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Redoble de conciencia: cine y denuncia I

El cine, al igual que otras manifestaciones artísticas, ha sido protagonista de la historia en más de una ocasión. El comportamiento de los seres humanos como sociedad se ha visto influenciado en muchas ocasiones por el estreno de la película adecuada en el momento adecuado. El ejemplo más claro de esto lo constituye el filme El sargento York, cinta protagonizada por Gary Cooper que narraba la vida de un héroe de la Primera Guerra Mundial. El sargento York fue estrenada la misma semana del ataque japonés a Pearl Harbor en 1941 y provocó una ola de patriotismo que incrementó la concurrencia de jóvenes a las oficinas de reclutamiento cuando EEUU entró en la Segunda Guerra Mundial.

La relevancia de otras cintas radica en que han condicionado a la opinión pública mediante la denuncia de hechos o realidades incómodas. A causa de haber sido pionera y por su relevancia histórica y artística, quizás la madre de todas estas películas sea El gran dictador (1940) de Charles Chaplin, de la que hemos hablado en otra entrada. En ésta vamos a recordar otros cuatro ejemplos:

Chinatown (Roman Polanski, EEUU, 1974)

A pesar de su origen extranjero (francés de familia polaca), Polanski realizó en 1974 una de las más acertadas críticas del espíritu que dio origen a las ciudades del Oeste de EEUU. Chinatown es una película que homenajea a los clásicos del cine negro de la década de 1940 y que narra una historia de corrupción, cinismo y especulación para llevar agua a Los Ángeles en la década de 1930. Ciertamente no es una película documental (no refleja fehacientemente hechos históricos), pero recrea de una manera muy atinada las tramas que rodearon el crecimiento de las grandes ciudades de California como Los Ángeles, San Francisco o San Diego. Estas ciudades fueron construidas en zonas absolutamente aisladas y áridas a costa de las propiedades y los medios de vida de propietarios que, de un día para otro, se vieron privados de las tierras que les pertenecían.

La final de su carrera, el director John Huston realizó varias interpretaciones en películas de otros directores. Una de las más afamadas fue la del malvado Hoah Cross en Chinatown.

Pero la película admite otras lecturas: Estados Unidos (y el resto del Mundo) en la década de 1970 sufrió la denominada Crisis del Petróleo. Fue la época de Henry Kissinger y de los golpes de estado en Sudamérica, la época de la derrota en Vietnam y la época en que el avispero de Oriente Medio empezaba a convertirse en el escenario de intereses cruzados en que se ha convertido hoy en día. Quizás el agua de Chinatown sea el petróleo de la década de 1970…, y de hoy en día…

Lo cierto es que la película consagró a Polanski, que pocos años después se vio envuelto en un turbio asunto que todavía hoy le impide volver a EEUU. Y Chinatown es considerada, en la actualidad, una de las mejores y más relevantes películas de la historia del cine.

Roman Polanski (1933-), director de Chinatown.

La historia oficial (Luis Puenzo, Argentina, 1985)

Esta película es probablemente una de las más singulares de la Historia. Primero por su actualidad, puesto que denunciaba hechos ocurridos durante la dictadura militar argentina, que aún había finalizado un par de años antes de su estreno. Y también porque refleja las lacras de la dictadura desde el punto de vista de una familia implicada en el régimen.

La historia oficial narra cómo una madre, esposa de un importante empresario argentino, busca los orígenes de su hija de adopción. La cinta refleja la evolución psicológica de la mujer (interpretada brillantemente por Norma Aleandro), que cae en la cuenta de los horrores que habían rodeado su existencia (torturas, secuestros, asesinatos, impunidad, corrupción…) y que le llevarán a cuestionar hasta los aspectos más íntimos de su vida privada.

Hector Alterio y Norma Aleandro interpretan a la pareja protagonista de La historia oficial. Ambos protagonizarían años más tarde El hijo de la novia (2001), que reflexiona sobre las consecuencias de la enfermedad de Alzheimer.

La película supuso un hito en la Argentina de la década de 1980 y tuvo una amplia difusión fuera del país austral. Recibió el Óscar a la mejor película extranjera en 1986 (algo que no volvería a suceder con una película argentina hasta 2009 con El secreto de sus ojos).

 

Ciudad de Dios (Fernando Meirelles y Kátia Lund, Brasil, 2002)

Ciudad de Dios es una cinta basada en hechos reales que refleja el ascenso y consolidación del crimen organizado en una favela de Río de Janeiro (llamada precisamente Cidade de Deus). La película se inspira en una novela semiautobiográfica publicada en 1997 por Paulo Lins. Los actores participantes son, casi en su totalidad, residentes en las favelas de Río que improvisan sus papeles, lo cual le confiere a la película mayor realismo. El filme destaca por mostrar escenas de gran violencia interpretadas, en algunos casos, por niños.

A pesar de no haber recibido ninguno de los cuatro premios Óscar a los que estaba nominada, la película tuvo gran éxito en todo el mundo y supuso un redoble de conciencia al mostrar sin tapujos las situaciones dramáticas que se producen a pocos kilómetros de las playas brasileñas.

 

La ola (Dennis Gansel, Alemania, 2008)

El nazismo y sus consecuencias es el acontecimiento más traumático de la historia alemana, quizás por ello resultó sorprendente que una producción de ese país pudiese plantear el surgimiento de un régimen totalitario en la Alemania contemporánea. El filme se inspira libremente en un experimento realizado en California en la década de 1970 y ya recogido en una película de 1981. Sin embargo, Dennis Gansel traslada la acción a un instituto alemán en pleno siglo XXI. En La ola un profesor plantea a sus alumnos, para explicar el surgimiento de los regímenes autocráticos, la creación de un movimiento denominado La Ola. La cinta muestra cómo los individuos se van diluyendo en el grupo y finalmente la situación se escapa de las manos del profesor. La película reflexiona sobre la tendencia de los seres humanos a seguir a un líder y a ampararse en el grupo. La ola supone una advertencia acerca de la posibilidad de que situaciones que asociamos con un pasado más o menos remoto puedan volver a aparecer en el corazón de Europa…

 

Antón L. Martínez
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