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Wéstern y algo más II: Solo ante el peligro: el wéstern psicológico

Solo ante el peligro (1952) es una rara avis dentro del wéstern porque se aleja totalmente de los estereotipos asociados a este género (persecuciones, peleas espectaculares, valentía del héroe, unión del grupo contra el enemigo común, mujeres sumisas ante el héroe masculino…). En este filme el mayor enemigo no es el pistolero Frank Miller, sino que el mayor enemigo es la debilidad humana de los personajes; unos personajes que, en el momento clave, por diversos motivos (codicia, miedo, hostilidad, envidia o simple cobardía) dan la espalda al shérif que se presta a dar la vida por ellos.

El argumento es sencillo: en Hadleyville, un pueblo de Nuevo Méjico, el shérif Will Kane (Gary Cooper), que se va a jubilar, contrae matrimonio con Amy Fowler (Grace Kelly), una joven de firmes convicciones religiosas y pacifistas. En ese momento, llega la noticia de que Frank Miller (Ian MacDonald), un bandido que tenía atemorizado al pueblo y que fue arrestado por Will Kane, ha salido de prisión y llegará en el tren a mediodía. Por supuesto, lo primero que hará al llegar al pueblo será juntar a su cuadrilla para vengarse del shérif Kane. A pesar de las presiones por parte de su mujer y de los vecinos para que huya y de sus dudas, el shérif decide quedarse y hacerle frente a Miller y su banda. Su mujer, Amy, decide huir en el primer tren, encontrando en la estación a Helen Ramirez (Katy Jurado), que fue amante tanto del shérif Kane como del bandido Miller, gracias a la cual replanteará su actitud. Al pedir ayuda a sus vecinos, Will Kane verá que ninguno de los habitantes del pueblo quiere unirse a él para combatir a Frank Miller (salvo un niño y un borracho). Así pues, el shérif se enfrenta a los malhechores él solo (solo ante el peligro).

Will Kane (Gary Cooper) y Amy Fowler (Grace Kelly) en el momento de su boda al inicio del filme. Ciertamente las edades de ambos eran demasiado dispares: él pasaba de 50 años y ella tenía 21.

La película es una alegoría de la caza de brujas, la persecución de posibles comunistas instigada por el senador McCarthy. Solo ante el peligro se inspira libremente en un relato denominado La estrella de estaño de John Cunningham. En 1947, el guionista Carl Foreman compró los derechos de esa historia y se dispuso a convertirla en un guión para una película, asociándose con Stanley Kramer, que se encargaría de la producción. Mientras estaba escribiendo el guión, Foreman fue llamado a declarar por haber pertenecido al partido comunista, negándose a delatar a sus correligionarios, por lo que fue incluido en las listas negras. En ese momento, el mundo del cine le dio la espalda y se sintió como el protagonista, solo ante el peligro. Entonces, Kramer decidió romper la asociación aunque, por cuestiones legales, esto no fue posible hasta después del estreno de la película. A Foreman, profesionalmente, se le cerraron todas las puertas y, en 1951, tuvo que marcharse a Inglaterra, donde siguió trabajando como guionista aunque teniendo que firmar con seudónimos (siendo autor de guiones como el de El puente sobre el río Kwai en 1957).

El guionista Carl Foreman, solo ante el peligro ante los sectores anticomunistas de Hollywood.

La labor de dirección del filme recayó en Fred Zinnemann, judío austriaco que había llegado a EEUU años antes escapando del nazismo y que se caracterizaba por su maestría para reflejar los conflictos interiores de los personajes (como ejemplifican Solo ante el peligro y otros filmes posteriores como Un hombre para la eternidad de 1966). En cuanto a los actores, en primer lugar se consideró a John Wayne para el papel protagonista. Wayne rechazó el papel de inmediato cuando se dio cuenta de que la película era una alegoría de la caza de brujas y de las listas negras, algo que él defendía a ultranza (de hecho, parece ser que motivó que Carl Foreman fuese incluido en ellas). La segunda opción fue Gregory Peck, que rechazó asimismo el papel porque consideraba que era demasiado parecido al que había interpretado un año antes en El pistolero, algo que lamentaría posteriormente. Por ello Kramer, como productor de la película, le ofreció el personaje a Gary Cooper, actor muy popular en las décadas anteriores pero cuya fama parecía que estaba comenzando a declinar a sus 51 años. Para el papel de Amy Fowler, Kramer recurrió a una actriz de 21 años sin experiencia cinematográfica por aquel entonces y que había visto en una obra de teatro en Broadway; su nombre era Grace Kelly. Solo ante el peligro también fue la primera película de Lee Van Cleef; Kramer le ofreció el papel de ayudante del shérif a condición de que se operase su ganchuda nariz; Van Cleef se negó y se le asignó el papel de uno de los forajidos de la cuadrilla de Miller, el único que no habla en toda la película.

Frank Miller y su banda se dirigen, raudos, hacia su cita con la venganza.

Inicialmente, la idea del director era que la película sucediese en tiempo real, es decir, que durase exactamente una hora y cuarenta minutos, el mismo tiempo que transcurre desde que se inicia la acción (a las 10.35) hasta que finaliza (a las 12.15); de hecho, durante toda la película aparecen relojes para añadir tensión a la trama (el malvado Miller llegará al pueblo a mediodía, a las 12.00). Finalmente, al montar las imágenes, el director decidió que no tenía sentido alargar tanto el metraje de la cinta (por ello el filme dura solamente 84 minutos). En el vídeo que sigue a este párrafo se recoge una de las escenas de mayor tensión visual de la película: son casi las 12, el tren está llegando mientras el shérif escribe sus últimas voluntades; los personajes son conscientes de la llegada de Frank Miller y en sus rostros se pueden ver las emociones que esto suscita (alegría de sus compinches, vergüenza de algunos vecinos, indiferencia de otros, preocupación de su esposa…), primeros planos de caras intercalados con tomas de relojes que se aproximan al mediodía. Además, una versión disonante del tema principal de la película contribuye a aumentar la tensión de la escena.

Otra de las claves del éxito del filme es el tema principal, Do Not Forsake Me, My Darling (No me abandones, amor mío), obra del compositor de origen ruso Dimitri Tiomkin, cuya letra resume el argumento de la película. La idea inicial del director era que se repitiese de modo obsesivo durante toda la cinta, aunque en el pre-estreno se comprobó que esto resultaba cómico. Por ello, decidió solamente emplearlo en los momentos clave, como en los títulos iniciales, en que los compinches de Frank Miller se enteran de su próxima llegada, tal y como se puede ver en el video siguiente:

La recepción del filme fue desigual, en taquilla funcionó bien y recibió buenas críticas, aunque también se ganó la animadversión de algunos sectores de la sociedad americana. Así, los grupos más conservadores la criticaron por considerarla antiamericana, a causa de la cobardía de la mayor parte de personajes (y a causa del final de la cinta); otro de los más duros críticos del filme fue el actor John Wayne, que no concebía que un shérif pudiese pedir ayuda para luchar contra un villano. De hecho, Wayne rodó en 1959 Río Bravo, que cuenta cómo un shérif impide la salida de un forajido de la cárcel, como respuesta a Sólo ante el peligro. El filme ganó cuatro premios Óscar: mejor actor, montaje, banda sonora y canción. A modo de anécdota, Gary Cooper no pudo recoger en persona el premio…, y John Wayne acudió en su lugar (y leyó un discurso en que alababa la actuación de su amigo). A pesar de las críticas de los más puristas en aquel momento, hoy en día Solo ante el peligro se considera uno de los títulos clásicos dentro del wéstern.

John Wayne; para él, estar solo ante el peligro era, ante todo, una obligación para el héroe de un wéstern.

Solo ante el peligro constituye un ejemplo de película de una sencillez y una austeridad extremas, pero que al mismo tiempo supone una lección en varios sentidos. Constituye una lección artística, puesto que su planteamiento del tiempo y su enfoque temático son absolutamente innovadores; al mismo tiempo constituye una lección moral puesto que, consciente o inconscientemente, todos podemos ser como esos vecinos del pueblo que dan la espalda a su shérif en el momento más difícil.

Esta imagen de Gary Cooper en Solo ante el peligro fue empleada por el sindicato y partido Solidaridad (Solidarnosc) de Lech Walesa como imagen propagandística para las elecciones de junio de 1989 en Polonia. Solidaridad fue el principal movimiento opositor al régimen comunista en Polonia.

Antón L. Martínez
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