Lana Turner y John Stompanato: vidas cruzadas

El 4 de abril de 1958 (Viernes Santo) tuvo lugar uno de los hechos más truculentos de la época dorada del cine, un hecho que fue el detonante de la, según la prensa del momento, mejor interpretación de la actriz Lana Turner. Esta actuación no tuvo lugar ni delante de las cámaras ni en un teatro, sino en el banquillo de los testigos durante un juicio por asesinato. Las relaciones entre Hollywood y la mafia siempre han sido más íntimas de lo deseable, en todos los ámbitos. Y un ejemplo de esa relación entre la mafia y el cine fue el noviazgo de la actriz Lana Turner y el mafioso John Stompanato, un noviazgo que resultó fatal para los dos, aunque en especial para él.

Lana Turner nació en 1921 en un pequeño pueblo de Idaho, en plenas Montañas Rocosas, con el nombre de Julia Jean Turner. Su familia se tuvo que trasladar a California en busca de mejores oportunidades económicas y, tras la muerte de su padre en circunstancias no aclaradas, malvivió con su madre en San Francisco y Los Ángeles. A los 16 años fue descubierta por un cazatalentos de Hollywood y presentada a Zeppo Marx, el más pequeño de los hermanos Marx, que la puso en contacto con el director Mervyn LeRoy. Fue en ese momento cuando adoptó el nombre artístico de Lana Turner. Su carrera fue meteórica desde su primera aparición en la gran pantalla con un papel secundario en Ha nacido una estrella (W. Wellmann, 1937), convirtiéndose en una auténtica sex-symbol en la década de 1940. Destacan sus actuaciones en las películas El extraño caso del doctor Jeckyll (Victor Fleming, 1940), Senda prohibida (Mervyn LeRoy, 1942); El cartero siempre llama dos veces (Tay Garnett, 1946), que quizás fue su papel más memorable; Los tres mosqueteros (George Sidney, 1948); Cautivos del mal (Vincente Minnelli, 1952), y Vidas Borrascosas (Mark Robson, 1957).

Lana Turner en El cartero siempre llama dos veces.

En paralelo con esa fulgurante carrera cinematográfica, Lana Turner llevaba una vida privada llena de problemas psicológicos, adicciones e, incluso, alguna tentativa de suicidio. La actriz se casó siete veces a lo largo de su vida, aunque solamente tuvo una hija: Cherryl Crane. En 1957 la actriz se acababa de divorciar de su cuarto marido, Lex Barker, uno de los actores que encarnaron a Tarzán y que, hoy en día, se le recuerda más por haber sido el primer marido de Tita Cervera. Además, estaba atravesando un momento difícil pues era evidente que su carrera empezaba a declinar. En ese momento se cruzó en su vida el hombre que la iba a marcar más profundamente: John Stompanato.

Lana Turner con su hija Cheryl hacia 1946.

Stompanato había nacido en 1925 en Illinois y había servido como marine en la Segunda Guerra Mundial. Tras la contienda, entró en contacto con los bajos fondos de Los Ángeles y empezó a ejercer de hombre de confianza y guardaespaldas del capo Mickey Cohen. En 1957 Lana Turner y John Stompanato se conocieron en Acapulco e iniciaron una relación sentimental. La finalidad última de este noviazgo era que él pretendía utilizar a Lana para lavar su imagen y para entrar en el mundo del cine como productor. Pronto la relación entre ambos se tornó en un auténtico infierno: Stompanato maltrataba a Lana física y psicológicamente y, además, humillaba repetidamente a la hija de ella, Cherryl Crane.

Aquel 4 de abril las cosas habían ido más lejos de lo habitual. Lana Turner le había dicho a Stompanato que ella quería romper la relación pero él se negaba a admitirlo. En lo más acalorado de la pelea, prorrumpió en el dormitorio donde estaban ambos Cherryl, la hija adolescente de Lana, armada con un afilado cuchillo de cocina. Según la versión oficial, Stompanato salía a toda prisa de la alcoba cuando entraba Cherryl con el cuchillo; él se le echó encima y ella lo repelió con tan mala suerte que el arma se le clavó a Stompanato perforándole el pulmón y la arteria aorta. El caso es que nada se pudo hacer para salvar la vida al gángster. Cherryl fue acusada de asesinato y, en el juicio, su madre, con voz temblorosa y los ojos bañados en lágrimas, fue capaz de convencer al jurado de que la joven había actuado en defensa propia. La prensa amarilla de la época crucificó a la actriz, sacando a relucir todo tipo de detalles morbosos sobre la relación e insinuando que todo había sido una pantomima.

El escándalo Stompanato, lejos de acabar con la carrera de Lana Turner, la relanzó. Su siguiente película, Imitación a la vida (Douglas Sirk, 1959), fue un auténtico éxito de taquilla a pesar de ser un filme de presupuesto muy reducido. El motivo de este inesperado éxito fue que su argumento se asemejaba ligeramente a la vida de la actriz. A partir de ese momento la carrera de Lana Turner sí que entró en un declive aunque realizó esporádicas reapariciones en televisión. Uno de sus papeles más recordados en televisión es el de Jacqueline Perrault en la serie Falcon Crest.

Fotograma de Invitación a la vida.

Tras el escándalo Stompanato Lana Turner aún se casaría y se divorciaría tres veces más hasta el año 1980, en que decidió no volver a casarse y retornó a la fe católica. En 1994 protagonizó una de sus últimas apariciones públicas para recoger el Premio Donostia en el Festival de Cine de San Sebastián, un año antes de fallecer. Con ella murió también uno de los personajes más polémicos y escandalosos del Hollywood clásico.

Antón L. Martínez
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