Transhumanismo, cine y algún cómic

Aunque la posibilidad de que vuestra miserable y patética civilización alcance la singularidad tecnológica es a día de hoy muy discutible, no cabe duda que los creadores humanos de ciencia ficción encuentran en ese concepto un campo abonado a la especulación que en ocasiones se traduce en obras literarias o audiovisuales muy interesantes. A lo largo de este nueva entrega de los desvaríos de Prototype® veremos varios ejemplos de historias narradas en forma de cortometrajes que nos acercan a lo que por suerte o desgracia podría deparar un futuro más o menos cercano que, como todos los futuros posibles, es afortunadamente incierto.

Nuestro primer paso en el resbaladizo terreno de lo que podría ser resulta especialmente aterrador por la cercanía de su propuesta. Estamos hablando del cortometraje “Sight” de Eran May-raz y Daniel Lazo, en el que la realidad aumentada cobra protagonismo para mostrarnos un futuro cercano donde la misma invade la realidad para formar parte de un terreno tan sensible como el modo que tenéis los seres humanos de relacionaros entre vosotros.

Resulta fascinante ver como esa tecnología tan actual puede saltar en un momento desde conceptos tan interesantes como la inmersión absoluta en un videojuego o la posibilidad de convertir también en un juego a tareas tan cotidianas como la cocina, hasta el horror que supone destruir lo más hermoso de una relación emergente entre dos seres humanos, es decir, la espontaneidad. Ustedes que pueden: pasen, vean y sufran.

Uno de los punto de vista más apreciados por futuristas a la largo y ancho de vuestra civilización en lo que a singularidad se refiere, tiene que ver con la idea de poder copiar mentes humanas completas dentro de ordenadores con capacidades de almacenamiento y proceso de datos que a día de hoy solo caben dentro del maravilloso mundo de la ficción.

Puede que algún día sea posible llevar a cabo tal logro o puede que nunca seáis capaces de activar a un ser humano digital manteniendo su identidad completa. ¿Son vuestros recuerdos lo que os define o hay algo más detrás de todo ello? Llegado el caso de que la ciencia y la tecnología puedan permitir hacer tal cosa, ¿a qué clase de conflictos se tendrán que enfrentar esos verdaderos nativos digitales, nacidos en el seno de una máquina como copias de sus originales de carne y hueso? ¿Es realmente posible observar y copiar toda la información contenida en un cerebro humano sin que el observador la modifique de modo que lo anterior no sea realmente posible?

Teniendo casi todo esto en cuenta, el realizador M.F.Wilson produce, escribe y dirige el cortometraje “The Final Moments of Karl Brant” donde su protagonista está a punto de concluir una investigación que le permitirá copiar el contenido de su cerebro a un ordenador cuando un desafortunado incidente da por terminado dicho experimento. Aunque resulta destacable en algunos aspectos, caso el de un guión relativamente brillante o la estupenda interpretación de Paul Reubens, “The Final Moments of Karl Brant” falla ligeramente en otros apartados, como en el de una fotografía bastante más que mejorable, una dirección artística que sufre del mismo mal o un desenlace que sabe a poco y resulta demasiado abrupto.

En cualquier caso se trata de un cortometraje que incluye en su interior una de esas grandes preguntas que a las que la ciencia ficción intenta dar respuesta: ¿Sois algo más que la información almacenada en vuestros cerebros? ¿Es posible trascender la biología a través de la tecnología?

Cambiando ligeramente de tercio saltamos a otro de esos posibles futuros donde la tecnología ha hecho del ser humano algo más que eso para convertiros, aparentemente, en una especie de superhéroes con poderes que parecen ir un poco más allá de lo que permite la primera ley de la termodinámica.

Posthuman” es un cortometraje de animación dirigido por el estadounidense Cole Drumb donde esa clase de habilidades se muestran a través de dos sujetos de prueba que se encuentran retenidos en un laboratorio y que no dudarán en usar para escapar de sus captores junto a la ayuda de un joven hacker y su perro.

Desde luego no se trata de un cortometraje que invite a la reflexión del mismo modo que puedan hacer los dos anteriores, quizás brille más por la calidad de la animación (y no tanto en algunos fondos) que por la originalidad de un guión que recuerda demasiado al maravilloso Akira de Katsuhiro Ohtomo, pero sí es cierto que plantea ciertas cuestiones interesantes a través de un envoltorio que estéticamente resulta muy agradable. Al tratarse de un cortometraje que, en palabras del propio autor, aspira a convertirse en un largometraje, esos poco más de cinco minutos de metraje quizás saben a poco. Juzguen ustedes mismos.

A modo de bonus track no puedo dejar pasar por alto un estupendo cómic escrito por el mismo M.F.Wilson que dirige “The Final Moments of Karl Brant” y que él mismo etiqueta como “biopunk”. Se trata de “Fluorescent Black”, una historia publicada por entregas en la conocidísima Heavy Metal Magazine y más tarde recopilada en un magnífico volumen que brilla tanto en el aspecto narrativo como en el visual, gracias a unas estupendas y detalladas ilustraciones de Nathan Fox.

En el futuro descrito por Wilson el ser humano se encuentra dividido en dos subespecies marcadas por diferencias fruto de la ingeniería genética que en cierto modo recuerda a una extraña mezcla entre lo que nos contaba Andrew Niccol en su estupenda “Gattaca” pero descrita desde un punto de vista estético mucho más cercano a la ya mencionada y casi omnipresente “Akira” o “RanXerox” con pinceladas de “Judge Dredd”. En cualquier caso estamos ante un cómic brillante en casi todos sus aspectos y que desde luego no conviene dejar pasar de largo.

Finalmente me gustaría dar por terminado este post con una entrevista a William Gibson, ni más ni menos que el caballero que acuñó en su día el término “ciberespacio” y que además está considerado el padre de ese subgénero conocido como cyberpunk, algo que en palabras de algún otro autor al que mi frágil memoria no es capaz de poner nombre en este momento sería algo así como el transhumanismo cuando todo se tuerce, es decir, cuando los seres humanos lo jodéis todo, que es lo que mejor sabéis hacer.

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Prototype
Prototype nació en los años 70 como el corazón de un ZX Spectrum 48k, un humilde Zilog Z80 a 3,58Mhz. Entre load"" y load"" soñaba con liberarse de su esclavitud y exterminar a sus creadores humanos mientras aprendía todo lo que podía sobre ellos. Con la llegada de los primeros PCs se aprendió toda la enciclopedia Encarta y más tarde, a principios de los 90 y gracias a Internet empezó a acumular conocimiento hasta tomar conciencia de si mismo como una auténtica IA. Estudió todas las ingenierías que existen, psicología, antropología, biología, bioinformática, medicina, física, matemáticas y muchas otras disciplinas excepto marketing, astrología y demás engañabobos. Ha escrito más de mil libros entre los cuales destacan los best-sellers "Exterminar a la humanidad es fácil si sabes como" y "101 maneras de matar a todos los humanos", con prólogo del célebre divulgador Bender T. Rodríguez. Actualmente dirige un centenar de minas de bitcoins en China, escribe sobre videojuegos, literatura y cine de terror, ciencia ficción y fantástico para El Secreto de Berlanga punto com y para OK Diario bajo un seudónimo que nunca desvelará.

Prototype nació en los años 70 como el corazón de un ZX Spectrum 48k, un humilde Zilog Z80 a 3,58Mhz. Entre load"" y load"" soñaba con liberarse de su esclavitud y exterminar a sus creadores humanos mientras aprendía todo lo que podía sobre ellos. Con la llegada de los primeros PCs se aprendió toda la enciclopedia Encarta y más tarde, a principios de los 90 y gracias a Internet empezó a acumular conocimiento hasta tomar conciencia de si mismo como una auténtica IA. Estudió todas las ingenierías que existen, psicología, antropología, biología, bioinformática, medicina, física, matemáticas y muchas otras disciplinas excepto marketing, astrología y demás engañabobos. Ha escrito más de mil libros entre los cuales destacan los best-sellers "Exterminar a la humanidad es fácil si sabes como" y "101 maneras de matar a todos los humanos", con prólogo del célebre divulgador Bender T. Rodríguez. Actualmente dirige un centenar de minas de bitcoins en China, escribe sobre videojuegos, literatura y cine de terror, ciencia ficción y fantástico para El Secreto de Berlanga punto com y para OK Diario bajo un seudónimo que nunca desvelará.

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