Los juguetes rotos de Hollywood

Muchas de las biografías de los actores y actrices de Hollywood, especialmente de la denominada era dorada, están repletas de fracasos y tragedias en el ámbito personal. Este hecho resulta especialmente dramático en el caso de los denominados niños prodigio, cuya fama derivó en situaciones realmente espeluznantes. En esta entrada de El secreto de Berlanga vamos a revisar dos de las biografías de estos niños prodigio que resultaron especialmente dramáticas y otro ejemplo de niña prodigio que, por el contrario, supo gestionar bien su fama.

Bobby Driscoll (1937-1968)

Hoy en día el nombre de Bobby Driscoll probablemente no le diga nada a casi nadie, sin embargo Bobby Driscoll era uno de los rostros más conocidos de la factoría Disney en la década de 1950. Desde muy pequeño Driscoll había destacado por su desparpajo y su extraordinaria memoria. Llegó al mundo del cine por casualidad: el hijo del peluquero del pequeño era actor y convenció a los padres de Driscoll de que participase en una prueba para elegir a uno de los actores de la película Lost Angel (1943). Driscoll, de solamente 5 años, se ganó al director del filme por su agudeza. Todo parecía presagiar una carrera meteórica: empezó a interpretar papeles con mayor presencia y a codearse (e incluso a eclipsar) a estrellas de la talla de Anne Baxter o Alan Ladd.

Bobby Driscoll con James Baskett en Canción del Sur. Baskett interpreta a el tío Remus, un ex-esclavo que embelesa al pequeño con sus cuentos.

Pero el gran éxito de Driscoll llegó en 1946 cuando, con 9 años, protagonizó el filme Canción del Sur, producido por la factoría Disney. Canción del Sur es una cinta complicada: hoy en día Disney parece haber renegado de ella puesto que ofrece una imagen muy almibarada del racismo en el Sur de EEUU; sin embargo, en el año de su estreno supuso un enorme éxito de público. Posteriormente, siguió protagonizando filmes como Danny (1948) o La ventana (1949), cuyas interpretaciones le valieron un Óscar a la mejor estrella infantil (categoría que hoy en día no se otorga, pero que vendría a ser un Óscar honorífico para actores infantiles). Hacia 1950, Driscoll sirvió de modelo para los dibujantes que crearon a Peter Pan y puso la voz del personaje en la película estrenada en 1953. Sin embargo, por aquel entonces las cosas ya no eran como antes: Driscoll había entrado en la adolescencia, su voz había cambiado, los papeles infantiles ya no eran para él y los estudios le dieron la espalda.

La decadencia del actor fue casi ta acelerada como su ascenso: empezó a consumir drogas, fue arrestado por traficar con marihuana y, en 1956, se fugó a Méjico para casarse (pues era menor de edad según la ley estadounidense). El matrimonio no fue nada bien y se separaron al poco tiempo. Driscoll prosiguió su descenso particular a los infiernos: fue detenido varias veces (en una ocasión por asalto a mano armada), empezó a consumir heroína y, tras algunos intentos de rehabilitación, se trasladó a Nueva York. En esa ciudad coqueteó con el Pop Art que encarnaba Andy Warhol pero pronto se le perdió la pista.

Una de las últimas imágenes que se conocen de Bobby Driscoll, ya en pleno declive.

En 1969 su madre llamó a los estudios Disney: el padre de Driscoll estaba muriendo y quería ver a su hijo por última vez. La factoría Disney contactó con la policía de Nueva York y, cotejando las huellas dactilares, pudieron conocer su paradero: había sido encontrado muerto un año antes sin ningún tipo de identificación y enterrado en una fosa común.

Judy Garland (1922-1969)

La biografía de Judy Garland constituye un ejemplo de la banalización del uso de las drogas en el Hollywood dorado, algo que acabaría por destruir a una de las mejores actrices de todos los tiempos. Judy Garland provenía de una familia de actores y ya con dos años había actuado en un vodevil. A finales de la década de 1930 debutó en el cine, realizando musicales de serie B para la MGM. Dado el elevado ritmo de trabajo, los estudios suministraban a sus actores anfetaminas para que no necesitasen descansar durante los rodajes, así como barbitúricos para que pudiesen dormir. Judy Garland ya era una adicta cuando realizó su primer papel memorable: Dorothy en El mago de Oz (1939), interpretando la conocidísima balada Over the Rainbow (recogida en el video que sigue al párrafo). A pesar del éxito del filme, su rodaje debió de suponer una tortura para Garland: fue obligada a vestir corsés que apretaban su pecho y sus caderas puesto que la actriz, de dieciséis años, debía interpretar el papel de una niña de doce. Además, parece ser que sufrió acoso sexual durante la filmación del la película. Todo ello contribuyó a acentuar su inseguridad, que posteriormente la conduciría a sufrir anorexia, alcoholismo y problemas psicológicos.

El éxito de El mago de Oz le llevó a protagonizar papeles de mayor dificultad, como en Little Nellie Kelly (1940), donde interpreta a dos personajes. Otra de sus actuaciones más memorables fue la que realizó en Cita en San Luis (1944), dirigida por Vincente Minnelli, que se convertiría en su segundo marido (a pesar de su juventud, Garland ya se había casado anteriormente). A pesar de su éxito, durante la década de 1940 se empezaron a agudizar sus problemas psicológicos alternando estancias en hospitales psiquiátricos con períodos de rodaje. Durante las décadas de 1950 y 1960, Garland exploró otros medios como el teatro, la radio o incluso la televisión, además de cantar en teatros de todo el mundo. Sin embargo, su vida personal era un infierno: sucesiones de matrimonios y divorcios, problemas de salud, intentos de suicidio e ingresos hospitalarios hasta su fallecimiento en junio de 1969 debido a una sobredosis de barbitúricos que, según el informe forense, fue accidental.

Judy Garland en Cita en San Luis. De su matrimonio con el director del filme, Vincente Minnelli, nacería la también actriz Liza Minnelli.

Un ejemplo exitoso: Shirley Temple (1928-2014)

Shirley Temple: de niña repolluda en la década de 1930…

Shirley Temple constituye un ejemplo totalmente opuesto a los dos anteriores: Temple fue una de las estrellas de mayor éxito de la década de 1930,pero su carrera estuvo totalmente controlada por su madre, que impuso a los estudios que la niña pudiese alternar la carrera cinematográfica con su educación. Posteriormente, la actriz supo retirarse cuando tenía 22 años, y con el tiempo desarrolló una carrera política en las filas del Partido Republicano, llegando a ostentar el cargo de jefa de protocolo de la Casa Blanca y embajadora de EEUU en Ghana y en Checoslovaquia durante los mandatos de Gerald Ford y de Bush padre.

… a embajadora norteamericana en Checoslovaquia entre los años 1989 y 1992

¿Y en España? Las biografías de algunos actores infantiles españoles como Joselito o Marisol demuestran que, a la hora de explotar a los niños actores, la industria cinematográfica española estuvo al mismo nivel que la americana, aunque eso es otra historia.

Antón L. Martínez
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