• Inicio
  • /
  • Cine
  • /
  • Canciones para después de una guerra: el musical de la miseria

Canciones para después de una guerra: el musical de la miseria

La Guerra Civil Española (1936-1939) es el acontecimiento más traumático de la historia reciente de España. Es cierto que no fue la primera guerra civil que sufrió España (en el siglo XIX se cuentan hasta cuatro guerras civiles en nuestro país); sin embargo, su huella es tan profunda que hoy en día aún se percibe. El conflicto y sus consecuencias han protagonizado innumerables películas, aunque ninguna de ellas ha reflejado esto tal y como lo hace Canciones para después de una guerra (Basilio Martín Patino, 1971).

Fragmento del cuadro Guernica de Pablo Picasso (1881-1973), una de las obras que mejor ha reflejado el sufrimiento de la Guerra Civil Española.

Basilio Martín Patino (1930-) es uno de los directores adscritos al denominado Nuevo Cine Español. Esta corriente, surgida a mediados de la década de 1960, pretendía modernizar el panorama cinematográfico español tomando como inspiración los movimientos renovadores del cine europeo (Nueva Ola francesa, Neorrealismo italiano…) aprovechando una cierta relajación de la censura. A pesar de haber nacido en una familia de profundas convicciones religiosas y muy conservadora (su hermano fue el secretario del cardenal Tarancón), Martín Patino mostró desde joven una actitud rebelde. Su primer trabajo relevante es la película Nueve cartas a Berta (1965), drama que refleja el mundo del exilio español. Sin embargo, su consagración definitiva llegaría de la mano de Canciones para después de una guerra, estrenada en 1971, aunque por problemas con la censura, prácticamente no se pudo exhibir hasta 1976.

Basilio Martín Patino (1930-), director de Canciones para después de una guerra.

Canciones para después de una guerra es una película atípica, híbrida entre el documental y el musical. Caracterizada por la ausencia casi total de locuciones, el filme recoge un collage de imágenes y música de casi dos horas de duración que recorre veinte años de la historia de España: desde el final de la Guerra Civil el día 1 de abril de 1939 hasta finales de la década de 1950. El director aprovecha imágenes de múltiples procedencias: filmaciones documentales del NO-DO, tebeos, recortes de prensa, fragmentos de películas de la época, fotografías…, que se acompañan de canciones populares de esos años. Aparentemente la finalidad de la película es reflejar, casi de un modo antropológico, la dura realidad de la postguerra. Realmente, la película abarca casi todos los aspectos de la vida de la época: el régimen franquista, el papel de la mujer en la sociedad, el fútbol, los toros, la moda, la religión, la política internacional, la educación, la publicidad… El filme se caracteriza por un uso del montaje extremo, empleando técnicas de coloreado de grabaciones en blanco y negro, aceleraciones, ralentizaciones, transiciones con figuras geométricas, dibujos sobre fotogramas… Todo ello ayuda a la transmisión del mensaje subliminal de la película.

Cuatro fotogramas que ejemplifican las técnicas de edición que Patino emplea en la película.

Así, una lectura más atenta de la cinta revela que la combinación de las imágenes con la música permite al director lanzar un mensaje de crítica que, por separado, ni las imágenes ni las canciones lo tienen. Por ejemplo, uno de los momentos más duros de la película es, al inicio, la secuencia en que se muestran las imágenes que reflejan la pobreza en los años inmediatamente posteriores a la Guerra Civil acompañados de la copla La bien pagá, tal y como se puede ver en el vídeo que sigue a este párrafo. En esta secuencia el director pone de manifiesto la tremenda miseria generada por el conflicto.

A medida que avanza la cinta, se incrementa la acidez del humor. Así, la canción La gallina papanatas se acompaña de imágenes de la Guerra Mundial en que el director plantea la contienda como un partido de futbol y, de una manera muy velada, califica a Hitler y Mussolini de gallitos pendencieros al superponer el verso de la canción con imágenes de los líderes fascistas (y aliados de Franco):

Otro de los momentos más ácidos es la secuencia en que se combinan imágenes de las películas Alba de América y Bienvenido Mr Marshall, acompañadas de la banda sonora de esta última. La primera película es una producción patriótica de la década de 1940 que, en un momento dado, refleja la llegada de indios americanos en la expedición de Colón para rendir pleitesía a los Reyes Católicos. En la segunda película, son los españoles los que acuden a rendir honores a los americanos. A través de esta antítesis, Patino ridiculiza el discurso triunfalista del régimen de Franco, tal y como se puede observar en el siguiente vídeo:

El humor llega hasta los títulos finales de la cinta, acompañados de la canción Se va el caimán, en referencia a la muerte de Franco, que en 1971 se intuía próxima. Además, los créditos se simultanean con procesiones y desfiles militares realizados con muñecos, banalizando a los estamentos eclesiástico y militar tan presentes en la sociedad de la época.

En un primer momento, el régimen franquista aplaudió la película de Patino e, incluso, le concedió la categoría de película de interés especial. Las películas de interés especial eran películas que el régimen de Franco destacaba por su exaltación de los valores de la patria. Sin embargo, pronto las cosas empezaron a cambiar: algunos sectores del régimen franquista empezaron a ver una afrenta en la película. De hecho, se dice que, intrigado por los rumores, Carrero Blanco, que por aquel entonces era presidente del gobierno, organizó un pase privado de la cinta. Según se cuenta, en un momento dado, su esposa se levantó y airada exclamó: el hijo de puta que filmó esto debería estar en Carabanchel. La película fue prohibida y se destruyeron todas las copias salvo una que fue providencialmente ocultada por el director. La condena al filme llegó a tal extremo que, en un momento dado, se pidió al gobierno español una copia de la película para su exhibición en Hollywood y la respuesta del régimen fue: esa película nunca ha existido. En el año 1976 la cinta se volvió a estrenar y el público acudió en masa al cine a pesar de la coacción de algunos grupos de extrema derecha que llegaron a organizar movilizaciones a las puertas de algunos cines.

Luis Carrero Blanco (1904-1973), presidente del gobierno en el año en que se estrenó Canciones para después de una guerra.

Martín Patino siguió dirigiendo documentales sobre temas tan variados como la pena de muerte, la copla, los toros o la historia de Madrid. Su último trabajo, Libre te quiero (2012), versa sobre las movilizaciones del 15-M.

Antón L. Martínez
A %d blogueros les gusta esto: