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Animales ante la cámara: breve reseña de algunos actores no humanos

La relación entre los animales y el cine ha sido bastante complicada, si exceptuamos el cine de animación, que siempre ha tenido más fácil narrar historias protagonizadas por animales. El genial Alfred Hitchcock, con su sorna habitual, solía decir: nunca trabajes con niños, ni con animales…, ni con Charles Laughton. Antiguamente, el trabajo con animales era difícil y pesado, puesto que los animales son casi tan remisos a obedecer las órdenes del director como algunos actores, y además no entienden ni de contratos ni de reputación (aunque algunos actores tampoco lo hacen). Ciertamente, hay algunas especies, como los perros, que siempre han sido más manejables a la hora de ser adiestrados y han protagonizado películas y sagas memorables (como Lassie o la mona Chita de Tarzán). Sin embargo, en estos últimos años, el creciente interés del público y las técnicas de animación digital han motivado que los animales hayan sido protagonistas de varias producciones cinematográficas. Además, el paso del tiempo ha ido acompañado de avances en aspectos éticos que han permitido que a los animales se les dispensase un trato más humano. En esta entrada revisaremos una serie de películas de distintas épocas protagonizadas por animales haciendo hincapié en cómo se solventaron las dificultades que entraña tratar con actores no humanos:

La mona Chita: auténtica co-protagonista de las películas de Tarzán.

Rin Tin Tin y Lassie: dos de las primeras estrellas animales del cine

Rin Tin Tin y Lassie son dos perros que aún perviven hoy en día en el imaginario colectivo gracias a las adaptaciones en televisión, muy posteriores a sus primeras apariciones cinematográficas. Rin Tin Tin era un pastor alemán que había sido adoptado por un soldado americano, llamado Lee Duncan, en el frente francés durante la Primera Guerra Mundial. Al darse cuenta de las habilidades acrobáticas del perro, Duncan se propuso adiestrarlo inspirado por el ejemplo de Strongheart, un pastor alemán que, en aquellos años, era toda una estrella de Hollywood. Tras muchos intentos, Duncan logró que el perro se pusiese ante las cámaras en un filme del año 1922. Desde ese momento, Rin Tin Tin se convirtió en una estrella y llegó a protagonizar más de veinte películas en el Hollywood de la década de 1920. La fama del perro llegó a tales extremos que su muerte en 1932 supuso una auténtica conmoción en Estados Unidos.

Fotografía (¡dedicada?) por Rin Tin Tin.

El caso de Lassie es un poco diferente, puesto que este perro de raza collie salió de la pluma del escritor Eric Knight. La primera película inspirada en este personaje canino fue La cadena invisible (1943), una de las primeras apariciones cinematográficas de Liz Taylor. En esta primera adaptación a la gran pantalla, el papel de Lassie lo interpretó un perro llamado Pal. Como en el caso anterior, detrás de la actuación de Pal se encontraba la mano de su dueño y adiestrador, Rudd Weatherwax. La película tuvo un gran éxito, por lo que se rodaron varias secuelas protagonizadas por el mismo animal, que se convirtió en una de las estrellas más rentables de la Metro durante las décadas de 1940 y 1950. Pal llegó a rodar los episodios piloto de la serie de televisión que consagró definitivamente el personaje de Lassie, poco antes de su muerte en 1958. Sus hijos y sus nietos protagonizaron las primeras temporadas de la serie.

Lassie con su entrenador y dueño Rudd Weatherwax.

Los pájaros (1963): el amanecer de los efectos especiales

Unos animales menos simpáticos son los protagonistas de esta escalofriante película de Hitchcock. Los pájaros narra cómo las aves empiezan a atacar con saña a los habitantes de Bodega Bay, una idílica localidad de la costa californiana. Este filme supuso un enorme reto técnico, puesto que en la década de 1960 no existían las modernas técnicas de animación digital. El genial Hitchcock recurrió a los estudios Disney, que venían de rodar Mary Poppins, una película en la que se superponen escenas animadas y actores de carne y hueso empleando la técnica denominada de vapor de sodio. Este método consiste en filmar a los actores sobre un fondo monocromo que, posteriormente, se sustituye por otra escena, creando la ilusión de la superposición de dos planos. Para la realización de Los pájaros, el equipo de Hitchcock rodó gaviotas en varios basureros y luego superpuso esas imágenes a las tomas realizadas con los actores (como se puede ver en el video inferior). Además, se contó con adiestradores de aves para el rodaje de determinadas escenas que, según algunas fuentes, suministraron bebidas alcohólicas mezcladas con trigo para que los pájaros volasen de manera insistente sobre determinados lugares sin asustarse de los humanos.

El oso (1988): la psicología de un animal

Una de las películas más sorprendentes de la década de 1980 es la franco-estadounidense El oso. Su director es Jean Jacques Annaud, realizador francés que se había consagrado con la película El nombre de la rosa (1986). Para el rodaje de El oso se contó con varios animales amaestrados para que interpretasen la historia de un osezno que es adoptado por un oso adulto con el que debe hacer frente a la amenaza del hombre. Fue ésta una película cuya preparación ocupó casi una década y que se filmó durante ocho meses. Una de las mayores dificultades que surgieron para el empleo de los animales fue solventar la tendencia que tienen los osos adultos de atacar a oseznos que no son sus crías. El inconveniente se solventó acostumbrando al adulto a jugar con oseznos de peluche. Antes del rodaje de la película, se valoró el empleo de animales robotizados para filmar algunas escenas de lucha. Finalmente, a la hora de montar la cinta, se descartaron casi todos esos planos puesto que, por aquel entonces, los efectos especiales no resultaban tan convincentes como hoy en día.

La vida de Pi (2012): rodar con animales en tiempos del 3D

Esta alucinante película narra la historia de Pi, joven superviviente de un naufragio, a la deriva por el océano Pacífico sobre una balsa acompañado de un tigre. Al igual que en el caso anterior, su preparación duró casi una década. Durante ese tiempo, se barajaron diferentes nombres para la dirección del filme como el mejicano Alfonso Cuarón. Finalmente, la responsabilidad de realizar la cinta recayó en el taiwanés Ang Lee. Adiestrar a un tigre es una tarea muy difícil, por lo que, en la mayor parte de las escenas del filme se recurrió a la edición por ordenador. Sin embargo, sí que fue necesario emplear felinos reales para determinados planos (como aquellos en los que el tigre está sumergido en el mar). La encargada de los efectos visuales fue la empresa americana Rythm and Hues, responsable anteriormente de los efectos de películas como Stuart Little o la saga Babe, el cerdito valiente (además de los tres filmes de El señor de los anillos). La vida de Pi supuso un enorme éxito de crítica y público y marcó un hito en el empleo de los efectos 3D en el cine.

Antón L. Martínez
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