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Wéstern y algo más III: Bailando con lobos

Hace unos meses, Alforfones nos habló del wéstern Sin perdón (Clint Eastwood, 1992). Tanto esta película como Bailando con lobos (1990) supusieron un revulsivo para un género que, a finales de la década de 1980, vivía una de sus horas más bajas. Aquellos wésterns protagonizados por John Wayne y con una visión totalmente maniquea del indio malo versus el hombre blanco bueno habían tenido su momento de gloria hasta la década de 1950. Posteriormente, algunos directores se atrevieron con el género realizando películas más personales como Grupo salvaje (Sam Peckinpah, 1969) o los spaghetti western de Sergio Leone, en la denominada etapa crepuscular del wéstern. Asimismo, también surgió una corriente revisionista con películas como Pequeño gran hombre (Arthur Penn) o Un hombre llamado Caballo (Elliot Silverstein), ambas de 1970. En estas últimas dos películas se daba voz a los indios, hasta el momento relegados a meros antagonistas del héroe blanco. Sin embargo, las décadas de 1970 y 1980 vinieron acompañadas de una sequía casi total de películas de vaqueros (con salvedades como la malograda La puerta del cielo en 1980). Hasta el año 1990…

Bailando con lobos se puede encuadrar dentro de las películas del oeste revisionistas aunque no renuncia en ningún momento a la herencia épica del wéstern clásico. Narra las peripecias de John Dunbar (Kevin Costner), herido en la Guerra de Secesión Americana (1861-1865). Dunbar es destinado a un puesto avanzado en la frontera con los indios siux con la única compañía de un lobo al que llamará Calcetines. Al mismo tiempo, Dunbar iniciará una relación cada vez más estrecha con una tribu siux, lo que marcará su destino.

El lobo Socks (Calcetines), uno de los personajes cruciales de Bailando con lobos.

Bailando con lobos fue la ópera prima de Kevin Costner como director. Costner había demostrado sus dotes como actor en películas como Los intocables de Eliot Ness (1987). Por ello, causó sorpresa su anuncio de que se disponía a dirigir un filme, y más un filme con las características de Bailando con lobos. La película se basa en un guión escrito por un tal Michael Blake a mediados de la década de 1980. Blake había intentado vender su idea a varios estudios, aunque nadie parecía dispuesto a dirigir una cinta así. El texto llegó a las manos de Kevin Costner, que había coincidido con Blake en la película Los caballeros de Stacy (1983), y decidió que era su oportunidad para ponerse detrás de las cámaras, aunque aconsejó a Blake que primero escribiese una novela a partir del guión.

Dunbar (Costner) y el jefe siux Pájaro Guía (encarnado por el actor Graham Greene).

En 1989 se inició el rodaje de la película, con Kevin Costner como protagonista también delante de la cámara, y Mary McDonnell como coprotagonista femenina. La cinta se filmó en inglés y en idioma siux, por lo que fue necesario contar con una profesora que impartiese clases de esa lengua a los actores. A modo de anécdota, el idioma siux posee dos variantes: una hablada por hombres y otra por mujeres; para simplificar, se enseñó a ambos géneros la variedad femenina de la lengua y, en el momento del estreno de la película, resultó chocante para los espectadores siux ver a los guerreros de la tribu hablar como mujeres.

Mary McDonell como Puño en Alto, auténtica protagonista femenina del filme.

Uno de los mayores aciertos de la cinta es su cuidadísima fotografía y, en especial, su banda sonora. La música es obra del compositor John Barry (Nacida libre, Memorias de África), con un tono épico y el empleo de instrumentos militares e indios (especialmente de percusión) en algunos pasajes. En el vídeo inferior se recoge un fragmento de la banda sonora.

La película resultó un enorme éxito de público y de crítica y recibió siete premios Óscar. Entre ellos los premios a la mejor banda sonora, fotografía, director y película. En esta última categoría se impuso a cintas como El padrino III o Uno de los nuestros. También recibió críticas como la de presentar a un héroe blanco salvador de los indios o el maniqueísmo a la hora de presentar a las tribus indias (siux-buenos vs pawnees-malos). Otros criticaron a Costner precisamente por reflejar a los siux como una tribu pacífica y conciencia con el cuidado del medio ambiente. Definitivamente, nunca llueve a gusto de todos…

Una de las críticas que ha recibido el filme se debe al ensalzamiento del héroe blanco, presentado en la película como líder y salvador de la tribu de indios.

Sea como fuere, Bailando con lobos es una película imprescindible dentro de la historia del cine americano, puesto que reflexiona sobre los destrozos causados por el hombre blanco en la expansión de EEUU hacia el oeste (hazaña que, por otra parte, tuvo consecuencias tan positivas como el asentamiento de la industria del cine en Hollywood). Destrozos a nivel medioambiental, esquilmando y exterminando la enorme diversidad de animales que vivían en las enormes llanuras del medio-oeste y, sobre todo, destrozos humanos. La película intenta dignificar a aquellas tribus de indios que fueron arrinconadas (en el mejor de los casos), o directamente, exterminadas, por el hombre blanco. Tribus que fueron derrotadas dos veces, puesto que, posteriormente, fueron descritos por la historiografía americana como bárbaros que obstaculizaron el avance de la civilización hacia el oeste. Bailando con lobos intenta dar voz precisamente a los vencidos en esa guerra.

Antón L. Martínez
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