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Sex and the movies: la tormentosa relación entre cine y sexo

El cine ha sido muy remiso a mostrar escenas de tipo erótico e, incluso, a tratar temas relacionados con la sexualidad humana en los argumentos de las películas. Salvo excepciones, hasta la década de 1970 no se empezó a hablar abiertamente de sexo en el cine, por lo menos en el cine americano. Sí que es cierto que determinadas escuelas cinematográficas, tales como la francesa, han sido siempre más abiertas en ese sentido.

Fotograma de Una partida de campo (1936), obra maestra del francés Jean Renoir. Durante una excursión familiar al campo, dos barqueros llevan a pasear a una madre y su hija y sucede esto. Algo así sería difícil de concebir en el cine americano de la época, y no digamos en el español.

La primera escena sexual de la historia del cine es un beso en la película The kiss, un cortometraje estadounidense de un minuto estrenado en 1896, justo un año después de que los hermanos Lumière realizasen la primera proyección cinematográfica. En las primeras décadas del cine algunos realizadores se atrevieron a tocar temas sexuales de manera más o menos abierta, incluso en el pacato EEUU. Uno de ellos fue Erich von Stroheim, que en su película La reina Kelly trata de soslayo temas como el sadomasoquismo o la prostitución. Otro pionero genial del cine fue Ernst Lubitsch, en cuyas comedias siempre hay un ligerísimo tono erótico más o menos evidente. Un ejemplo de este erotismo lo constituye una escena de la película Los peligros del flirt (1925). En un momento dado, aparece una pareja desayunando; el director enfoca las manos de ambos mientras comen y, de pronto, las manos desaparecen de la pantalla dejando a medias el desayuno: el deseo de comer ha sido remplazado por otro deseo más acuciante. Ya se habló en este blog de la película La reina Cristina de Suecia de Rouben Mamoulian, en que aparece un beso entre la reina, encarnada por Greta Garbo, y una de sus damas de compañía.

Fotograma de La reina Cristina de Suecia en que se muestra a Greta Garbo como la reina y a una de sus damas de compañía.

A partir de la década de 1930, entra en vigor en EEUU el código Hays de (auto)censura, que regula aspectos como la aparición de besos en la pantalla (llegando a limitar el tiempo máximo de duración de los mismos a tres segundos) e impide que las películas traten temas relacionados con la sexualidad. Otro genio del humor (en este caso del humor negro), vendría a burlar sistemáticamente el código Hays. En casi todas las películas de Hitchcock aparece el sexo de manera más o menos velada. Rebecca (1940) insinúa una relación lésbica entre la difunta Rebecca y la siniestra señora Danvers; el fetichismo es muy evidente en el filme Vértigo (1958), en que James Stewart desarrolla una obsesión con el peinado, el maquillaje y la ropa de Kim Novak. Hitchcock sugiere relaciones sexuales entre los protagonistas de Atrapa a un ladrón (1955) mediante una secuencia de fuegos artificiales y en Con la muerte en los talones (1959), una escena íntima entre Gary Grant y Eva Marie Saint se interrumpe con la imagen de un tren introduciéndose en un túnel. Sin embargo, la burla más evidente a la censura por parte de Hitchcock lo constituye la escena del beso entre Ingrid Bergman y Cary Grant en Encadenados (1946): los dos protagonistas de la película se besan durante más de dos minutos separando sus bocas cada tres segundos para no violar la norma impuesta por el código Hays, tal y como se muestra en el video inferior:

A partir de la década de 1950, otros directores se atrevieron a hablar de sexo en sus películas: Billy Wilder en Con faldas y a lo loco (1959) trata el tema del travestismo de manera abierta; en Espartaco (1960), Stanley Kubrick sugiere la homosexualidad del personaje encarnado por Laurence Olivier, y Esplendor en la hierba (1961), de Elia Kazan, denuncia los prejuicios de la sociedad americana en temas como la virginidad o el aborto. De todas maneras, el gran cambio se inició a mediados de la década de 1960 con el abandono del código Hays y la introducción del sistema de clasificación por edades en EEUU, así como un mayor aperturismo en las sociedades occidentales.

Fotograma de Esplendor en la hierba (1961). Se trata de una de las películas más complejas de Elia Kazan y en ella el director critica la represión sexual en el EEUU profundo de la década de 1960 y realiza una exaltación del amor de juventud.

De esta manera, en la década de 1970 una serie de películas supondrían una enorme controversia por su manera de tratar temas sexuales:

  • Cowboy de Medianoche (EEUU, John Schlesinger, 1969): este filme, que trataba temas como la prostitución (masculina y femenina) y fue pionero en mostrar escenas de desnudos y de relaciones sexuales, recibió el premio Óscar a la mejor película. Es, hasta el momento, la única película clasificada X que ha recibido el Óscar.

Cowboy de medianoche, protagonizada por Jon Voight, que encarna a un gígolo, y Dustin Hoffman, interpretando el papel de un timador.

  • Último tango en París (Francia/Italia, Bernardo Bertolucci, 1972): el filme, impregnado de una atmósfera expresionista y oscura, muestra de manera descarnada y explícita las relaciones sexuales entre Marlon Brando y la joven Maria Schneider. En una de las escenas más duras de la cinta, la joven es violada por Brando empleando mantequilla. La película suscitó una enorme controversia en la época porque nunca se había filmado de esa manera una relación sexual. Todavía hoy Bertolucci es objeto de duras críticas por el trato dispensado a la actriz, puesto que la escena de la violación se rodó sin su consentimiento.

Dibujo de Maria Schneider en El último tango en París. Según declaraciones de la actriz en una entrevista en 2007, su participación en la película fue tan traumática que desde el rodaje de la misma entró en una espiral autodestructiva de drogas y problemas psiquiátricos de la que, realmente, nunca llegó a salir. Falleció en 2011 a los 58 años de edad.

  • Garganta profunda (EEUU, Gerard Damiano, 1972): realmente es una película pornográfica, aunque logró cierta popularidad debido a que incluía algo similar a un argumento y unos personajes con cierta profundidad psicológica. De hecho, se exhibió en algunas salas comerciales.

Richard Nixon, 37º presidente de EEUU. Su gobierno intentó frenar la distribución del filme Garganta profunda. Su participación en el caso de escuchas a políticos demócratas conocido como caso Watergate precipitó su dimisión en 1974. Curiosamente, su implicación en el escándalo fue filtrada a periodistas del Washington Post por un alto cargo del FBI que se hacía llamar precisamente Garganta profunda.

  • Saló o los 120 días de Sodoma (Italia, Pier Paolo Passolini, 1975): es la última película de su director, asesinado al año siguiente de su estreno en circunstancias extrañas. Su tratamiento explícito del sexo, la violencia y las parafilias de una manera cruda y desagradable supone que todavía hoy en día sea una película rodeada de fuerte polémica y siga prohibida en algunos países. La pretensión del director era realizar una crítica social.

Pier Paolo Pasolini, director, actor, periodista, filósofo, escritor, pintor y uno de los intelectuales más destacados de la Italia de mediados del siglo XX.

  • El imperio de los sentidos (Japón, Nagisa Oshima, 1976): otra película que suscitó una gran polémica en la época al mostrar de manera cruda una relación sadomasoquista. Basada en hechos reales, se ha censurado en muchos países, entre ellos en el propio Japón (se registró como de nacionalidad francesa para evitar las estrictas leyes niponas).

Póster de El imperio de los sentidos, una de las películas más polémicas de la década de 1970, aún hoy en día parcialmente censurada en su país de origen.

Estas y otras películas propiciaron que, a partir de entonces, el cine anglosajón incorporase los temas sexuales a los argumentos, abusando, en algunos casos, de escenas gratuitas de contenido explícito como en Calígula (EEUU, Tinto Brass, 1979), que constituyó un sonado fracaso. Prueba de este aperturismo es que, durante las décadas de 1980 y 1990, incluso los argumentos de algunas comedias se centran en estos temas, algo que resultaría impensable décadas atrás; por ejemplo, Pretty Woman (EEUU, Gary Marshall, 1990), cuya protagonista es una prostituta, o The Full Monty (Reino Unido, 1999, Peter Cattaneo), que narra cómo un grupo de obreros se reconvierten, a causa de la crisis económica, en stripers.

Instinto básico (EEUU, Paul Verhoeven, 1992), es un thriller erótico que, a pesar del rechazo inicial por una parte del público norteamericano, resulto ser una de las películas más taquilleras de la década de 1990.

En estos últimos años las productoras son más renuentes a tratar temas sexuales; aún así, destacan películas como Brokeback Mountain (EEUU, Ang Lee, 2005), que introduce la homosexualidad masculina en un género tan estereotipado como es el wéstern, o la más reciente La vida de Adèle (Francia, Abdellatif Kechiche, 2013), cuyo estreno en el festival de Cannes supuso una auténtica bomba por tratar de manera muy explícita una relación lésbica.

Cartel publicitario de Y tu mamá también (Méjico, Alfonso Cuarón, 2001). Narra el viaje de dos jóvenes de 18 años acompañados por una mujer diez años mayor que ellos. La película refleja la realidad mejicana acompañada de crítica social e incluye escenas de enorme carga erótica.

¿Y en España? Pues en España, durante casi toda la dictadura de Franco una censura férrea impidió al cine tratar temas sexuales para proteger al público en su inocencia. Aunque sí es cierto que algunos directores fueron capaces de burlar la censura, siendo Luis Buñuel con Viridiana (1961) el que lo hizo de una manera más abierta. Poco antes de la muerte de Franco se inició ese género denominado destape, aunque su eclosión plena se produjo tras el fin del Franquismo y de la censura a partir de 1975. Este género cinematográfico se caracterizaba por mostrar, de manera absolutamente gratuita mujeres desnudas con unos argumentos machistas, infantiles y chabacanos. De todas maneras, el destape no fue un fenómeno exclusivamente español, puesto que en otros países de Europa y Sudamérica la relajación de las costumbres a partir de la década de 1970 vino acompañada de filmes similares a los del destape. Desde la década de 1980 esa fiebre se atenuó un poco y el tratamiento de temas sexuales en el cine español de hoy en día no difiere demasiado del de otros países de nuestro entorno.

Fotograma de Lucía y el sexo (España, Julio Medem, 2001), cinta que utiliza escenas de sexo explícito para reflejar los pensamientos de la protagonista. La película se beneficia de una de las mejores bandas sonoras del cine español y de los espectaculares paisajes de la isla balear de Formentera.

Antón L. Martínez
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