El gran barco en la gran pantalla

No fue el primer gran naufragio de la historia ni el que más vidas humanas se ha cobrado, pero probablemente el hundimiento del Titanic ha sido la catástrofe marítima que más páginas y rollos de celuloide ha ocupado. Los motivos de esta repercusión son variados. Probablemente el hecho de que entre las víctimas se encontrasen representantes de algunas de las familias más relevantes de ambos lados del océano Atlántico causó un profundo impacto en la época. Pero quizás el motivo que más contribuyó a que todavía hoy se hable del Titanic es que la catástrofe supuso una advertencia para el ser humano: a pesar de lo que había progresado científica y técnicamente, se encontraba (y se encuentra) totalmente a merced de unas fuerzas naturales que no puede controlar. Lo cierto es que aquel 5 de abril de 1912 frente a las costas de Terranova se hundió algo más que un barco, se hundió una época de confianza incondicional en el género humano. Desde poco después del suceso, el cine se ha hecho eco de la catástrofe, sirviendo de inspiración para multitud de películas de diversas épocas y nacionalidades, y, como se verá, con diferentes intenciones…

El Titanic se consideró en el momento de su botadura un barco imposible de hundir: el ejemplo de que el ser humano había creado algo capaz de desafiar las leyes de la naturaleza.

Entre los supervivientes de la catástrofe se contaba una joven actriz de 22 años: Dorothy Gibson. A su llegada a Nueva York, el productor Jules Brulatour decidió aprovechar la situación para recrear en un cortometraje la experiencia de la actriz. El resultado fue la película Salvada del Titanic. Parte del rodaje se realizó en el barco gemelo del Titanic, el Olympic. La joven (que estaba traumatizada) tuvo que recrear sus vivencias e incluso vestir la misma ropa que la noche de la tragedia. Poco después del rodaje sufrió una grave crisis existencial y abandonó el cine. Parece ser que su convincente actuación (en palabras de algunos críticos) proporcionó a la película un enorme éxito. Desgraciadamente, no se conserva ninguna copia del filme puesto que todos los rollos de la película se perdieron en el incendio de los estudios Éclair en 1914.

Ese mismo año de 1912 también en Alemania y en Francia se estrenaron sendas películas inspiradas en el hundimiento del barco. El Titanic tardaría diecisiete años en volver a las pantallas y lo hizo gracias al filme sonoro Atlantic (E.A. Dupont, 1929), que permitió a los espectadores no solo ver una recreación de la catástrofe, sino que también les permitió oír, entre otras cosas, el tema Cerca de ti, señor. Según las crónicas ésta fue la última pieza que interpretó la orquesta mientras el barco se sumergía en el mar. Como todavía no se habían desarrollado las técnicas de doblaje, se realizaron tres versiones sonoras del filme: una alemana, otra inglesa y una francesa algo diferente de las dos anteriores. Posteriormente, en la década de 1930, el filme Cabalgata (F. Lloyd, 1933), también tocó de soslayo el tema que nos ocupa puesto que la cinta es una crónica de los hechos más relevantes para la sociedad inglesa desde 1898 hasta 1933.

Una de las películas más singulares sobre la catástrofe es la cinta alemana Titanic (1943). Realmente es una cinta propagandística cuya producción fue supervisada por el propio ministro de propaganda nazi, Joseph Goebbels, y que pretende difundir la idea de que la culpa del hundimiento del barco la tuvo el capitalismo anglosajón. El filme introduce un ficticio soldado alemán entre el pasaje cuya heroicidad contrasta con la de americanos e ingleses. A pesar de sus nada loables intenciones, la película resulta muy relevante pues fue la primera en combinar personajes ficticios e históricos con el trasfondo de la tragedia.

Tras una película americana de 1953 protagonizada por Barbara Stanwyck, en 1958 se rodó la mejor recreación de la catástrofe. La última noche del Titanic es un docudrama británico basado en un libro escrito por Arthur Lord en 1955. Para el rodaje del filme, el director Roy Ward Baker contó con la asesoría de varios supervivientes del hundimiento y se documentó cuidadosamente. A pesar de ello, la película contiene algún que otro error, como no mostrar que el barco se partió antes de hundirse (algo que, por otra parte, no se conoció con certeza hasta el descubrimiento del pecio en 1985). Aunque los efectos especiales son austeros (en especial si se compara con el filme de James Cameron de 1997), la película es cruda y desasosegante. El director no tiene reparos en describir algunas de las situaciones más angustiosas que se produjeron en la cubierta del barco y muestra con crudeza cómo muchos de los pasajeros murieron congelados en las aguas del Atlántico norte. A modo de anécdota, en este filme británico se reutilizan algunas escenas de la película alemana de 1943 para ahorrar costes.

En 1964 se estrenó el musical La inhundible Molly Brown basado libremente en la vida de Margaret Brown, filántropa americana que viajaba en el Titanic y ayudó a salvar la vida de varios pasajeros al dirigir un bote hacia los restos del barco. Lo más relevante del filme es la actuación de Debbie Reynolds. Pocos años después, en 1980 se estrenó Rescaten el Titanic, cinta que suele aparecer en las listas de peores películas de la historia.

A la izquierda, fotografía de Molly Brown (1867-1932), filántropa y heroína del Titanic. A la derecha, fotograma del musical de 1964 libremente inspirado en su vida protagonizado por Debbie Reynolds.

A partir del descubrimiento del pecio en 1985, se vivió un boom de películas sobre la catástrofe, incluyendo el filme de 1997 dirigido por James Cameron. Poco se puede decir de esta película que no se haya dicho ya. Pero lo cierto es que se inspira en filmes anteriores, como la versión alemana de 1943 y, especialmente, en La última noche del Titanic. Para la realización del filme, el director se documentó minuciosamente y no se reparó en gastos a la hora de reconstruir minuciosamente algunas dependencias del barco y reproducir el hundimiento. A partir del estreno de la versión de Cameron, aparecieron otros filmes inspirados en la película como dos producciones de dibujos animados italianas: La leyenda del Titanic (1999) y su secuela de 2004. El propio Cameron estrenó un documental en 3D en 2003 llamado Misterios del Titanic en que se recrea la historia del barco y se muestran imágenes del pecio.

Imagen promocional de Misterios del Titanic. A la derecha, estado actual del pecio del barco.

El cine español también se ha inspirado en la tragedia del Titanic con el filme hispano-franco-italiano La camarera del Titanic (1997), dirigido por Bigas Luna. La cinta presenta la relación que se establece entre un obrero francés y una camarera que trabaja en el Titanic la noche anterior a la partida del barco desde el puerto inglés de Southampton. En esta película la mujer es una metáfora de un mundo lujoso e inalcanzable.

Aitana Sánchez-Gijón como la camarera del Titanic.

Antón L. Martínez

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