Compositores y directores: colaboradores necesarios

Aparte del elemento visual, en el cine resulta de vital importancia el elemento auditivo, es decir, la música. Una película puede resultar un clásico únicamente gracias a una extraordinaria banda sonora (Zorba el griego, por ejemplo, fue literalmente devorada por el sirtaki que suena al final de la cinta). Y, por el contrario, una mala elección del acompañamiento musical suele ser suficiente para arruinar una película (como en el caso de la versión de Metrópolis de 1984, tal y como hablamos la semana pasada, cuya banda sonora fue compuesta por estrellas pop del momento). Debido a ello, muchos directores han elegido a auténticos compositores de cabecera, trabajando siempre los dos juntos. En este post nos centraremos en cuatro ejemplos de tándems compositor-director de diferentes épocas y lugares:

Bernard Herrmann (1920-1975) y Alfred Hitchcock (1899-1980)

Bernard Herrmann fue uno de los compositores más destacados del siglo XX. En la década de 1930 trabajó como compositor para cuñas de programas de la cadena de radio americana CBS. Fue allí donde conoció al director Orson Welles, para quien realizó su primera banda sonora, Ciudadano Kane (1941).

Además de su labor como compositor, Bernard Hermann realiza un pequeño papel en El hombre que sabía demasiado. Es el director de la orquesta en la escena que marca el clímax de la película.

Realmente la colaboración entre Hitchcock y Herrmann se restringe a unos pocos trabajos entre 1955 y 1964, una pequeña fracción de la carrera de ambos genios. Sin embargo, las ocho películas de Hitchcock en que Herrmann trabajó como compositor son auténticas obras maestras del género del suspense; esto se debe, en parte, a las bandas sonoras que cuentan con marcados ostinatos (repeticiones), acentuando la claustrofobia y la tensión. Así, ambos colaboraron en filmes como El hombre que sabía demasiado (1956); Vértigo (1958); Con la muerte en los talones (1959), cuyo tema principal se recoge en el video al final del párrafo, o Psicosis (1960). En el caso de Los pájaros (1963), el filme carece de banda sonora (salvo una tonada infantil cantada a capela); sin embargo, Hermann participó en el diseño de los ruidos que acompañan al ataque de las aves. La relación de Hitchcock y Hermann se rompió bruscamente a mediados de la década de 1960 debido a una discusión durante la elaboración de la banda sonora de Cortina Rasgada (1966), que finalmente fue compuesta por John Addison. Según algunas fuentes, jamás volvieron a dirigirse la palabra y la disputa marcó el inicio del declive de la carrera de Hermann.

 

Nino Rota (1911-1979) y Federico Fellini (1920-1993)

La colaboración entre Fellini y Rota es quizás la más estrecha entre los ejemplos recogidos en este artículo. Rota y Fellini se admiraban mutuamente y tenían una manera muy peculiar de trabajar: se sentaban juntos antes de la filmación de la película y Fellini narraba las escenas que tenía pensado rodar. Mientras tanto, Rota tocaba el piano y dejaba que la música fuese brotando. Rota tenía una formación clásica y, además de su faceta como compositor cinematográfico, tiene en su haber varias óperas además de música de cámara, sinfónica y para piano.

Rota y Fellini: amigos además de colaboradores.

La primera colaboración entre ambos data de 1953 con la película El jeque blanco. A partir de ese momento, Rota compondría la música de diecisiete obras de Fellini. Así, destacan La strada (1954), La dolce vita (1960), 8 1/2 (1963), Roma (1972) y Amacord (1973). Las bandas sonoras de Rota se caracterizan, en general, por su virtuosismo y por su delicadeza. El compositor, en ocasiones, versiona temas populares como Jingle Bells en La dolce vita o la marcha circense que cierra 8 1/2 (en el video de abajo), al ritmo de la cual desfilan todos los personajes de la película. Otra característica de las bandas sonoras de Rota es que se cita a sí mismo, por ejemplo, la música de La dolce vita suena en algunas escenas de Roma.

Además de colaborar con Fellini, Rota compuso bandas sonoras para directores como Visconti (El gatopardo), Zeffirelli (Romeo y Julieta) o Coppola (las dos primeras películas de la saga El padrino, cuya segunda parte le valió al músico un Óscar). Sin embargo, hasta 1980 Fellini no confió la música de ninguna película a nadie más que a Rota. La inesperada muerte del compositor truncó la colaboración entre ambos genios.

John Williams (1932-) y Steven Spielberg (1946-)

El tándem Williams-Spielberg es uno de los más importantes de la historia reciente del cine. Juntos han creado escenas que quedarán en la memoria colectiva, como el momento en que los protagonistas de Parque Jurásico descubren un dinosaurio comiendo las hojas de un árbol (en el video de abajo), o los instantes previos a los ataques del tiburón en la película del mismo nombre. Sin duda, estas escenas no serían lo mismo sin la música de John Williams.

John Williams empezó a componer bandas sonoras ya en la década de 1950 trabajando codo con codo con genios como Bernard Hermann. No sería hasta la década de 1970 cuando conocería a un bisoño director llamado Steven Spielberg que le pediría si podía componer la banda sonora de su primera película, Loca evasión (1974). Por aquel entonces, John Williams era un reputado compositor que había conseguido el Óscar por su adaptación de las piezas del musical El violinista sobre el tejado (1971) para la película del mismo nombre. John Williams ha compuesto la banda sonora de todas las películas de Spielberg estrenadas hasta el momento (a excepción de la película de 1985 El color púrpura, y de El puente de los espías, estrenada en 2015). La música de John Williams bebe directamente de los compositores románticos y post-románticos como Wagner, Tchaikovsky o Richard Strauss. Así, al igual que éstos, John Williams se caracteriza por su virtuosismo orquestal. Además, comparte con Wagner su habilidad para componer leimotivs. Los leimotivs son motivos musicales que se repiten a lo largo de una obra haciendo referencia a un determinado elemento o personaje. Así, en las películas de Williams hay leimotivs como el tema del tiburón que se repite en la cinta del mismo nombre y que, cuando se oye, indica que el animalito no anda lejos, o el tema de Indiana Jones, que hace referencia al héroe de esa saga y que suena repetidas veces a lo largo de la banda sonora. John Williams tiene en su haber cincuenta nominaciones al Óscar y cinco estatuillas. De ellas, tres las ha ganado por su trabajo en películas dirigidas por Spielberg: Tiburón (1974), E.T. el extraterrestre (1982) (en el video inferior) y La lista de Schindler (1993).

Danny Elfman (1953-) y Tim Burton (1958-)

El estilo de Tim Burton es uno de los más singulares en el Hollywood de hoy en día. Las películas de Burton se caracterizan por la presencia del elemento expresionista y oscuro, aunque con toques humorísticos. Probablemente uno de los factores más importantes en estos filmes sea la música de Elfman, que contribuye a construir ese ambiente oscuro aunque un poco surrealista. Elfman, en su juventud, había formado parte de un grupo New Wave y, en 1980, había compuesto la banda sonora (además de interpretar un papel) en un inclasificable filme llamado Forbidden zone (La zona prohibida). Así, en 1985, un director de cine que se encontraba en sus inicios profesionales requirió sus servicios como compositor para un filme llamado La gran aventura de Pee-Wee; el director se llamaba Tim Burton. En este trabajo, Elfman hace claros guiños a uno de los compositores de los que hemos hablado: cita un tema de La Strada y crea una marcha circense muy similar a la de 8 1/2, ambas de Nino Rota. Danny Elfman ha participado como compositor en quince películas de Tim Burton como Eduardo Manostijeras (1990), Pesadilla antes de Navidad (1993) (a la que pertenece el tema This is Halloween, en el video inferior) o Charlie y la fábrica de chocolate (2005).

Antón L. Martínez
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