlet y Romeo y Julieta), el cine tenía que fijarse en ella. Lo cierto es que las novelas de Agatha Christie (1890-1976), han estado entre las lecturas de varias generaciones, siendo una de las pocas novelistas que pueden presumir de ser leídas por abuelos y nietos al mismo tiempo. Es posible que las novelas de la reina del crimen no tengan una calidad literaria excepcional, pero son muy entretenidas.

Las novelas de Agatha Christie han sido traducidas a más de cien idiomas.

La propia vida de la escritora es como una novela: además de su labor literaria, era una gran apasionada de la arqueología, acompañó a su marido Max Mallowan en su trabajo como arqueólogo en Mesopotamia y fue una de las mejores divulgadoras de la cultura babilónica en Occidente. Uno de los pasajes más curiosos de la vida de Agatha Christie es su misteriosa desaparición durante casi dos semanas en 1926. Su búsqueda implicó al gobierno británico, a mentalistas y a adivinos de todo tipo e incluso hasta al padre de Sherlock Holmes, Sir Arthur Conan Doyle. Este hecho inspiró la película Agatha (1979).

Desde los comienzos del cine los directores han llevado a la gran pantalla adaptaciones de obras de la escritora, siendo la primera El misterioso señor Quin (1928), una película inglesa inspirada libremente en el relato corto del mismo nombre. La huella de la escritora es tan universal que ha inspirado películas en países lejanos culturalmente como la India. Sin embargo, en la presente entrada nos fijaremos en tres películas inspiradas por tres obras de Agatha Christie de temática totalmente distinta: la primera está basada en una de las mejores novelas de suspense de todos los tiempos; la segunda es una adaptación de una obra de teatro de tema judicial, y la tercera es una recreación de una de las historias protagonizadas por el detective Hercule Poirot.

Y no quedó ninguno (1945)

Diez Negritos (también llamada Y no quedó ninguno) es una de las mejores novelas de suspense de todos los tiempos y la novela de Agatha Christie más veces llevada al cine (hasta doce veces según algunas fuentes). Publicada en 1939, se convirtió desde entonces en un superventas. Narra la historia de diez personas, responsables voluntaria o involuntariamente de otras tantas muertes, que son invitadas a pasar un fin de semana en una mansión situada en una remota isla de la costa de Devon (al sur de Inglaterra). La suerte de esas personas vendrá determinada por la letra de una canción infantil: Diez negritos (también llamada Diez soldaditos o Diez pequeños indios en algunas versiones). En los países anglosajones la novela recibe el nombre Y no quedó ninguno (And then there were none), para evitar alusiones raciales en el título de la obra (nigger, es decir, negro, es una palabra muy despectiva en EEUU).

Ésta es la canción infantil (increíblemente) que resume el desarrollo de la trama de la novela. Su letra traducida dice algo así como: Diez soldaditos/salieron a cenar/uno se asfixió/y quedaron nueve. Nueve soldaditos/se acostaron tarde/uno se quedó dormido/y quedaron ocho. Ocho soldaditos/viajaron por Devon/uno se escapó/y quedaron siete. Siete soldaditos/cortaron leña/uno se cortó a la mitad/y quedaron seis. Seis soldaditos/jugaron con una colmena/una abeja picó a uno/y quedaron cinco. Cinco soldaditos/estudiaron Derecho/uno se hizo magistrado/y quedaron cuatro. Cuatro soldaditos/salieron a navegar/un arenque rojo tragó a uno/y quedaron tres. Tres soldaditos/pasearon por el zoológico/un gran oso atacó a uno/y quedaron dos. Dos soldaditos/jugaron con una pistola/uno disparó al otro/y quedó uno. Un soldadito/se quedó solo/se ahorcó/y no quedó ninguno. Luego dicen los psicólogos que los niños se pueden traumatizar…

La novela se adaptó al teatro en 1943 y ya en 1945 se estrenó la primera adaptación cinematográfica, dirigida por el francés René Clair en EEUU. La película rebaja el dramatismo de la novela y pule algunos temas (la novela hace referencia a embarazos no deseados y a asesinato de niños, aspectos que en la versión fílmica fueron censurados). Además, el final de la película difiere totalmente del de la novela. Aún así la cinta funciona muy bien y mantiene el tono de suspense y de claustrofobia del libro, siendo una de las adaptaciones más fieles al espíritu de la novela.

Testigo de cargo (1957)

En 1957 el rey de la comedia, Billy Wilder, hizo algo que parecía imposible: adaptar al cine una obra de teatro de Agatha Christie de tema judicial. La película cuenta la defensa de Leonard Vole (Tyrone Power), acusado de asesinar a una viuda para conseguir la herencia, por el abogado Sir Wilfrid Robarts (Charles Laughton). A pesar de la enorme talla de estos dos actores, en la película quedan eclipsados por la genial actuación de Marlene Dietrich, esposa del acusado. El filme es bastante fiel a la obra de teatro aunque confiere mayor relevancia al abogado defensor (en la obra de teatro el protagonista es el acusado). La película incluye, para rebajar la tensión, el personaje de una enfermera, Miss Plimsoll (Elsa Lanchester), que intenta cuidar (con poca fortuna y mucha comicidad) al abogado Sir Wilfrid Robarts (Charles Laughton) después de haber tenido problemas cardíacos. Elsa Lanchester y Charles Laughton eran marido y mujer en la realidad.

La película tuvo un gran éxito de público y, para promocionarla, se llegó a pedir a los espectadores en las salas de cine que firmaran una declaración jurada prometiendo no desvelar el final de la cinta. La propia Agatha Christie afirmó que era la única película basada en sus obras que le había gustado. Posteriormente confesaría que Asesinato en el Orient Express (estrenada poco más de un año antes de la muerte de la autora), también había estado a la altura de sus expectativas.

Marlene Dietrich: uno de los personajes más fascinantes del siglo XX y actriz fetiche de Billy Wilder, protagonista de Testigo de Cargo.

Asesinato en el Orient Express (1974)

A veces sucede que los árboles no dejan ver el bosque. Esto es lo que ocurre con esta película: una de las mejores películas de detectives  queda eclipsada por los nombres que aparecen en los títulos de crédito; y es que el reparto de la misma es directamente una constelación de estrellas. La cinta es totalmente fiel a la novela y está planteada como una obra de teatro. El argumento es simple: un tren del Orient Express que cubre la ruta Estambul-Calais se queda bloqueado y aislado por la nieve en los Balcanes; ocurre un asesinato, y entre el pasaje está el célebre detective Hercule Poirot. La novela (y la película) contiene todas las características propias de la autora: una lista cerrada de sospechosos, múltiples móviles del crimen, giros de guión y un final absolutamente inesperado.

Asesinato en el Orient Express: una de las películas de la historia con más estrellas por fotograma…

Los actores que participan en la película suman en su curriculum, entre todos, 58 nominaciones a los Oscar (y 14 estatuillas). Entre ellos se cuentan Albert Finney (muy bien maquillado para caracterizar el aspecto peculiar de Poirot), Lauren Bacall, Ingrid Bergman, Anthony Perkins, Sean Connery, Vanessa Redgrave, Martin Balsam, Michael York, Jacqueline Bisset y el gran actor de teatro shakespeariano John Gielgud. Todos ellos dirigidos por Sidney Lummet.

Además de películas, Agatha Christie ha inspirado series de televisión. Desde las series inglesas dedicadas a sus dos grandes personajes: Miss Marple y Hercule Poirot, hasta Se ha escrito un crimen, en que el personaje que encarna Angela Lansbury bebe claramente de las novelas de Agatha Christie, una escritora universal.

Jessica Fletcher, detective interpretada por Angela Lansbury en la serie de televisión Se ha escrito un crimen: un personaje claramente inspirado en las novelas de Agatha Christie.

Antón L. Martínez
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