Orson Welles y España

Para algunos era un personaje incómodo y conflictivo, para otros el mayor genio que ha existido en el mundo del cine; para unos se comportó un traidor a su país, para otros fue una víctima de un sistema que le hizo la vida imposible. Lo cierto es que George Orson Welles (1915-1895) ejemplifica aquello de que nadie es profeta en su tierra, puesto que el director no fue entendido en EEUU hasta hace relativamente poco tiempo. Prueba de ello son sus constantes enfrentamientos con los productores americanos, que no dudaron en mutilar el metraje de sus filmes, y la gran cantidad de proyectos inacabados por circunstancias ajenas a su voluntad. Sin embargo, en el continente europeo fue un personaje apreciado y Europa resultó ser su refugio y su tabla de salvación. En esta entrada de El secreto de Berlanga vamos a revisar la biografía de este genio del cine y la importancia que tuvo España en su vida y en su arte.

Orson Welles nació en Kenosha, Wisconsin en mayo de 1915. Su infancia resultó harto singular: su madre era una sufragista que había estado en la cárcel y su padre un empresario alcohólico con veleidades de inventor. Ambos murieron antes de que Welles entrase en la adolescencia. Sus allegados lo consideraban un niño prodigio, impulsándolo a despertar en él el interés por el arte al mismo tiempo que lo trataban como una especie de atracción de feria. Le llegaron a conceder una beca para entrar en la Universidad de Harvard pero el joven Orson prefirió emprender un gran viaje por África y Europa.

Orson Welles de niño.

Durante ese peripo tuvo la ocasión de pisar España por vez primera y enamorarse del país. Se cuentan muchas historias acerca de esta estancia, algunas de ellas difundidas por el propio Welles, aunque no está claro que todas sean verdad. Se dice que hizo sus pinitos en el mundo del toreo o que en Sevilla se dedicó a escribir novelas de detectives que eran publicadas en EEUU bajo un seudónimo. El viaje le permitió empaparse de la cultura europea y cruzar el charco con un bagaje cultural que pocos americanos tenían por aquel entonces.

Al volver a su país natal contrajo matrimonio con Virginia Nicholson, una socialité con la que estuvo casado poco más de un año y empezó a hacer sus pinitos en teatro y radio. Fue la víspera de la noche de Halloween de 1938 cuando acaparó la atención de gran parte de los americanos por su adaptación radiofónica de la novela La guerra de los mundos, de H. G. Wells. El libro cuenta cómo los marcianos invaden la tierra iniciando sus incursiones en Inglaterra pero Welles trasladó la acción a los alrededores de Nueva York. Parece ser que antes de iniciar el programa se había avisado de que era una recreación de la novela pero el realismo de la adaptación, el estado de histeria soterrada que se vivía en vísperas de la II Guerra Mundial y el hecho de que el programa se emitiese a la hora de salida del trabajo (de manera que gran parte de los oyentes no habían oído la advertencia inicial), provocó una reacción de pánico colectivo. Durante la Guerra Civil Española, Welles se declaró partidario del bando republicano, llegando a locutar un documental en apoyo a la República Española. La victoria de Franco le cerró las fronteras de nuestro país durante varios años, años en que se volcó en conocer y vivir la cultura de Sudamérica, llegando a contraer matrimonio con la actriz de raíces españolas Rita Hayworth.

En 1941 dio el salto al cine gracias a la productora RKO. Así, un joven de apenas 26 años sin ninguna experiencia en el cine se hizo cargo del guión, de la producción y de la dirección (además de interpretar el papel protagonista) de Ciudadano Kane. El filme merece una entrada de este blog y no nos vamos a extender demasiado en él, pero hay que resaltar que en la película se manifiesta su conocimiento del mundo del teatro. El filme resultó un fracaso porque el magnate de la prensa R. W. Hearst, en quien se había inspirado Welles para crear al personaje protagonista, hizo todo lo posible por boicotear la cinta.

Después de varios filmes como El cuarto mandamiento o La dama de Shangai, Welles decidió dar el salto a Europa en 1948. Los motivos principales de este viaje fueron dos: su pasado antifascista, que motivó que fuese sospechoso de filocomunista en plena caza de brujas, y ciertos problemas con el fisco. Ocho años estuvo en Europa, desde 1948 a 1956, años en que dirigió varios filmes; entre ellos, Mr. Arkadin, filme policiaco rodado en localizaciones de Valladolid (donde actuó como extra el literato Miguel Delibes), Madrid, Girona y Segovia. De este filme hay varias versiones, una de ellas con las actrices españolas Amparo Rivelles y Elena López Heredia. En el vídeo que sigue al párrafo se recoge el inicio de esta versión. Asimismo, durante esta estancia en Europa se puso a las órdenes de Carol Reed para protagonizar El tercer hombre (cinta de la que hemos hablado hace unas semanas). También por aquella época empezó a trabajar en una adaptación del Quijote para la gran pantalla sobre la que seguiría trabajando toda su vida y que se estrenó póstumamente montada por el director español Jesús Franco.

Orson Welles regresó a Hollywood en 1956. El motivo principal del retorno fue el nacimiento de su hija Beatrice, fruto de su matrimonio con la aristócrata italiana Paola Mori, que había actuado en Mr. Arkadin. Solamente tres años permaneció en EEUU; sin embargo, esta estancia legó a la posteridad Sed de Mal, obra maestra con uno de los inicios más célebres y sorprendentes de la historia del cine (como se puede apreciar en el siguiente vídeo).

En 1959 viajó a Europa por tercera vez. Durante esta última estancia europea Welles rodó en nuestro país Campanadas a medianoche (1965). Concebida como una película de bajo presupuesto, es su proyecto más personal al aunar sus dos grandes pasiones: Shakespeare y España. Hace unos meses hablamos de este filme a propósito de su productor, Emiliano Piedra, uno de los personajes más relevantes en la historia del cine español. Posteriormente filmaría en localizaciones de España dos películas más: Una historia inmortal (1968) y Fraude (1973). Además, Welles fue uno de los primeros en darse cuenta del potencial de un nuevo medio que comenzaba a implantarse por aquellos años: la televisión; de esta manera, realizó una serie documental sobre nuestro país llamada En la tierra de Don Quijote.

Orson Welles como Falstaff en Campanadas a medianoche.

En 1970 retornó a Hollywood y siguió trabajando en cine y en televisión. Uno de sus proyectos más relevantes de esta etapa fue Al otro lado del viento, un filme inacabado de contenido autobiográfico. Orson Welles falleció en octubre de 1985 y, tras su muerte, volvió a la tierra que tanto le había aportado: sus cenizas reposan en la finca de su amigo el torero Antonio Ordóñez en la localidad malagueña de Ronda.

Pozo donde reposan las cenizas de Orson Welles en Ronda (Málaga).

Antón L. Martínez

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