Galicia de cine

A pesar del aislamiento internacional y del atraso durante el siglo XX, España ha tenido una presencia bastante acusada en el panorama cinematográfico internacional. Durante muchos años esto no fue debido a la relevancia de las películas aquí producidas, sino al uso de los paisajes y de las ciudades españolas como escenarios de películas financiadas generalmente con dinero estadounidense, aunque también cineastas de otros países como Francia han venido a rodar a nuestro país.

Mapa de las localizaciones y películas citadas en el artículo.

Galicia, por su ubicación y su relieve, siempre ha estado algo aislada del resto de España. Además, sus paisajes no se corresponden con los tópicos que, en el extranjero, se asocian con el paisaje español (aridez, grandes llanuras, molinos de viento…). Quizás, por ello nuestra comunidad autónoma ha sido ignorada por las productoras americanas que acudieron en la década de 1950 y 1960 a rodar a España. La excepción la constituye Orgullo y pasión (Stanley Kramer, 1957), con escenas rodadas en las orillas del Miño a su paso por Arbo y en Santiago de Compostela. Orgullo y pasión fue la primera película americana rodada íntegramente en España (que abrió las puertas del país a Samuel Bronston, productor de películas como 55 días en Pekín o El Cid). El filme de Kramer narra, sin ningún rigor histórico, el periplo de unos guerrilleros que trasladan un cañón acompañados de un destacamento inglés. Realmente el argumento es un simple pretexto para ofrecer una sucesión de espectaculares postales a los espectadores norteamericanos. Una de las primeras secuencias de la película es la que se muestra en el vídeo inferior: el capitán Trunbull (Cary Grant) llega a Santiago y es recibido por Miguel (Frank Sinatra) en el Hostal de los Reyes Católicos, que en la película se representa como cuartel general rebelde.

Otra de las películas en que aparece Compostela es La vía láctea (1969), un filme de la etapa francesa de Buñuel en que unos peregrinos realizan el camino de Santiago desde París y tienen una serie de encuentros surrealistas con personajes inspirados en la Historia de Heterodoxos Españoles de Menéndez Pelayo.

La vía láctea se filmó en Santiago y se inicia con un breve documental sobre la ciudad.

En la década de 1990 fue Polanski el que vino a Galicia a dirigir La muerte y la doncella (1994). La película narra una historia ambientada en la costa de Chile durante la dictadura militar de Pinochet (1973-1990) y cuenta con Sigourney Weaver y Ben Kingsley como protagonistas. Polanski rodó escenas exteriores en Valdoviño (al norte de Ferrol), debido a la similitud de esta zona con la costa chilena.

Fotograma del filme rodado en los acantilados de A Frouxeira (Valdoviño).

Un director americano de origen gallego es Emilio Estévez, hijo de Martin Sheen, que en el año 2010 estrenó su película The Way (El Camino). La película narra la experiencia de un oftalmólogo californiano, encarnado por el padre del director, que realiza el camino de Santiago tras un grave problema familiar.

Martin Sheen en pleno camino en The Way.

También el cine español ha empleado los escenarios gallegos para ambientar la totalidad o parte de sus películas. La primera película de ficción rodada en Galicia fue Miss Ledya (1916), una cinta de espías rodada en el balneario de A Toxa y en otros escenarios de la provincia de Pontevedra. Uno de los aspectos más curiosos de este filme es que cuenta con una breve actuación de Castelao, que interpreta a un pastor protestante.

Castelao como pastor protestante en A Toxa. Fotograma de Miss Ledya.

Posteriormente fue Mario Camus quien, con el filme Otra mujer (1968), filmó con Sara Montiel diversas escenas en la ciudad de Pontevedra. También Jaime de Armiñán rodó los exteriores de su película La hora bruja (1985) en Mondariz-Balneario y en A Guarda (Pontevedra).

La Plaza de la Leña en Pontevedra. Uno de los escenarios de Otra mujer.

Uno de los directores que más y mejor ha reflejado la realidad gallega en sus películas es el albaceteño José Luis Cuerda. Su relación fílmica con Galicia se inicia en 1987 con El bosque animado, que adapta algunos capítulos de la obra homónima de Wenceslao Fernández Flórez. La novela se desarrolla en el bosque de Cecebre, actualmente situado bajo las aguas del pantano que permite el abastecimiento de aguas de la ciudad de A Coruña. Por ello, Cuerda tuvo que rodar parte de los exteriores en el ayuntamiento de Sobrado (A Coruña), como esta escena en que el bandido Fendetestas (Alfredo Landa) intenta atracar al labriego encarnado por Manuel Alexandre.

En 1999, Cuerda estrenó La lengua de las mariposas, filme inspirado en varios relatos del libro Que me queres, amor?, de Manuel Rivas, con Fernando Fernán Gómez como protagonista. A pesar de que la mayor parte del filme se filmó en Allariz (Ourense), Cuerda rodó escenas en localizaciones de las cuatro provincias gallegas. Más tarde, el director rodó Los girasoles ciegos (2008) en la ciudad de Ourense, y Todo es silencio (2012) en varios lugares de la comarca de Muros. A modo de anécdota, Cuerda se imbuyó tanto de la realidad gallega que, actualmente, reside en el municipio orensano de Leiro y se dedica a elaborar vino Ribeiro.

El faro de Lariño (Carnota, A Coruña), en un fotograma de Todo es silencio.

Otro director que ha ambientado algunas de sus películas en Galicia es Pedro Almodóvar, que rodó en el pazo de Oca (A Estrada, Pontevedra) y en Santiago de Compostela escenas de La piel que habito (2011), y en la pintoresca localidad de Redes (Ares, A Coruña), algunas secuencias de Julieta (2016).

Redes (Ares, A Coruña), pintoresco escenario de Julieta, la más reciente película de Pedro Almodóvar.

Otros directores también han ambientado algunas de sus películas en Galicia. Ejemplo de ello lo constituyen Mar Adentro, la oscarizada película de Amenábar ambientada en la ría de Noia, de la que ya hemos hablado en este blog, y Los lunes al sol (Fernando León de Aranoa, 2002), que narra el día a día de unos parados en el Vigo posterior a la reconversión industrial.

En estos últimos años ha aparecido una hornada de jóvenes directores gallegos que también han sabido sacar partido de los paisajes gallegos. Uno de ellos es el vigués Lois Patiño, director de un impresionante documental: Costa da Morte (2013), que llevó los paisajes de esta comarca por festivales de cine de todo el mundo.

Antón L. Martínez
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