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La Nouvelle Vague: cine y libertad

El pasado 31 de julio fallecía en París la actriz Jeanne Moreau a los 89 años. Con ella se va parte de la historia del cine europeo del siglo XX, puesto que fue una de las actrices más destacadas del movimiento cinematográfico de la década de 1960 denominado Nouvelle Vague, la Nueva Ola francesa.

Jeanne Moreau en un fotograma de Jules et Jim (F. Trouffaut, 1962)

La década de 1960 supuso un período de cambio. Fue el momento en que las generaciones que no habían conocido de primera mano los horrores de la Segunda Guerra Mundial alcanzaron la edad adulta. Esto supuso una ruptura generacional y una eclosión de la libertad en casi todo el mundo (con excepciones como España, todavía inmersa en la dictadura franquista). La ola de libertad alcanzó de lleno al cine, y el país en que rompió con más fuerza esta ola fue una Francia en plena convulsión social y política.

Prohibido prohibir, una de las consignas de las protestas del mayo de 1968 en Francia.

¿Por qué surgió la Nouvelle Vague?

La Nouvelle Vague hubiese sido imposible sin la concurrencia de varios factores:

  • El papel de la revista Cahiers du Cinéma, fundada en la década de 1950, que incubó a una generación de críticos (y guionistas) que, en la década siguiente, decidieron dar el paso de ponerse detrás de las cámaras. Cahiers había recogido la filosofía de Alexandre Astruc, crítico y director de cine que, ya en la década de 1940, había reivindicado la importancia del director como auténtico autor de la película.

Alexandre Astruc, teórico y director cuyos postulados influyeron en los directores de la Nouvelle Vague.

  • El papel de los cineclubs y de la Cinemateca Francesa, que permitieron a directores (y espectadores) acercarse a las novedades cinematográficas europeas y estadounidenses.

El palacio de Chaillot, cercano a la Torre Eiffel, fue la sede de la Cinemateca Francesa en la década de 1960.

  • El papel jugado por André Malraux. Malraux fue ministro de cultura con De Gaulle y promovió una serie de leyes proteccionistas que favorecían a los jóvenes directores.

André Malraux, aventurero, novelista y ministro de cultura en la Francia gaullista.

¿Qué características comparten las películas de la Nouvelle Vague?

Es difícil hablar de unas peculiaridades que definan a todos los directores (y directoras) de la Nouvelle Vague porque una de las reivindicaciones del movimiento es la libertad creadora. Sin embargo, sí que se puede hablar de una serie de características comunes a todos ellos:

  • Realismo en las formas, que se traduce en la preferencia por el rodaje en exteriores y el empleo de luz natural.

Rodaje de Los cuatrocientos golpes (F. Truffaut, 1959).

  • Experimentación en el empleo de la cámara, utilizando planos secuencia (largos planos sin cortes), picados y contrapicados, planos detalle… Además, en algunas ocasiones, los realizadores de la Nouvelle Vague fueron pioneros en el rodaje con la cámara en mano (como en la escena que sigue al párrafo, perteneciente a la película Banda aparte de Godard; nótese también que se registra el sonido ambiente, algo característico de la Nouvelle Vague).
  • Desorganización en el montaje. Hasta el momento, a la hora de montar las películas, los planos respetaban el orden cronológico de la acción. Los realizadores de la Nouvelle Vague innovarán a la hora de alterar el orden de los planos (pudiendo incluso repetir una misma escena rodada desde diferentes ángulos).

 

  • Homenaje y admiración a los grandes directores europeos y estadounidenses. Así, las películas de la Nouvelle Vague contienen guiños y escenas inspiradas en películas de Hitchcock, John Ford o Howard Hawks, así como de Jaques Tati, Roberto Rossellini, Robert Bresson, Max Ophüls o Jean Vigo.

Uno de los realizadores en que más se nota la influencia del cine americano es Jaques Demy. Esta escena de Las señoritas de Rochefort (J. Demy, 1967) remite a la película Un día en Nueva York (1949), protagonizada por Gene Kelly (que también actúa en Las señoritas…)

¿Cuáles son los principales representantes del movimiento?

  • Claude Chabrol (1930-2010): es el pionero de la Nouvelle Vague puesto que su película El bello Sergio (1958), que refleja el reencuentro de dos amigos de la infancia, fue la primera obra dirigida por un colaborador de Cahiers du Cinéma.

  • Jean-Luc Godard (1930-): uno de los miembros más destacados de la Nouvelle Vague. Su película Al final de la escapada (1959), sobre  es uno de los filmes más transgresores del movimiento por su alocado montaje. Al final de la escapada narra el periplo de un gángster con su novia americana.

Al final de la escapada está protagonizada por Jean Seberg y Jean-Paul Belmondo, dos actores fundamentales en la Francia de 1960.

  • Francois Truffaut (1932-1984): otro de los realizadores más influyentes del movimiento y probablemente el que gozó de mayor renombre fuera de Francia (especialmente en EEUU). Sus películas tienen tintes autobiográficos. Destacan Los cuatrocientos golpes (1959), sobre los golpes que la vida propina a un adolescente; Jules et Jim (1962), que refleja un triángulo amoroso con la Primera Guerra Mundial de fondo, y Fahrenheit 451 (1966), que adapta la novela distópica homónima de Ray Bradbury reflejando un mundo en que los libros están prohibidos. Truffaut fue un personaje polifacético que también destacó por ser el autor de una larga entrevista a Hitchcock y por realizar sus pinitos en el mundo de la interpretación actuando en películas como Encuentros en la Tercera Fase (Steven Spielberg, 1977).
  • Agnés Varda (1928-): considerada la abuela de la Nouvelle Vague. Su cine se caracteriza por la preocupación social en cintas como Cleo de 5 a 7 (1961), que usa la muerte como pretexto para reflexionar sobre la frivolidad de determinadas clases sociales.

Agnés Varda y Jacques Demy, una de las parejas de directores más relevantes de la historia del cine.

  • Jaques Demy (1931-1990): esposo de Agnés Varda. Sus películas como Los paraguas de Cherburgo (1964) o Las señoritas de Rochefort (1967) (cuyo inicio se recoge en el video de abajo) constituyen auténticos homenajes al cine musical americano.
  • Alain Resnais (1922-2014): a pesar de que nunca escribió en Cahiers du Cinéma y de que siempre negó su pertenencia a la Nouvelle Vague la mayor parte de los críticos lo adscriben a ese movimiento cinematográfico. Destaca por sus películas Hiroshima, mon amour (1959) y El año pasado en Marienbad (1961), ambas obras maestras revolucionarias por su carácter experimental.

¿Qué consecuencias tuvo la Nouvelle Vague?

Probablemente el cine actual no sería igual sin las novedades técnicas y formales introducidas por los realizadores de la Nouvelle Vague. Algunos de los directores que más se vieron influidos por el movimiento fueron Bernardo Bertolucci (que refleja el ambiente de la década de 1960 en Francia en el filme Soñadores), Roman Polanski o Pier Paolo Pasolini. Además, la ola que supuso la Nouvelle Vague también rompió en otros países con movimientos como el cine independiente de EEUU, el nuevo cine iraní o el movimiento Dogma 95 danés de Lars von Trier.

Fotograma de Soñadores (2003), claro homenaje a la escena de Banda aparte mostrada arriba.

De todas maneras, además de por las ansias de libertad, la década de 1960 se caracterizó por la irrupción de un nuevo miembro de muchas familias: la televisión, que contribuyó a que el número de espectadores que acudían al cine se redujese. Además, la complejidad de las películas de la Nouvelle Vague tampoco fue precisamente un acicate para popularizar el movimiento…

La televisión: el mayor enemigo de las salas de cine, que empezó a dejarse notar a partir de la década de 1960.

Así pues, la Nouvelle Vague constituye uno de los principales hitos del cine europeo del siglo XX al trasladar al mundo cinematográfico una de las aspiraciones de la década de 1960: las ansias de libertad.

Antón L. Martínez
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