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Lo políticamente incorrecto en el cine

El cine, como otras expresiones artísticas, sirve para manifestar tanto las facetas positivas del ser humano como sus miserias. Incluso algunos clásicos inmortales, vistos con la mirada de hoy en día, contienen elementos que nos producen auténtico sonrojo (como el machismo o el racismo). A pesar de que estas actitudes no sean admisibles actualmente, no tienen sentido iniciativas como la de un cine de Memphis que prohibió Lo que el viento se llevó por racista, sino que es preciso ver esas películas conociendo el contexto en que fueron rodadas para darnos cuenta de lo que hemos progresado en las últimas décadas y para evitar caer en esos mismos errores. En esta entrada de El secreto de Berlanga vamos a repasar algunos de los prejuicios más sonrojantes de la historia del cine:

 

Racismo:

El cine americano no es más que una expresión de la sociedad americana (con sus aciertos y sus miserias), y la discriminación hacia las personas de color es un prejuicio que se encuentra profundamente acendrado en ciertos sectores del país. Las causas de ello son diversas, pero hay un motivo económico principal: en los estados del Sur se utilizó mano de obra negra barata o directamente esclava hasta hace relativamente poco tiempo. Precisamente es en estos estados dónde el racismo está más arraigado y dónde todavía brota de vez en cuando en forma violenta.

Miembros del Ku Kux Klan, ensalzados como héroes en El nacimiento de una nación.

La película El nacimiento de una nación (1915), a pesar de suponer un hito técnico en la historia del cine, resulta aberrante hoy en día: el filme relata la historia de dos familias en el marco de la Guerra de Secesión estadounidense (1861-1865) y en él se ridiculiza a los individuos de raza negra presentándolos como auténticos animales, ignorantes y ávidos de sexo y alcohol. Al mismo tiempo, se ensalza a la raza blanca y al Ku Kux Klan; de hecho, uno de los efectos que tuvo el estreno de la película fue la revitalización de este grupo racista violento surgido a mediados del siglo XIX. En películas posteriores el racismo resulta menos evidente pero sí se arrincona a los personajes de color a papeles supeditados a los personajes blancos. Esto sucede en la mencionada Lo que el viento se llevó, en que los negros interpretan los papeles de criados y esclavos. La actriz de color Hattie McDaniel recibió el Óscar por su actuación en el filme (siendo la primera persona afroamericana en conseguirlo).

Hattie McDaniel y Vivien Leigh en una escena de Lo que el viento se llevó.

Una película clave para darse cuenta de cuándo empezaron a cambiar las cosas es Adivina quien viene a esta noche (1967). Este filme, de Stanley Kramer, fue realizado en los años de la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos y satiriza los prejuicios de buena parte de la sociedad americana en aquella época. Su argumento es simple: una joven acude con su novio a casa de sus padres para que se conozcan. El joven es un médico afroamericano y, a pesar de que los padres de la joven no se consideran racistas, los prejuicios comienzan a aflorar. La película marcó un punto de inflexión puesto que su éxito animó a los productores a contar con actores de color para los papeles principales y sirvió para dar mayor visibilidad a los personajes afroamericanos.

Katharine Hepburn, Spencer Tracy, Sidney Poitier y Katharine Houghton (de espaldas), cuarteto protagonista de Adivina quién viene esta noche.

En estos últimos años el cine ha sabido reflejar algunos de los episodios más vergonzosos de la segregación racial en los Estados Unidos con películas como Doce años de esclavitud (2013, Steve McQueen), Selma (2014, Ava DuVernay) o Loving (2016, Jeff Nichols).

Machismo:

El machismo es uno de los prejuicios más arraigados en la historia del ser humano. Durante el siglo XX ha tenido lugar un proceso de liberación de la mujer que, aunque todavía no se ha culminado, está permitiendo que la mitad de la población se equipare con la otra mitad, por lo menos en los países occidentales. A pesar de ello, el cine contiene un sinnúmero de momentos machistas:

  • Tradicionalmente, los personajes femeninos se presentan supeditados a los personajes masculinos, como víctimas, como seres que necesitan ser salvados o simplemente como meras comparsas de los hombres. Esto sucede en películas de todos los tiempos. Así, en Casablanca (1942), Ingrid Bergman es salvada por Humphrey Bogart al convencerla de que no abandone a su marido. Otro ejemplo de machismo lo constituyen las películas de Hitchcock, cuyos personajes femeninos siempre están sometidos a los hombres (el caso más claro es el de Marion Carne, protagonista de Psicosis, que es liquidada al principio del filme).

Hitchcock es uno de los directores más profundamente machistas de la historia del cine.

  • Otro rol que se le asigna a la mujer desde tiempo inmemorial es el de la encarnación del mal. Incluso en cuentos tradicionales, la maldad siempre aparece personificada en brujas (y no en brujos). El cine se ha contagiado de esta visión en películas como El mago de Oz (1939), filme en que la antagonista es la perversa bruja del Oeste, o Metrópolis (1927), en que la malvada mujer robótica María lleva a los obreros a la revolución.

La bruja del Oeste como la encarnación del mal en El mago de Oz.

  • El cine incluso ha utilizado el maltrato a la mujer como un recurso a la comedia. Así sucedía en El hombre tranquilo (1952), en que un hombre ofrecía a John Wayne una vara para pegar a su mujer. En las películas de los Hermanos Marx suele aparecer un personaje femenino (encarnado por Margaret Dumont), que es repetidamente humillado por Groucho Marx.

Margaret Dumont con Groucho.

Antisemitismo:

A pesar de que existe en otros continentes, el odio hacia los judíos es una constante en la historia de Europa, habiendo desencadenado episodios tan abominables como el Holocausto. Ciertamente, en todos los países del viejo continente se ha manifestado el antisemitismo y el cine también se ha hecho eco de ello. Antes de la llegada de los nazis al poder, en Alemania ya algunas películas reflejaban estereotipos judíos. Ejemplo de ello lo constituye la cinta Metrópolis, en que el malvado inventor Rotwang es un judío. Pero también en otros países se produjeron filmes con elementos antisemitas: en el musical británico Oliver! (1968) el personaje de Fagin interpretado por Ron Moody es el líder del grupo de ladrones y encarna muchos de los estereotipos que tradicionalmente se le han asignado a los judíos (a pesar de que en la cinta no se cita, en la novela de Dickens se identifica como el judío). En el video que sigue a este párrafo se recoge una de las canciones que interpreta:

Antón L. Martínez
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