Stanley Kubrick: el Leonardo del cine

Stanley Kubrick es quizás lo más parecido a un hombre del Renacimiento que ha habido en el mundo del cine. Como Leonardo Da Vinci, supo crear obras maestras en todas las disciplinas a las que se dedicó dentro del cine (comedia, ciencia ficción, terror, cine histórico, cine erótico…). También, como el genio florentino, la lista de sus trabajos se reduce a unas pocas obras maestras (solamente dirigió trece películas). Por último, otra similitud con Leonardo es que ambos dejaron en el tintero uno de sus proyectos más ambiciosos: el gigantesco fresco La batalla de Anghiari, que Leonardo nunca llegó a acabar y del que se conservan numerosos bocetos y copias (se cree que los restos del original se encuentran emparedados en Florencia), y el filme Napoleón, que Kubrick preparó, diseñó y documentó minuciosamente durante dos años pero que nunca pudo rodar debido a su excesivo presupuesto.

La batalla de Anghiari y Napoleón: las dos grandes obras que finalmente no pudieron realizarse de dos grandes genios. De una quedan bocetos y estudios, de la otra varios baúles de documentación.

Kubrick nació en Nueva York en el año 1928 y, como otros genios del cine, su formación fue plenamente autodidacta, siendo sus referentes cinematográficos directores como Max Ophüls, Elia Kazan o Sergei Eisenstein. Sus primeros pasos profesionales lo llevaron al mundo de la fotografía, trabajando como reportero gráfico en la revista Look.

Muchas películas de Kubrick contienen guiños a fotógrafos estadounidenses. Uno de los más claros es el de las gemelas de El resplandor: a la izquierda se muestra la fotografía Gemelas idénticas (Diane Arbus, 1967) y a la derecha un fotograma de la película de Kubrick de 1980.

Sus inicios en el mundo del cine consistieron en la dirección de varios cortometrajes sobre temas como el boxeo (deporte que le apasionaba), la vida de un sacerdote en Nuevo México o el duro trabajo de los marinos. En 1953 llegó su debut como director de largometrajes con Fear and desire (Miedo y deseo), un filme de temática pacifista del que Kubrick siempre se avergonzó (llegó a intentar destruir todas las copias del mismo), a pesar de que las críticas cinematográficas fueron positivas.

Fear and desire es una película pacifista que incluye escenas muy duras como la violación de una joven por un grupo de soldados.

En 1955 Kubrick dirigió el filme El beso del asesino, obra menor en comparación con su trayectoria posterior que versa sobre dos hombres que luchan por la misma mujer. Su consagración en Hollywood llegaría al año siguiente gracias a Atraco perfecto, considerada una de las mejores películas de cine negro. La cinta narra la planificación y ejecución de un atraco en un hipódromo por parte de una banda de gángsteres. El ritmo trepidante y la original estructura de la película la hicieron merecedora de su aclamación por parte de la crítica que elogió al joven director que, por entonces, contaba con 28 años.

Fotograma de Atraco perfecto, una de las mejores cintas de cine negro.

Las dos siguientes películas de Kubrick son Senderos de gloria (1957) y Espartaco (1960), de las que ya hablamos hace unos meses en este blog. Su importancia radica en que contribuyeron a forjar la reputación de Kubrick como genio del séptimo arte al tiempo que también ayudaron a difundir la imagen de director complicado y perfeccionista. En 1962 se estrenó Lolita, filmada en clave de comedia negra y adaptando el clásico de Vladimir Nabokov. El filme (al igual que la novela años antes), se rodeó de polémica al tratar un tema como el de la pedofilia (un hombre de mediana edad mantiene una relación con una niña de doce años) y al ser una crítica a la estrechez de miras de la sociedad americana. El protagonista de Lolita es Peter Sellers, actor que también protagoniza Teléfono rojo, rodamos hacia Moscú (1964), obra maestra del género de la comedia en que Kubrick demostró que se podía reír hasta de la guerra nuclear.

Peter Sellers y Sue Lyon en Lolita.

Pasarían más de cuatro años antes de que Kubrick volviese a estrenar otra película…, y la verdad es que la espera mereció la pena. El resultado fue uno de los filmes más controvertidos y profundos de la historia del séptimo arte, un filme que suscitó (y suscita) admiración e incomprensión a partes iguales. 2001: una odisea en el espacio es una adaptación de una novela de Arthur C. Clarke escrita a sugerencia de Kubrick. La cinta, un clásico de la ciencia ficción, introduce temas como la evolución, la inteligencia artificial o la vida extraterrestre, y contiene algunas de las escenas más sugerentes, hermosas y surrealistas que jamás se han filmado acompañadas de una banda sonora que recorre la historia de la música del siglo XX (con obras de Johann Strauss, Richard Strauss y György Ligeti, compositor recurrente en sus películas posteriores). Gracias a ella Kubrick recibió el único Óscar de su carrera (por sus efectos especiales).

Su siguiente película fue otra obra genial y controvertida: La naranja mecánica (1971), basada en una novela de Anthony Burgess. Ambientado en una sociedad futurista, el filme narra la historia de un joven violento que se somete a una terapia psicológica para corregir su comportamiento. Esta terapia consiste en obligarle a ver escenas de crueldad extrema mientras le suministran un fármaco que le produce un tremendo malestar físico. Algunos de los temas que introduce son la moral (la idea del bien y del mal, el placer…), el papel del estado y la psicología (el joven se somete a una terapia conductista, que le lleva a asociar ese malestar con la violencia, disuadiéndolo de cometer actos violentos en el futuro).

Alex (Malcom McDowell), protagonista de La naranja mecánica, uno de los personajes más violentos de la historia del cine. La película nos hace cuestionar si es una víctima o un verdugo.

En 1975, Kubrick estrenó Barry Lyndon, inspirada en la novela picaresca homónima de William Thackeray. El filme destaca por su cuidadísima fotografía y ambientación, rodando incluso escenas a la luz de las velas (escenas que necesitaron lentes suministradas por la NASA, puesto que los objetivos convencionales precisan una fuerte iluminación). La cinta narra el ascenso y caída de un personaje en el marco de la Guerra de los Siete Años (1756-1763).

En Barry Lyndon, Kubrick utilizó objetivos muy luminosos para captar la poca iluminación ambiental. El principal problema de estas lentes es que es tremendamente difícil enfocar, puesto que todo lo que esté delante o detrás del plano de enfoque se difumina (tal y como sucede en este fotograma).

Cinco años tardó en llegar El resplandor (1980), filme de terror basado en una novela de Stephen King. La historia de un escritor que pasa el invierno aislado con su familia en un hotel en las Montañas Rocosas constituye el argumento de una de las mejores cintas de terror de todos los tiempos con una soberbia actuación de Jack Nicholson.

Sin duda uno de los mayores aciertos de El resplandor es la actuación de Jack Nicholson, que realiza una de las interpretaciones más estremecedoras de la historia del cine.

Kubrick retornó a la temática antibelicista de Senderos de gloria con La chaqueta metálica (1987), esta vez usando la Guerra de Vietnam de fondo. Es cierto que el planteamiento de La chaqueta metálica es muy distinto de la película precedente, puesto que aquella hace mayor hincapié en la brutalidad de la contienda y en la animalización de los propios soldados, mientras que Senderos de gloria presentaba a los soldados como víctimas de los altos oficiales.

Por aquel entonces, Kubrick llevaba una vida retirada en su casa de Hertfordhire (Inglaterra). Aún así, se estrenó un filme más dirigido por él: Eyes wide shut (1999), pero él ya no pudo verlo, puesto que había fallecido meses antes. Eyes wide shut (Ojos fuertemente cerrados) es un filme turbador, inquietante, con numerosas escenas de sexualidad explícita que versa sobre una sociedad secreta consagrada a la celebración de orgías. La cinta resultó polémica y controvertida y no gozó de gran aceptación por parte de la crítica y del público. Lo cierto es que es una película complicada y con muchas lecturas.

Como comentamos al principio, Kubrick también dejó en el tintero proyectos destacados. Además de Napoleón, otro de ellos fue Inteligencia Artificial, una idea que el director empezó a desarrollar en la década de 1970 y que fue retomada posteriormente por Steven Spielberg en un filme estrenado en 2001 y dedicado a la memoria de Kubrick. Lo cierto es que la filmografía de Spielberg constituye un ejemplo de la influencia de Kubrick en los directores actuales, puesto que el cine hoy en día no sería el mismo sin la huella del director de 2001: una odisea en el espacio.

Spielberg, uno de los directores más influídos por Kubrick.

 

Antón L. Martínez
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