Grandes productores del cine español

El productor cinematográfico es, a pesar de su enorme importancia, el gran desconocido de la industria del cine. Quizás uno de los motivos de este desconocimiento sea que su labor se superpone con la del director en cuanto a la elección del equipo técnico y del elenco de actores del filme. Además, tiene a su cargo los aspectos económicos y financieros de la película. Entre los productores más destacados de la historia del cine se encuentran figuras como el legendario Howard Hughes (cuya biografía inspiró el filme El aviador de 2004, protagonizado por Leonardo DiCaprio), Richard D. Zanuck (que produjo las algunas de las películas más relevantes de Steven Spielberg y de Tim Burton) o, por supuesto, Walt Disney.

El cine español también cuenta con varios ilustres productores entre sus filas. En este post de El Secreto de Berlanga vamos a repasar tres nombres:

Emiliano Piedra (1931-1991)

Piedra es uno de los personajes que mayores esfuerzos realizaron por abrir el cine español al mundo. Nacido en Madrid, en el año 1931, ya desde niño se sintió atraído por el séptimo arte. A los diecisiete años tuvo que ponerse a trabajar en una distribuidora de películas en 16mm como auxiliar administrativo. Además, durante esa etapa dedicaba los fines de semana a mostrar filmes en pueblos donde no se conocía el cine. Esa experiencia le valió para diseñar y patentar un proyector.

Posteriormente, fundó su propia productora, Brepi Films y, ya en la década de 1960, comenzó a cosechar sus primeros éxitos. Su labor más destacada fue la producción de la película Campanadas a Medianoche (1965) dirigida por Orson Welles.

Orson Welles es una de las figuras más destacadas y fascinantes de la historia del cine. Auténtico niño prodigio y enfant terrible, a lo largo de su vida se sintió fascinado por España y por William Shakespeare. Campanadas a medianoche le permitió unir estas dos pasiones. Welles quería dirigir una cinta tomando elementos de varias obras de Shakespeare que tratara sobre la traición de la amistad. Primero se estrenó como obra de teatro puesto que ningún productor parecía dispuesto a costear un filme así; fue en la España que empezaba a abrirse al mundo donde Welles se encontró a un visionario que se sintió atraído por la idea: Emiliano Piedra. Piedra dudaba de las posibilidades comerciales de la cinta y aceptó imponiendo la condición de que primero Welles debía de dirigir una película inspirada en La isla del tesoro. A pesar de que se rodaron algunas escenas de La isla del tesoro en el puerto de Valencia, tanto Piedra como Welles sabían que no tenía visos de futuro y, como tantos otros proyectos en la historia del cine, pronto acabó en un cajón. Lo que sí se llevó a cabo fue el rodaje de Campanadas a medianoche. La película contó con actores como Jeanne Moreau, John Gielguld, Fernando Rey o el propio Orson Welles y se rodó en diversos lugares de la geografía española. Campanadas… es un filme muy peculiar, destaca por su teatralidad, por el contraste de la fotografía y por su austeridad. En su momento no fue muy apreciado por la crítica, a pesar de que Welles siempre dijo que era su obra favorita y, hoy en día, algunos autores la incluyen entre las mejores películas de la historia.

Emiliano Piedra (izquierda) con Orson Welles (centro) durante el rodaje de Campanadas a medianoche.

Campanadas… supuso la consagración de Piedra como uno de los productores españoles más destacados. Posteriormente, Piedra produjo filmes como los de la trilogía flamenca de Carlos Saura: Bodas de Sangre (1981), Carmen (1983) y El amor brujo (1986). Al final de su vida dio el salto a la televisión con la serie Don Quijote de la Mancha (1991).

La actriz Emma Penella, esposa de Emiliano Piedra, recibiendo el Goya de Honor póstumo que la Academia Española del Cine otorgó a su marido en 1992. La actriz está acompañada de Alfredo Landa y Fernando Rey.

 

Elías Querejeta (1934-2013)

El cine español le debe a Querejeta haber permitido la génesis de algunas de las mejores películas españolas entre 1960 y 2010 y haber impulsado la carrera de directores como Saura, Erice, Julio Médem, Manuel Gutiérrez Aragón o Gracia Querejeta.

Elías Querejeta nació en la localidad guipuzcoana de Hernani y fue otro niño aficionado al cine…, y al fútbol. Destacó en su juventud como delantero en la Real Sociedad entre 1952 y 1958. Una vez acabada su carrera como futbolista, fundó una productora cinematográfica y dirigió dos cortos sobre fútbol. Sin embargo, pronto su trayectoria profesional tomó otro rumbo.

Elías Querejeta en su etapa como futbolista en la Real Sociedad.

Como vimos en la anterior entrada del blog, la década de 1960 se caracterizó por la concepción del director como un creador libre. Querejeta fue el gran responsable de importar esa filosofía al cine español a pesar de las limitaciones que imponía la dictadura. Para ello resultó crucial su asociación con Carlos Saura. Fruto de esta colaboración surgió La caza (1965), de la que ya hemos hablado en el blog. El tándem Saura-Querejeta se prolongó con películas como Peppermint Frappé (1967), La prima Angélica (1973), Cría cuervos (1975) o Mamá cumple cien años (1979), que consagraron al director y al productor dentro y fuera de las fronteras españolas. Además, en esos años Querejeta produjo otras cintas destacadas como Habla mudita (M. Gutiérrez Aragón, 1973) o A un dios desconocido (J. Chávarri, 1977). Especialmente relevante es también su colaboración con Víctor Erice que cristalizó en dos obras maestras: El espíritu de la colmena (1973) y El sur (1983) (cuyo trailer se recoge en el vídeo que sigue al párrafo). Se puede decir Querejeta fue uno de los responsables de la renovación del cine español llevada a cabo por los directores que desarrollaron su carrera en torno a la Transición.

Querejeta siguió produciendo películas hasta el final de su vida, volviendo al género documental en sus últimos años e impulsando la carrera de directores jóvenes como Fernando León de Aranoa al producir el filme Los lunes al sol (2002).

Fernando León de Aranoa y Elías Querejeta en la ceremonia de los Goya de 2003 tras recibir sendos galardones.

José Sámano (1943-)

Sámano es un productor que ha desarrollado la mayor parte de su carrera en el mundo del teatro y que solamente ha producido una decena de películas. Su importancia estriba en que estos filmes ilustran de un modo certero el espíritu de la Transición.

Su primera producción fue Retrato de familia (1976, A. Giménez Rico). Esta película fue pionera al reflejar de un modo crítico los efectos de la Guerra Civil en la vida de una familia burguesa. Cuenta con Amparo Soler Leal, Antonio Ferrandis y Miguel Bosé en los papeles principales. Posteriormente, fue el responsable de la cinta Arriba Hazaña (1978, José María Gutiérrez), que narra una rebelión en un internado religioso. La película se debe de ver como una alegoría del rumbo de la propia Transición, desde la dictadura hasta las primeras elecciones.

En 1979, Sámano estuvo detrás de la producción de Operación Ogro, del italiano Gilo Pontecorvo, que relata el intento de secuestro y el atentado que ETA perpetró contra Carrero Blanco en 1973. Ya en la década de 1980, Sámano produjo dos películas de una de las mejores directoras del cine español: Josefina Molina. La primera fue Función de noche (1981), aproximación del cine español al cinéma vérité tan en boga en la Europa de la época. El filme narra con enfoque documental lo que sucede entre bambalinas tras una función teatral de Lola Herrera. Esto permite a la directora reflejar la psicología de los personajes en un momento de cambio. La segunda película fue Esquilache (1989), drama histórico ambientado en la época de la Ilustración que refleja el Motín de Esquilache (1766), la película adapta de un modo libre la obra de teatro Un soñador para un pueblo de Antonio Buero Vallejo.

Fotograma de Función de noche. La trama del filme transcurre tras una función de la obra Cinco horas con Mario de Delibes, obra que produjo Sámano en el teatro.

Antón L. Martínez
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