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Jesucristo Superstar: la pasión a ritmo de rock

Los últimos días de la vida de Jesucristo han servido de fuente de inspiración para artistas de toda disciplina y época. Representaciones pictóricas como el Cristo crucificado de Velázquez, obras musicales como la Pasión según San Mateo de Bach o piezas escultóricas como las esculturas de la fachada de la Pasión de la Sagrada Familia de Barcelona talladas por Subirachs, son manifestaciones artísticas de distintos períodos pero que todas toman como fuente de inspiración el relato que los Evangelios realizan de la pasión y muerte de Jesucristo. El cine no resulta ajeno a ello, puesto que son innumerables las películas de toda época y nacionalidad que reflejan este momento. Una de las cintas que han tratado el tema es Jesucristo Superstar, una película muy polémica, pero que, en el fondo, no se separa demasiado de lo narrado por los Evangelios.

Detalle de la fachada sur o de la Pasión del templo de la Sagrada Familia de Barcelona diseñada por Antonio Gaudí aunque las esculturas son obra de Josep Maria Subirachs. Es una de las múltiples obras artísticas que se inspiran en el relato de la Pasión de Cristo

Originalmente, Jesucristo Superstar se estrenó como una ópera rock en 1970. Las óperas rock son recopilatorios de canciones de rock que, en conjunto, desarrollan una historia o versan sobre el mismo tema. El autor de la música fue un jovencísimo Andrew Lloyd Webber de 22 años que, posteriormente, intervendría como compositor en musicales como Cats, Evita o El fantasma de la ópera, y el letrista Tim Rice. Las canciones del álbum recorren los últimos días de la vida de Jesús de Nazaret tomando como referencia el relato de los Evangelios. Ya al año siguiente, en 1971, se estrenó como musical en los escenarios de Broadway y, en 1973, se llevó a la gran pantalla.

Andrew Lloyd Webber, compositor de la música del filme.

El encargado de la adaptación fílmica fue Norman Jewison, director canadiense que venía de rodar el musical El violinista sobre el tejado. Para la elección de los actores se recurrió, en gran parte, a los intérpretes del musical en Broadway con la excepción del que encarna a Jesucristo. Así, el personaje fue interpretado por Ted Needley, que en la versión de Broadway hacía el papel de leproso. Curiosamente, un joven actor de 17 años que se presentó como aspirante al papel fue rechazado, su nombre era John Travolta. Las letras de las canciones se modificaron ligeramente suprimiendo aquellos pasajes que pudiesen resultar más incómodos para los grupos más fundamentalistas (como uno en que Jesús manda al infierno a un grupo de leprosos). Aunque estos esfuerzos resultarían, como veremos, en vano.

Ted Needley en el papel de Jesucristo y Yvone Elliman como María Magdalena en un cartel promocional de la película.

La cinta se plantea de un modo metateatral, es decir, en la película se muestra como un grupo de actores organizan una representación del musical en las ruinas de la ciudad nabatea de Avdat y en otros escenarios naturales del desierto de Neguev, al sur de Israel. Esto condiciona que todo el filme tenga una atmósfera muy particular a causa de la luminosidad y los vientos imperantes en la zona. Tal y como se muestra en el video que sigue a este párrafo, la película se inicia con la llegada de los actores que van a representar el musical en un autobús árabe (por cierto, con matrícula 666) y con todo el atrezzo necesario. En la primera escena ya se nos presenta a los actores como hippies. De hecho, toda la película tiene un mensaje antimilitarista y pacifista, de acuerdo con la ideología de este movimiento alternativo (los soldados romanos portan ametralladoras).

Durante toda la cinta se presenta a un Jesús humano, que se enfada, se alegra, tiene miedo, ríe y llora; en definitiva, un Jesucristo totalmente alejado del enfoque divino que propugnaban determinados sectores de la Iglesia Católica y de otras Iglesias Cristianas. Además, la película reflexiona sobre cómo plantearían los medios de comunicación de masas la cobertura de esos últimos días de Jesucristo. A lo largo del filme se muestra, además, la evolución psicológica de los actores: la llegada al desierto es alegre y bulliciosa, sin embargo, marchan en silencio y, aparentemente, impresionados por lo que acaban de presenciar y de representar. A pesar del escándalo posterior, el argumento de la película se ajusta con bastante fidelidad al relato que narran los Evangelios; aunque la cinta también contiene licencias como presentar a Judas como un zelote, es decir, un miembro de la secta político-religiosa que reclamaba la independencia del pueblo judío de la dominación romana, algo que no figura en la Biblia en ningún momento.

Carl Anderson es el actor que interpreta a Judas. La película confiere muchísima relevancia a este personaje, normalmente demonizado y arrinconado por la tradición cristiana.

La música es realmente impresionante. Algunos de los temas han pasado a la historia del cine como el tema Hosanna, perteneciente a la secuencia en que Jesucristo es recibido a las puertas de Jerusalén, tal y como se puede ver en el video inferior. En la escena, la muchedumbre pregunta a Cristo si luchará por ellos y, en un momento dado, si morirá por ellos. En ese instante (min. 2.35) se puede ver cómo tanto la música como el rostro de Ted Needley translucen miedo ante la muerte. Mientras se produce esta entrada triunfal, el sumo sacerdote Anás y su yerno Caifás conspiran contra Jesucristo desde lo alto de la muralla.

Otro de los temas más conocidos es la canción de Herodes Antipas. Según el Evangelio de San Lucas, Pilato envió a Jesús ante Herodes Antipas al ser el tetrarca de Galilea, territorio en que se ubicaba Nazaret. Herodes le pidió a Jesús que obrara un milagro ante él y, al no hacerlo, Herodes se mofó de Cristo y lo envió de nuevo ante Pilatos. En el video inferior se recoge ese momento en la película. Quizás, por su estilo, sea la canción que menos se asemeja al resto de temas del musical. Esto es debido a que, en origen, la pieza estaba destinada a un musical sobre las cruzadas que, finalmente, nunca se pudo representar.

La película funcionó muy bien en taquilla en EEUU, aunque su estreno se rodeó de protestas por parte de algunos grupos religiosos. La polémica fue más intensa en España, puesto que, para la mentalidad imperante en la época, era inconcebible la combinación de la Pasión de Jesús, la filosofía hippie y el rock que se muestra en el filme. A pesar de ello, la película tuvo una gran repercusión en nuestro país. Prueba de esto es que en 1975, cuando el franquismo aún daba sus últimos coletazos, se estrenó una versión española del musical en el teatro Alcalá Palace de Madrid con Camilo Sesto interpretando el papel de Jesucristo.

Camilo Sesto caracterizado como Jesucristo representando Jesucristo Superstar sobre las tablas.

Antón L. Martínez
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